El BM Virgen de la Victoria recuperó este fin de semana su mejor versión y volvió a saborear la victoria en la Primera División Nacional Masculina, tras imponerse con autoridad al BM La Salle por 30-22 en un encuentro disputado en el Pabellón Lázaro Fernández, donde el conjunto melillense firmó una sólida actuación ante su afición. El triunfo supone un importante refuerzo anímico para los de la Ciudad Autónoma, que vuelven a la senda positiva después de un arranque de campeonato con altibajos, demostrando que el trabajo colectivo y la concentración defensiva empiezan a dar sus frutos. El encuentro comenzó con dominio visitante.
El equipo de La Salle salió más entonado y efectivo en ataque, aprovechando algunos desajustes iniciales del bloque local. Su acierto en el lanzamiento exterior y las rápidas transiciones les permitieron tomar la delantera en el marcador con un parcial de 4-8 al cumplirse el primer cuarto de hora de juego. Sin embargo, el BM Virgen de la Victoria no tardó en reaccionar. Con una defensa más intensa y un ataque más fluido, los melillenses fueron reduciendo la diferencia poco a poco.
El acierto de sus extremos y la buena dirección del juego ofensivo comenzaron a marcar la diferencia. A partir del minuto veinte, los locales lograron darle la vuelta al marcador con un brillante parcial que les permitió colocarse 11-9, y consolidar su dominio antes del descanso.
Con un juego más ordenado y una defensa que empezó a cerrarse sobre la línea de seis metros, los melillenses se marcharon al intermedio con una ventaja de 16-11, la máxima diferencia hasta ese momento.
La segunda mitad fue un monólogo del BM Virgen de la Victoria. Los pupilos locales salieron con decisión y energía, manteniendo un ritmo alto y aprovechando los errores en el pase del conjunto cordobés para aumentar su renta en el marcador. La defensa melillense se mostró muy sólida, con ayudas constantes y una portería que respondió en los momentos decisivos, frustrando las opciones de los visitantes.
En ataque, el equipo encontró soluciones tanto por los laterales como por los extremos, combinando juego colectivo con lanzamientos lejanos de gran eficacia. A medida que avanzaban los minutos, la diferencia se fue ampliando hasta estabilizarse en torno a los ocho goles.
Los de La Salle lo intentaron hasta el final, pero se encontraron con un rival muy concentrado y una afición que empujó desde la grada, animando cada acción positiva de los suyos. En los compases finales, el conjunto melillense gestionó con madurez su ventaja, sin renunciar al ataque y controlando el tempo del partido hasta llegar al pitido final con un marcador contundente de 30-22.








