El diputado local de Coalición por Melilla (CpM), Emilio Guerra, ha denunciado la ineficacia del modelo actual de políticas sociales impulsado por el Gobierno de la Ciudad. El cepemista lanza una crítica directa al Ejecutivo local y reclama un cambio profundo en la forma de gestionar los recursos públicos destinados a combatir la pobreza y la desigualdad en Melilla.
“Las políticas sociales no se miden por el dinero gastado, sino por las vidas que logran transformar”, afirma con contundencia Guerra, quien alerta del contraste entre el crecimiento de las partidas presupuestarias y el deterioro constante de los indicadores sociales en la ciudad. Para el diputado de CpM, no basta con destinar más fondos si estos no se traducen en una mejora real de la situación de los ciudadanos más vulnerables.
Guerra recordó que Melilla lidera los índices de pobreza en España, con un 45,4% de su población en riesgo de exclusión social y una tasa de pobreza infantil del 41%, según los últimos datos oficiales disponibles. “Melilla no puede permitirse seguir normalizando estas cifras como si fueran estructurales e inevitables”, señaló, subrayando que estas estadísticas deben ser “una llamada de atención, no una costumbre”.
El parlamentario apuntó que la situación actual demuestra que las políticas aplicadas en los últimos años no han tenido el efecto esperado. “En 2009 el riesgo de pobreza era del 27,8%. Hoy, después de múltiples planes, ayudas y programas, ha aumentado hasta superar el 45%. ¿Dónde están los resultados?”, cuestionó. En este sentido, urgió a revisar a fondo los mecanismos de evaluación y seguimiento de las políticas sociales.
Guerra va más allá de la crítica y presenta varias propuestas concretas para reformar el sistema. Una de las principales iniciativas de CpM es la creación de un registro público de todas las entidades subvencionadas o conveniadas por la Ciudad Autónoma en materia social. Este registro detallaría la actividad de cada organización, su ubicación, el perfil de los beneficiarios y las vías de acceso a sus servicios.
El objetivo, según afirma, es garantizar la transparencia y que cualquier ciudadano pueda conocer qué recursos existen en su barrio o distrito. “La información es poder, y en el caso de las políticas sociales, es acceso a derechos. Si una familia no sabe dónde acudir, el sistema está fallando, por mucho dinero que se destine”, recalcó.
Además, CpM propone la creación de una plataforma digital de servicios sociales accesible a toda la población, que permita localizar recursos de forma rápida y sencilla. Esta herramienta, en opinión de Guerra, ayudaría a reducir las desigualdades informativas que agravan la exclusión de muchos melillenses.
Otra medida destacada es la puesta en marcha de un Observatorio de la Pobreza y la Desigualdad, que permita diagnosticar con precisión los efectos de cada política implementada y ajustar las decisiones a datos verificables. “Necesitamos una gestión basada en evidencias, no en intuiciones ni en inercias”, insistió.
Emilio Guerra valora positivamente que la consejera Randa Mohamed mostrara disposición a considerar algunas de las propuestas presentadas, aunque insistió en que es necesario actuar con más decisión. “Melilla no puede resignarse a ser la ciudad más desigual del país. Necesitamos un mayor compromiso político y herramientas más eficaces”, afirmó.
CpM subraya que su modelo apuesta por una gestión moderna, evaluable y participativa, en línea con la Estrategia Nacional de Prevención y Lucha contra la Pobreza 2024–2030, que pone el foco en la mejora de los sistemas de información y en la coordinación entre administraciones.
Para la formación, la clave está en pasar de las palabras a los hechos: “No pedimos más gasto, sino más resultados”.









No nos deje en el aire, eso de transformación y especifíquelo más detalladamente, porque, si no, terminaremos por vernos paseando de árbol en árbol, como los monos.