• Contacto
  • Barcos
  • Portal del suscriptor
lunes 27 de julio de 2026   - 10:59 CEST
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio » Cultura y Tradiciones

La vida de Hassan entre humo, sal, fuego y castañas gallegas

El castañero que empezó con apenas 16 años en la calle Margallo, lleva 36 años en el oficio y desde 2012 se sitúa en la Avenida Juan Carlos I

por Carmen González
13/11/2025 10:00 CET
La vida de Hassan entre humo, sal, fuego y castañas gallegas

Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en Twitter

Sobre las 17:00 horas el humo se eleva lentamente sobre la Avenida Juan Carlos I. Es un humo denso pero que no molesta porque anuncia la llegada del otoño a Melilla. Entre brasas y chispas, un hombre mueve con paciencia una olla ennegrecida por los años. Se llama Hassan, y su figura ya forma parte del paisaje urbano de la ciudad autónoma. Sus manos, curtidas por el fuego, giran las castañas con un movimiento que parece aprendido de memoria. Lo hace casi sin mirar, como quien ha pasado más media vida haciéndolo.

Hassan comenzó en este oficio en 1989, cuando apenas tenía 16 años. “Ayudaba a un vecino, un hombre mayor que me enseñó todo y que por desgracia ya falleció”, recuerda mientras sopla el carbón para avivar el fuego. Aquel primer puesto estaba en la calle General García Margallo, un rincón que huele a recuerdos. “Vendíamos 12 castañas por 100 pesetas”, dice con una sonrisa que mezcla nostalgia. Hoy, más de tres décadas después, sigue en pie, aunque el escenario y los precios hayan cambiado.

Desde 2012 ocupa su pequeño espacio en la avenida Juan Carlos I, donde su puesto es un punto de encuentro para vecinos, niños y visitantes que no conciben el otoño sin el sonido del carbón crujiendo. “Esta calle la pedí hace tiempo, y me dieron el permiso. Aquí me he quedado”, explica. Cada tarde, mientras el sol se esconde tras los edificios, Hassan enciende su carbón, prepara la olla y espera a sus clientes, que llegan atraídos por el olor y la costumbre. “Gracias a Dios, mis clientes vuelven todos los días. Siempre tengo cola”, dice con orgullo.

El secreto de unas buenas castañas, según Hassan, está en la técnica y en la materia prima. “Las mejores son las de Galicia. Las castañas gallegas son las más ricas de toda España y son las que tengo”, afirma sin dudar. Él mismo las corta en casa antes de llevarlas al puesto. “Hay que cortarlas una a una para que no revienten en el fuego”, explica mientras muestra el cuchillo con el que hace los pequeños cortes. Luego, el ritual se repite. Se enciende el carbón, se espera a que alcance la intensidad justa, se meten las castañas en la olla, se les echa sal y se tapan. “Después hay que moverlas, para que no se peguen”.

El oficio, sin embargo, no es fácil. El calor del carbón, el humo constante y las largas horas de pie lo convierten en un trabajo exigente. “Te quemas con el fuego. Es duro, muy duro”, confiesa. A pesar de su destreza y del cariño que recibe de sus clientes, Hassan reconoce el cansancio acumulado. “Si me sale otro trabajo, me largo de aquí. Estoy harto”.

Los tiempos también han cambiado en lo económico. “Antes vendíamos 12 por 100 pesetas. Ahora son 5 por un euro”, explica. La subida del precio del carbón y del propio producto ha encarecido su trabajo. “Han subido las castañas, ha subido el carbón, ha subido todo”, se lamenta. Aun así, la clientela sigue respondiendo. “Hay gente que compra mucho. El otro día vino un chico y se llevó 20 euros de castañas. Hay familias grandes, y a todos les gustan.”

Para poder mantener su puesto, Hassan necesita una licencia municipal, un permiso que permite a los vendedores trabajar del 1 de octubre al 31 de enero. “Después de los Reyes ya se acaba la temporada”, explica mientras sopla una última vez sobre las brasas. Durante esos meses, su pequeño rincón se convierte en un lugar de paso obligado para muchos melillenses.

A Hassan le gusta conversar con ellos mientras espera que el fuego haga su parte. Entre risas y saludos, se nota el cariño mutuo. “Hay clientes de toda la vida”, asegura. Algunos incluso han crecido con él. De niños venían con sus padres a comprar un cucurucho de papel, y ahora traen a sus propios hijos.

Quizá por eso, aunque Hassan diga que está cansado, hay algo en su gesto que lo desmiente. Cada chispa, cada nube de humo que sale de su olla, parece un fragmento de su historia. Tres décadas y media después, sigue ahí, dando al otoño el mismo olor de siempre.

Cuando cae la noche y el humo empieza a disiparse, Hassan recoge lentamente su puesto. Sus manos huelen a carbón y sal. En el aire queda suspendido ese aroma cálido que anuncia que, un año más, las castañas han vuelto a Melilla.

Tags: Noticias de Melilla

RelacionadoEntradas

Ceuta

"España nos da vida", dicen los migrantes que llegan a Ceuta

hace 2 horas
Melilla

La presión migratoria empuja a reformar la Ley de Extranjería

hace 2 horas
Melilla

Instalación de pantallas para conocer el índice ultravioleta en las playas

hace 2 horas

Previsión del tiempo: lunes 27 de julio de 2026

hace 3 horas
Domingo de Gran Movida

Domingo de Gran Movida: coordinación, estrategia y, sobre todo, mucho trabajo en equipo

hace 16 horas
Melilla

Motos acuáticas: antes de que sea demasiado tarde

hace 18 horas

Lo más visto

  • Javi Esparza Tanji y "Mamuchi". -Cedida por el creador de contenido-

    Un móvil, mucho humor y una madre llamada "Mamuchi"

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • La Ciudad exigirá responsabilidad a la constructora de la escuela infantil

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Motos acuáticas: antes de que sea demasiado tarde

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • No habrá interinos para reducir la jornada a los docentes

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Las colas “rápidas” en Beni-Enzar duran, al menos, tres horas

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Medio auditado por   
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Términos de uso
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies

Grupo Faro © 2023

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2023