Cuando ha pasado algo más de un mes desde que Marruecos, el pasado día 15 de septiembre, reabrió la aduana de Beni Enzar, que había sido nuevamente cerrada de manera unilateral algo más de dos meses, desde el día 8 de julio -con el pretexto de que interfería en el desarrollo de la Operación Paso del Estrecho (OPE), que concluyó precisamente ese día-, la situación sigue sin cambiar y no ha habido exportaciones ni importaciones, con los empresarios melillenses cansados de los vaivenes de Marruecos, que, cabe recordar, ya había cerrado la aduana desde el 1 de agosto de 2018 hasta el 15 de enero de este año.
De ello han informado los representantes de las dos agencias que se estuvieron encargando de hacer las exportaciones -de electrodomésticos y artículos de menaje de hogar- e importaciones -de pescado, frutas y verduras-, Juan Francisco Quiles y Jesús Aguilera, respectivamente.
El primero de ellos ha confirmado no sólo que no ha realizado ninguna operación desde que la aduana volvió a funcionar, sino que, al menos por ahora, no cree que los empresarios tengan la intención de reactivar el tráfico comercial por ese punto. Optan -aunque sea más caro- por la seguridad que les ofrecen los puertos de Almería y Málaga para introducir esa mercancía en Marruecos.
En cuanto a las importaciones de pescado, frutas y verduras, más de lo mismo. Nada por Beni Enzar. Todo por Almería o Málaga, puertos que, recuerda Aguilera, en ningún caso dejaron de utilizarse desde el día 15 de enero.
El fraude del IPSI
Por otra parte, preguntado acerca del empresario que defraudó más de 800.000 euros del IPSI y a quien la Guardia Civil ha imputado un delito de blanqueo de capitales en el que es el mayor fraude fiscal detectado en la ciudad autónoma, Quiles lo lamenta por las personas que fueron estafadas y, aunque no tiene claro qué es lo que se debería hacer, imagina que la Ciudad Autónoma -a la que corresponde el cobro de este impuesto- habrá tomado cartas en el asunto para que algo así no vuelva a ocurrir.
Aguilera arroja más luz sobre esta persona, que “engañó a todos los comerciantes, porque les cobró el IPSI y no lo ingresó, pero el cobro sí estaba hecho”. El agente de aduanas asegura que “este hombre fue el que compró cuatro empresas de transportes de Melilla y después las cerró” por esos “problemas con la Ciudad Autónoma”. “Esta le exigía al pago y, al poco tiempo, cerró las empresas y echó a todo el personal de Melilla”, ha concluido.








