La mañana de hoy, 12 de septiembre, ha arrancado en el Salón de Plenos del Palacio de la Asamblea de Melilla con un ambiente de recogimiento que pronto ha derivado en un debate marcado por las recriminaciones. La convocatoria, de carácter extraordinario y urgente, ha tenido como objetivo aprobar la concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad a la Comandancia Naval de Melilla y al Centro Asociado de la UNED. Sin embargo, los reconocimientos han quedado temporalmente en segundo plano ante las alusiones cruzadas sobre viejas rencillas políticas y el ya célebre “quita y pon” de placas y nombres de edificios públicos.
Minutos de silencio
La vicepresidenta primera, María José Aguilar, ha abierto la sesión con un recuerdo a las víctimas de violencia de género. Nombró una por una a las mujeres asesinadas en las últimas semanas. “El 30 de julio, Ilhan, madre de cuatro hijas menores de edad y asesinada presuntamente por su pareja en Badajoz. El 24 de agosto, Rosalía, de 54 años, fue asesinada por su expareja en Motril. El 7 de septiembre, Mercedes, de 47 años, asesinada por su pareja en Sevilla. En lo que va de año son ya 27 las mujeres asesinadas y, desde que tenemos datos, 1.321”, ha subrayado antes de pedir un minuto de silencio.
A continuación, el portavoz de Somos Melilla, Amin Azmani, ha solicitado otro minuto de silencio “en memoria de las más de 75.000 víctimas del genocidio que se está cometiendo en Gaza”, incluyendo a las 2.350 fallecidas por hambre. Aguilar, sorprendida por la petición fuera del orden del día, ha pedido un breve receso para consultarlo con los portavoces. Cinco minutos después, la corporación ha acordado de forma unánime guardar ese segundo minuto de silencio “por todas las víctimas inocentes del conflicto en la zona de Gaza”.
A las 10:15 horas, la secretaria de la Asamblea declaró formalmente constituido el pleno, explicando que la urgencia debía aprobarse por mayoría absoluta según el artículo 45.8 del reglamento. Aguilar ha cedido la palabra a la consejera de Cultura, Fadela Mohatar, para que motivara la urgencia. Mohatar ha argumentado que la comisión previa había detectado incidencias y que, conforme al reglamento, se había decidido repetir el proceso para garantizar la legalidad. La votación reflejó las tensiones: el PP, el PSOE y el diputado no adscrito respaldaron la urgencia; CpM votó en contra y el Grupo Mixto se abstuvo. La sesión ha quedado así validada.
La Medalla de Oro
El debate se ha encendido cuando se ha abordado la propuesta de conceder la Medalla de Oro a la Comandancia Naval. Mohatar ha defendido la iniciativa con énfasis. “Nuestra propuesta tiene todos los resortes para ser merecedora de la Medalla de Oro por los refuerzos que ha tenido en su vinculación con la ciudad, su labor cultural, social, educativa y de seguridad marítima, así como el papel histórico de la Armada en Melilla”. Ha recordado además la celebración del 250 aniversario del levantamiento de sitio de Melilla y ha reprochado a Coalición por Melilla (CpM) su ausencia en actos como el Día de Melilla.
El “quita y pon” de placas
El rifirrafe entre Mohatar y González ha recordado viejas heridas políticas. El PP ha reprochado a CpM que hubiera querido retirar el nombre del pabellón deportivo Javier Imbroda Ortiz. "Señora González, no tenga usted tanta indignación, no se ponga usted tan bien puesta en el tema de los reconocimientos porque se estrenaron en el Gobierno anterior tomando una decisión de las más infames que se han tomado en esta Asamblea sin un mínimo consenso. Ustedes decidieron arrebatar un merecido reconocimiento a un nombre público que había en un pabellón en esta ciudad. Y eso lo hicieron solo llegar ustedes al Gobierno. Fíjense, cuánto aire de consenso, cuánto respeto y cuánta admiración. Nosotros no vamos a hacer eso, jamás. Jamás, quitaremos un reconocimiento por cualquier opinión que vayamos a tener".
Amin Azmani ha replicado con dureza. “Esto va de revanchismo. Menos mal que ustedes no quitan reconocimientos", ha ironizado. "Si el señor Imbroda se ha tirado 20 años reinaugurando plazas y quitando placas para poner la suya, como en la vergonzosa reinauguración del edificio de la Policía Local. Entonces no vaya usted de impecable”. Azmani también ha criticado lo que consideró una tramitación “chapucera” de la Medalla de Oro, acusando al Gobierno de saltarse plazos y de no haber cumplido aún con la entrega de una placa al mérito social prometida a la Asociación de Alzheimer hace casi tres años.
Cecilia González, diputada de CpM, salió al paso. “El nombre del pabellón Javier Imbroda no se cambió de forma oficial. Durante nuestro Gobierno le dimos la Medalla de Oro a título póstumo, la máxima distinción. El Área de Deportes otorgó el premio Ciudad de Melilla a un exconsejero del PP. No me cuente historias".
Además, CpM devolvió el golpe que Azmani le recordó. El actual Ejecutivo popular retiró la placa con el nombre de Eduardo de Castro del nuevo edificio de la Policía Local —inaugurado por el anterior Gobierno de PSOE, CpM y un diputado no adscrito— para colocar la de Imbroda. "Lo de la placa de la Policía Local fue de traca. De espectáculo están ustedes bien servidos”.
Estas acusaciones cruzadas iniciaron una disputa más sobre la memoria institucional y la gestión de los homenajes públicos, que terminó por eclipsar, al menos momentáneamente, el propósito original de la sesión.
Reconocimientos aprobados
Pese al ruido político, el pleno avanzó en el orden del día. Tras las intervenciones, la mayoría de los grupos respaldaron finalmente las dos concesiones: la Medalla de Oro de la Ciudad 2025 a la Comandancia Naval de Melilla, por mayoría absoluta ,y al Centro Asociado de la UNED Melilla, por unanimidad. Estas distinciones, subrayó el Gobierno, buscan reconocer tanto la histórica vinculación de la Armada con la ciudad como la labor académica y social de la UNED.
Lo que comenzó como una sesión extraordinaria para honrar a dos instituciones terminó convertida en una muestra de las tensiones políticas que atraviesan la Asamblea de Melilla. La solemnidad de los minutos de silencio ha contrastado con el intercambio de acusaciones por placas y nombramientos, un “quita y pon” que parece haberse instalado como símbolo de la pugna por el poder en Melilla.







