La rehabilitación integral del faro situado en la entrada del puerto de Melilla podría comenzar tras el verano, si se cumplen los plazos previstos por la Autoridad Portuaria. Su presidente, Manuel Ángel Quevedo, anunció que el proyecto ya ha recibido el visto bueno técnico del programa estatal del 2% cultural y que, una vez llegue la aprobación definitiva del Ministerio, se procederá a la licitación de las obras, probablemente en septiembre.
“Nos llamaron del 2% cultural diciendo que estaba totalmente ok el proyecto y que pasaban al ministerio correspondiente la propuesta para que ya nos dieran el ok tanto a la cantidad económica, que son 864.000 euros, como para que podamos contratar”, explicó Quevedo, señalando que el proyecto ya está completamente preparado, incluidos los pliegos. “Espero que en una semana o diez días podamos obtener el ok y podamos empezar la licitación”, añadió.
El faro, muy presente en la memoria colectiva de los melillenses, especialmente en las décadas de los 70 y 80, fue desmontado piedra a piedra hace unos años con motivo de la ampliación del Muelle Noreste 3 y recolocado en su actual ubicación. Desde entonces, los temporales han deteriorado su estructura, especialmente los bloques de piedra, y nunca se había abordado una rehabilitación de sus espacios interiores.
Este deterioro progresivo, unido al valor simbólico e histórico que tiene para la ciudad, motivó a la Autoridad Portuaria a desarrollar un proyecto de recuperación integral. Inicialmente previsto dentro del plan de inversiones del organismo, se decidió optar a la financiación estatal cuando surgió la posibilidad de acceder a los fondos del 2% cultural. El proyecto fue enviado a Madrid con toda la documentación y justificaciones necesarias y, tras una evaluación técnica rigurosa, recibió el respaldo positivo.
“El proyecto ha sido muy revisado, con muchas inspecciones, porque los técnicos han sido muy detallistas en cada aspecto. Pero ya le han dado el visto bueno a todo”, señaló Quevedo, destacando el esfuerzo administrativo y técnico realizado por su equipo.
De los 29 puertos de interés general que optaban a esta convocatoria, solo cuatro han sido seleccionados, siendo Melilla uno de ellos. En total, se repartirán tres millones de euros, de los cuales 860.000 se destinarán a las obras del faro melillense. Esto permitirá cubrir el 100% del coste, un hecho poco habitual en este tipo de proyectos.
“Ese paseo es algo que tenemos en la memoria, desde luego mi generación y otras anteriores”, afirmó Quevedo, aludiendo a la importancia simbólica del faro. Recordó cómo antaño era común para los ciudadanos caminar por el espaldón del puerto y visitar la instalación, un hábito que se vio interrumpido por la entrada en vigor de normas de seguridad internacional.
La rehabilitación no solo abarcará el aspecto exterior del faro, sino también su interior, que nunca ha sido acondicionado adecuadamente. Según Quevedo, se estudiará la posibilidad de abrir al público este espacio en determinados momentos y con las garantías necesarias. “Habrá que amoldarlo todo a los protocolos adecuados de seguridad, pero nuestra intención es que, en la medida de lo posible, estén abiertos a todos los ciudadanos”, indicó.
Para el presidente de la Autoridad Portuaria, la inclusión de Melilla en este programa supone un “reconocimiento” al valor cultural, artístico y social del faro, así como a la calidad del trabajo realizado. “Estamos hablando de una Autoridad Portuaria pequeña en comparación con el resto del sistema portuario español y estamos de enhorabuena por conseguirlo”, dijo, señalando además que se trata de una victoria para “toda la historia del puerto y de Melilla”.
Este proyecto de rehabilitación se enmarca en una visión más amplia de la Autoridad Portuaria por preservar y poner en valor los elementos históricos del puerto, promoviendo al mismo tiempo su utilización para actividades de interés público. Con la licitación a punto de activarse, el faro del puerto de Melilla encara una nueva etapa que permitirá no solo su conservación, sino también su reapertura simbólica a la ciudadanía.








