La Policía Nacional está llevando a cabo en Melilla una gran labor para la investigación de estafas que han afectado a varios ciudadanos melillenses y que se conocieron públicamente a raíz de los buenos resultados logrados por los agentes especializados en este tipo de delitos y pertenecientes a la Jefatura Superior. El ejemplo más reciente se publica hoy mismo. Una joven de 20 años pagó 900 euros por el alquiler de un piso en Granada, una vivienda que había encontrado a través de un anuncio en una web del sector, pero que desapareció del mapa en cuanto transfirió el dinero que se le había pedido como forma de reservar el arrendamiento.
A finales de julio se detuvo a dos personas que habían jugado con los sentimientos de una madre también de Melilla. La mujer hizo dos ingresos bancarios de mil euros cada uno pensando que su hijo estaba en apuros. Es una técnica que se viene utilizando mucho últimamente por los estafadores. Se hacen pasar por él y te reclaman dinero poniendo como excusa que no puede usar su móvil porque se le ha perdido. Siempre el señuelo es que necesita cierta cantidad de forma inmediata para salir de algún atolladero realmente importante.
Este tipo de estafas se está convirtiendo en el pan nuestro de cada día, pero afortunadamente nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad cuentan con una formación excelente en las nuevas tecnologías para poder desentrañar estas situaciones, investigarlas a fondo y dar con los desalmados que utilizan la preocupación de las personas o sus necesidades más relevantes para ganar dinero mediante el engaño.
Es importante también atender a las recomendaciones que hace la Policía Nacional para no ser estafados. Estos funcionarios conocen perfectamente el paño y sus consejos son tremendamente útiles para que los ciudadanos no caigan en esas trampas, a veces tan reales que cuesta distinguir la verdad de la mentira. Y eso es con lo que juegan estos delincuentes: con la buena voluntad de sus víctimas, con el amor de una madre a su hijo y sacarlo de apuros que resultan ser ficticios.
Lo principal es que la persona sea capaz de reaccionar con cabeza fría, tratar de conectar con quien dice que lo está pasando mal y necesita el dinero, no confiar excesivamente en los anuncios que se realizan en las webs. La policía lo dice abiertamente: no abrir enlaces ni llamar a números desconocidos, y confirmar siempre la identidad del remitente utilizando otros canales de comunicación ya conocidos. También recomienda realizar preguntas personales cuya respuesta solo conocería el verdadero familiar y aplicar medidas de seguridad adicionales como la autenticación en dos pasos en cuentas bancarias y dispositivos móviles.








