La Plaza Menéndez Pelayo ha sido esta mañana escenario de un acto cargado de reivindicación con motivo del Día de la Lengua de Signos, una cita que forma parte de la Semana Internacional de la Lengua de Signos y de las Personas Sordas. La iniciativa, organizada por la Asociación de Personas Sordas de Melilla (ASOME), ha reunido a ciudadanos, representantes institucionales y miembros de la comunidad sorda, que han querido visibilizar sus demandas y recordar que la lengua de signos es una herramienta esencial para la igualdad y la participación social.
El evento ha comenzado con las palabras de Beltrán Cano, mediador comunicativo de ASOME, quien agradeció la asistencia y puso en valor la importancia de acompañar a la comunidad en esta jornada. Cano ha explicado que el acto giraba en torno a la lectura de un manifiesto nacional que recoge las principales reivindicaciones del colectivo, centradas en garantizar los derechos lingüísticos y en avanzar hacia una sociedad plenamente inclusiva.
La encargada de dar voz a este manifiesto fue Noelia González, mujer sorda y miembro activo de la comunidad. Sus palabras resonaron con fuerza en la plaza. “No hay derechos humanos sin el derecho a la lengua de signos. Somos personas sordas, orgullosas de serlo. Somos padres, madres, estudiantes, deportistas, activistas. Ser sordos no nos limita; nos limita la falta de voluntad política y las decisiones que se toman por nosotros”.
El texto leído por González ha reclamado un reconocimiento efectivo de la lengua de signos en todos los ámbitos: educación, sanidad, empleo, cultura y administración pública. La oradora ha denunciado que, en demasiadas ocasiones, las personas sordas se enfrentan a barreras que las excluyen de derechos básicos, como una educación inclusiva o una atención médica accesible. “La inclusión no es caridad, es justicia. La accesibilidad no es un favor, es una obligación”, afirmó con rotundidad.
El manifiesto también hizo hincapié en la necesidad de que la lengua de signos tenga presencia en todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la vejez, asegurando un acceso temprano, referentes positivos en la juventud, autonomía en la edad adulta y atención digna en la tercera edad. Asimismo, se ha exigido un marco legislativo sólido contra la discriminación, con recursos públicos suficientes para garantizar su cumplimiento y mecanismos de control que eviten que los derechos sigan siendo cuestionados en aulas, hospitales o servicios públicos.
Otro de los aspectos más destacados ha sido la llamada a una mayor representación de las personas sordas en los espacios de decisión. “No basta con políticas sobre discapacidad, es imprescindible que las propias personas sordas ocupemos cargos públicos, consejos ciudadanos y medios de comunicación con plena accesibilidad”, defendió González.
El acto ha contado también con la presencia de Randa Mohamed, consejera de Políticas Sociales y Salud Pública, quien ha querido mostrar el respaldo institucional a la labor de ASOME. Mohamed ha recordado que la asociación lleva años trabajando estrechamente con la ciudad autónoma y anunció la ampliación de los recursos destinados a la comunidad. “Este año hemos podido aumentar el presupuesto, incluir un mediador en comunicación, un logopeda y un intérprete más”, detalló. La consejera ha destacado que esta última incorporación responde a una necesidad real y urgente, ya que la figura del intérprete es esencial para que las personas sordas puedan desenvolverse en trámites administrativos y en su vida diaria.
Mohamed invitó a la ciudadanía a acercarse a la mesa informativa instalada en la plaza, activa hasta la una de la tarde, con el fin de conocer más de cerca la realidad de la comunidad sorda y el trabajo que desarrolla ASOME. “Dar visibilidad a la lengua de signos y al esfuerzo de esta comunidad es un deber de todos”, subrayó.
En palabras del propio manifiesto, la comunidad sorda no busca compasión, sino igualdad, compromiso y cambios reales. Y con actos como el de hoy en la Plaza Menéndez Pelayo, Melilla da un paso más hacia una sociedad más diversa, inclusiva y justa.







