Nueva Melilla ha lanzado este lunes un duro comunicado para exigir una revisión integral y urgente de las infraestructuras educativas de la ciudad tras el accidente sufrido por un menor de 13 años en un instituto melillense. El joven permanece ingresado en la UCI del Hospital Comarcal tras perder el bazo por golpearse el tórax y el abdomen por una caída.
El portavoz de esa organización, Isaac Fernández, trasladó públicamente el apoyo tanto al menor como a su familia, señalando que se trata de una situación “tan dura como injusta” que evidencia un problema estructural en los centros escolares. “Deseamos de corazón que la dolencia que lo mantiene ingresado en la UCI evolucione favorablemente”, expresó. “Enviamos también un fuerte abrazo a su familia”, añadió.
Nueva Melilla advierte de que el caso de este menor no es un hecho aislado, sino la consecuencia de años de dejadez institucional. En el comunicado, Fernández subraya que el centro donde ocurrió el accidente arrastra desde hace tiempo un “deterioro progresivo”, del que las autoridades competentes, entre las que cita al Ministerio de Educación y la Ciudad Autónoma, estaban advertidas. Por ello, exigen que ambas instituciones actúen de inmediato y sin más demoras.
La preocupación del partido se ha visto reforzada por las declaraciones de la madre del menor, quien denunció públicamente el mal estado generalizado del instituto. Según Nueva Melilla, estas condiciones se repiten en numerosos colegios e institutos de la ciudad, y lo sucedido debe marcar “un antes y un después”.
A la gravedad del estado de la portería se suma, según denuncia la formación, la ausencia de personal capacitado para responder ante una emergencia médica. “Nos parece especialmente grave que, según la información disponible, el personal del centro careciera de formación adecuada en primeros auxilios”, señala el comunicado. En consecuencia, piden que todos los trabajadores de los centros reciban la formación necesaria para actuar en este tipo de situaciones.
El accidente ha conmocionado a la comunidad educativa y ha despertado una oleada de reacciones en redes sociales y medios de comunicación. Según informó El Faro de Melilla, el joven perdió el bazo como consecuencia directa del impacto, lo que implica que vivirá con secuelas permanentes. El menor se encontraba en clase de educación física cuando ocurrió el accidente.
“Más allá de las posibles responsabilidades civiles o administrativas que correspondan, que sin duda la familia valorará ejercer, este suceso debe servir como una llamada de atención política y moral”, afirmó Fernández. En su opinión, el estado de las infraestructuras escolares en Melilla representa un riesgo real para la integridad de los menores.
“Ningún menor debería debatirse entre la vida y la muerte por culpa de una portería en mal estado”, sentenció. Desde Nueva Melilla afirman que el compromiso con la infancia y las familias debe traducirse en decisiones políticas concretas: auditorías de seguridad, inversión en mantenimiento, y protocolos eficaces de actuación ante emergencias.








