Este año, la campaña del 25N impulsada por la viceconsejería de Igualdad y Mujer de la Ciudad Autónoma de Melilla nos invita a detenernos. Nos invita a leer y reconocer. Nos invita a mirar con profundidad. No tanto a observar el final, sino a mirar más abajo, más atrás, donde comienza todo. Guiomar De Los Planes, diseñadora gráfica y responsable creativa de la propuesta, ha construido desde cero una campaña que pone el foco en lo más cotidiano, en lo que muchas veces ignoramos; el lenguaje. Una antesala de las múltiples violencias que sigue golpeando e hiriendo a las mujeres.
No ha sido una idea que llegara de repente. De Los Planes no cree en la inspiración repentina ni en la creatividad a golpe de instinto, sino en el trabajo constante y consciente que hay detrás de su trabajo gráfico. En observar, leer, escuchar, documentarse, rascar hasta encontrar esa raíz que dé sentido a todo. Y este año, esa raíz fue el poder del lenguaje. La palabra como semilla. La palabra que, cuando se repite, cuando se usa mal, cuando se normaliza, hiere y deja cicatrices invisibles.
“Más que palabras” es el lema que da nombre y sentido a la campaña. Pero no es solo un lema o eslogan publicitario, es un mensaje que encierra muchas capas que se extrapolan a diferentes ámbitos de la vida cotidiana. Más que palabras significa Más respeto, Más conciencia, Más acción institucional, Más compromiso, redes seguras y acompañamiento, Más educación, Más transformación, Más oportunidades, Más protección, Más igualdad. No es un cuantificador cualquiera, es una palabra que reclama y aspira a seguir adelante para lograr transformar la realidad y el lenguaje. Hablar de la palabra es hablar también de lo que decimos, de lo que permitimos, de lo que se esconde en un comentario aparentemente inocente. ¿Cuántas veces se ha dicho “loca”, “puta”, “fracasada”, “gorda” o “mala madre” con ligereza? ¿Cuántas veces esas palabras han dejado marcas a las personas que las reciben?
La campaña parte de esa idea y la lleva a lo visual. Rostros de mujeres diversas que se identifican con la pluralidad de la sociedad melillense y aparecen en primeros planos con palabras grabadas en su piel como si fueran cicatrices. Palabras reales, palabras dichas, que representan los distintos tipos de violencia que se han querido visibilizar: psicológica, económica, sexual, simbólica, vicaria, social, digital, laboral, emocional y física, aunque existen muchas Más.
Guiomar De Los Planes explica que cada perfil está relacionado con un tipo de violencia y que cada palabra ha sido seleccionada con cuidado para representar esas heridas que no se ven, pero que existen. Las palabras -a través de la tipografía- están diseñadas como queloides, marcas en la piel que no desaparecen, que simbolizan el impacto que tiene el lenguaje. "Marcas que te va dejando la constancia de siempre tener que aguantar esa frase, simbolizan las cicatrices que verdaderamente dejan esas heridas a la hora de comunicarse". Un concepto que no se queda en la superficie, una idea que profundiza sobre la violencia, reflexionando en por qué existe, dónde nace, cómo empieza.
Además de las obras gráficas situadas en el centro de Melilla, la campaña incluye un cartel principal que no muestra rostro. No hay ojos, ni boca, ni expresión. Solo una silueta invadida de color sin identidad definida. Guiomar De Los Planes lo diseñó así intencionalmente para representar a todas las mujeres, sin poner un rostro concreto a una realidad que afecta a muchas. Hace tres años, la campaña fue realizada en tonos blanco, grises y negros, una decisión creativa que devolvió una reflexión a Guiomar De Los Planes quien sentía que esos colores revictimizaban y generaban una atmósfera de tristeza y sobrecarga de sentimientos. Con ello, la diseñadora se planteó preguntas acerca de cómo se sentiría al ver la campaña siendo una víctima y eso le hizo apostar, desde entonces, por el color como símbolo de fuerza y esperanza. Esta campaña ha seguido esa línea. El uso del color ha sido muy pensado, especialmente el morado que representa un manto que la creativa incluye en todas sus propuestas, pues, para ella, se trata de un símbolo de protección, de lucha, de compañía. Es el color del cuidado, del respaldo, de saber que no estás sola.
La estética visual de esta edición también tiene una historia detrás. Guiomar ha querido recuperar el estilo de los carteles pictóricos de la Gran Vía madrileña de los años 50 y de los cómics de los años 60. Una imagen que evoca lo clásico pero que impacta en lo contemporáneo. Cada encuadre, cada gesto, cada trazo está pensado para comunicar sin necesidad de palabras. Y, sin embargo, la palabra lo atraviesa todo. No solo como mensaje, sino como origen, como hilo conductor de una campaña que no busca quedarse en la superficie.

A lo largo de los años, las campañas del 25N en Melilla han explorado temas profundos y sutiles: el silencio, las violencias invisibles, los gestos que no se ven pero duelen. Este año, se sostiene en el lenguaje. De Los Planes insiste en que no es solo una cuestión de diseño. Es una cuestión de conciencia. De darnos cuenta de cuánto daño puede hacer una frase repetida, una broma fuera de lugar, una etiqueta que se pega y no se va. Por eso, esta campaña quiere ser quiere ser un espejo en el que mirar. Una llamada. Un punto de partida para identificar, para cuestionar, para actuar.
Además del mensaje visual, todos los carteles incluyen información práctica. El número 016, teléfono gratuito y confidencial de atención a víctimas de violencia de género, está presente en cada pieza. También, la creativa señala la importancia de recalcar el 112, para emergencias, y la referencia al Gabinete de Crisis de la Ciudad Autónoma de Melilla, que ofrece atención las 24 horas del día a nivel jurídico, psicológico y social. De Los Planes considera fundamental que las mujeres tengan esa información a mano, que puedan dar el paso si lo necesitan, que sepan que hay apoyo, que no están solas.
La campaña “Más que palabras” no se limita a denunciar. Quiere generar conversación, abrir espacios de reflexión, ayudar a identificar lo que muchas veces no se nombra. Porque solo si somos capaces de ver el origen, de nombrarlo, podremos empezar a cambiar las cosas. Y cambiar el lenguaje es un primer paso para cambiar la realidad. Para la creativa, si con esta campaña una sola mujer se reconoce en una de esas palabras y decide pedir ayuda, ya habrá valido la pena todo el trabajo. Porque al final, se trata de eso. De dar pasos pequeños pero importantes. De transformar lo cotidiano. De mirar más allá de lo visible. De entender que lo que decimos también construye o destruye.
Esta campaña no se entiende solo desde el diseño. Se entiende desde la implicación, desde la escucha, desde la sensibilidad con la que ha sido pensada y desarrollada. Es el resultado de muchas horas de trabajo, de documentación, de compromiso. De creer que el cambio empieza en lo más básico: en cómo hablamos, en cómo miramos, en cómo nombramos lo que nos pasa. Y por eso, “Más que palabras” es también más que una campaña, es una forma de empezar a sanar desde la raíz.








