Melilla se sitúa a la cabeza de la conectividad móvil en España. Telefónica ha logrado desplegar su red 5G en el 98% del territorio poblado de la Ciudad Autónoma, una cifra que supera incluso la media nacional, donde la operadora cubre al 94% de la población. Este hito coloca a Melilla como una referencia en acceso a tecnología de última generación en el ámbito de las telecomunicaciones móviles.
El despliegue en Melilla forma parte de una estrategia nacional de Telefónica que alcanza los 5.700 municipios españoles mediante la instalación de nodos en las bandas de 3.500 MHz de altas prestaciones y 700 MHz, más eficaces en interiores y zonas rurales. La combinación de ambas permite ofrecer servicios de datos móviles ultrarrápidos, baja latencia y una experiencia de usuario notablemente mejorada tanto para ciudadanos como para empresas.
La red 5G de altas prestaciones de Telefónica ya está activa en cerca de 3.000 municipios del país, lo que supone un incremento significativo respecto a marzo de este año, cuando había nodos en 2.000 localidades. Esta tecnología permite descargas de más de 2 Gbps, una conectividad más robusta para servicios de streaming o juegos en la nube, así como el desarrollo de servicios críticos que requieren estabilidad y velocidad.
Además, la red ya es 5G Stand Alone (5G SA), lo que significa que no depende de infraestructuras anteriores como el 4G. Esto potencia aún más las capacidades del 5G al permitir funcionalidades como el Network Slicing y el Edge Computing, tecnologías clave para sectores industriales, logísticos y de servicios públicos. Telefónica, pionera en esta materia, ha implementado soluciones basadas en 5G SA en proyectos reales, como el sistema de emergencias del 112 de Extremadura.
La calidad de la red de Telefónica ha sido reconocida por Ookla, empresa internacional de medición de redes, que ha distinguido a Movistar como la mejor red móvil y la mejor red 5G de España en el primer semestre de 2025, destacando con claridad sobre sus competidores.
Sin embargo, a pesar de estos avances en tecnología móvil, Melilla continúa enfrentándose a un problema estructural de fondo: su dependencia de un único cable submarino que conecta digitalmente a la ciudad con la península. Esta situación, como recogió recientemente El Faro de Melilla, representa un grave riesgo para la seguridad digital de la ciudad, especialmente en un contexto de creciente digitalización de los servicios públicos, sanitarios, bancarios y empresariales.
Tanto colectivos ciudadanos como empresarios locales han advertido que la existencia de un solo punto de conexión física con el exterior convierte a Melilla en un enclave vulnerable ante posibles averías, sabotajes o emergencias técnicas. La combinación de una red móvil de vanguardia con una infraestructura troncal débil plantea interrogantes sobre la verdadera resiliencia digital de la ciudad.
En caso de que este cable sufra un corte o una interrupción, gran parte de la actividad digital de Melilla podría verse comprometida, afectando tanto a usuarios particulares como a servicios críticos. La falta de una red de respaldo o rutas alternativas de conectividad hace urgente la inversión en infraestructuras que aporten redundancia y garanticen la continuidad del servicio ante cualquier contingencia.
Este contraste entre el despliegue puntero de la tecnología móvil y la fragilidad de la infraestructura básica de conexión pone de relieve la necesidad de abordar la conectividad de forma integral. Mientras Melilla presume y con razón de tener una de las mejores coberturas 5G del país, también exige ser tratada con la misma prioridad en materia de redes troncales y seguridad digital.
El avance logrado por Telefónica es indudablemente positivo para los melillenses, pero el reto ahora es asegurar que esa conectividad de última generación no dependa de un único hilo. La apuesta por una Melilla digital y segura pasa no solo por tener más velocidad y cobertura, sino también por garantizar que esas capacidades estén protegidas ante cualquier amenaza o fallo técnico.







