Endesa ha retirado formalmente la solicitud que había presentado a la Autoridad Portuaria de Melilla para hacerse con una concesión de 10.000 metros cuadrados en el muelle Nordeste 3, donde tenía previsto construir una planta de regasificación para adaptar su central eléctrica al uso de gas natural licuado (GNL). La renuncia, que se produjo poco antes de que la propuesta llegara al Consejo de Administración del puerto, responde a la falta de ayudas económicas por parte del Gobierno central para financiar el proceso de conversión de la central de fuel a gas natural.
El presidente de la Autoridad Portuaria, Manuel Ángel Quevedo, confirmó a El Faro de Melilla que la eléctrica comunicó recientemente su decisión de dar marcha atrás al proyecto. “Efectivamente, Endesa ha retirado su solicitud sobre los 10.000 metros cuadrados en el muelle Nordeste 3, poco antes de que lo lleváramos ya para aprobación del Consejo”, explicó. Según Quevedo, la empresa no puede avanzar en la transformación de la planta si no cuenta con el respaldo económico del Estado, como está previsto legalmente en zonas extrapeninsulares.
Sin ayuda estatal
El proyecto de construcción de una planta de regasificación, imprescindible para recibir gas licuado por barco y procesarlo para su uso, depende de una decisión que no llega desde el Gobierno central. “Mientras que el Estado no asuma el coste del cambio de la central de Melilla a GNL, Endesa no va a hacer los gastos necesarios para ese cambio, entre los que está que nosotros le concedamos esos 10.000 metros”, señaló Quevedo.
El presidente del organismo portuario recordó que la ley establece que en los territorios extrapeninsulares, como Melilla, el Estado debe asumir el coste de la transición energética. Sin embargo, la falta de un compromiso concreto mantiene bloqueado el proceso. Esta situación ha llevado a Endesa a retirar su solicitud, y a la Autoridad Portuaria a considerar alternativas para el uso del suelo portuario. “No podemos tener 10.000 metros baldíos indefinidamente esperando a que, dentro de no sé cuántos años, el Estado le dé la ayuda a Endesa”, recalcó.
El terreno en cuestión no solo tiene un valor estratégico, sino también económico. Quevedo explicó que existen otras empresas interesadas en ocupar ese mismo espacio. “Tenemos otras solicitudes. Y si tengo a alguien dispuesto a pagarme 60.000 o 100.000 euros al año, no lo está cobrando la Autoridad Portuaria en espera de que algún día Endesa dé el paso”, denunció.
El riesgo, según el responsable portuario, es que si finalmente se cede la parcela a otra empresa, y más adelante el Estado otorga las ayudas, ya no habría espacio disponible para la instalación de la planta de regasificación. Esto supondría un golpe a la estrategia de descarbonización del sistema eléctrico de Melilla, que actualmente depende del fuel. “Y si no hay terreno para hacer la planta de regasificación, no se puede cambiar a GNL la central”, advirtió.
Quevedo recordó que por motivos técnicos, ese terreno del muelle Nordeste 3 es el único idóneo para instalar la planta, ya que está cerca del atraque de buques metaneros. “Lo ideal es que sea allí. Si no hay suelo, no habrá reconversión posible”.
Una exigencia urgente
El presidente de la Autoridad Portuaria volvió a pedir claridad a la Delegación del Gobierno y al Ejecutivo central. “Que diga algo. Que diga si va a ser inmediato o va a ser dentro de diez años. Pero no podemos estar indefinidamente con ese terreno baldío”, exigió. Según Quevedo, su responsabilidad es velar por el interés económico del Puerto, y mantener paralizado un suelo clave por tiempo indefinido es insostenible.
Esta situación no es nueva. Ya en abril, el propio Quevedo pidió públicamente tanto a Endesa como al Gobierno central que alcanzaran un acuerdo que permitiese avanzar. “O llegan a un acuerdo, o no va a haber ningún tipo de cesión de terreno”, declaró entonces, en declaraciones recogidas por El Faro de Melilla.
Con la retirada de Endesa, el proceso para sustituir el uso de fuel por gas natural en la central eléctrica queda paralizado. La ciudad continúa dependiendo de un sistema obsoleto y contaminante, mientras el proyecto de modernización energética sigue estancado por la falta de compromiso institucional.
Quevedo concluyó reiterando su exigencia a las administraciones: “No podemos estar a la espera indefinidamente. La pelota está en el tejado del Gobierno”.








