En el marco del III Encuentro Nacional de Veteranos Regulares de Melilla y con motivo del 114 aniversario de la creación del cuerpo de Regulares, esta mañana se han celebrado dos emotivos actos de homenaje a los caídos, uno en el cementerio cristiano de la Purísima Concepción y otro en el cementerio musulmán de Sidi Guariach. Con una gran carga simbólica, estas ceremonias han vuelto a demostrar el carácter integrador, multicultural y humano del que siempre ha hecho gala esta unidad del Ejército español.
A las 10:00 horas, los veteranos Regulares han comenzado la jornada con una visita a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en una visita cultural. A las 11:50 horas, bajo un sol firme y en estricto orden de ceremonial militar, ha arrancado el acto en la Purísima Concepción. El capitán ha solicitado permiso al coronel jefe del Grupo de Regulares de Melilla, Carlos Asensi Moreno, para dar comienzo al acto. Tras la autorización, se ha entonado con solemnidad la Oración al Fiel Soldado Regular, mientras la banda de música acompañaba cada compás. Se ha disparado una salva de honor y, acto seguido, se han recorrido los tres panteones de Regulares del cementerio, donde se rendido homenaje a quienes dieron su vida por España.
Poco después, a las 12:50 horas, la comitiva se ha trasladado al cementerio musulmán de Sidi Guariach, donde se ha celebrado una ceremonia paralela. En un gesto de respeto hacia la pluralidad religiosa de la unidad, un imán ha recitado la Sura Al-Fatiha, pidiendo clemencia para los caídos y recordando “a quienes han luchado y siguen luchando por nuestra libertad y nuestro bienestar”.
Entre los asistentes se encontraban veteranos llegados de diferentes puntos de España, como Jesús Alonso, de Burgos, que sirvió como soldado de víveres en 1973. “Forman parte de nuestra historia y hay que honrar a todos”, declaró. Alonso ha recordado con especial cariño el compañerismo de aquella época. “Nos sacaban de nuestras casas para venir aquí. Muy lejos. Y mira por dónde, 50 años más tarde, aquí estoy. La vida te pone en tu sitio”.
Sobre la evolución del cuerpo ha dicho que, “el trato, la cercanía de los mandos con la tropa no tiene nada que ver con cuando estaba yo, que era completamente diferente, mucho más distante.” Y aunque se mostró modesto al dar consejos, ha afirmado que, “ellos sabrán. Aquí somos militares aunque estemos jubilados las 24 horas del día.”
Otro veterano, natural de Logroño y destinado entonces como enfermero, coincidía en el valor de estas ceremonias. “Aquí había mucha soledad, pero también mucha humanidad. Melilla se ha convertido en mi segunda casa. Estamos enamorados de ella”.
También participaron militares en activo, como Jawad y Chica, dos regulares destinados actualmente en Melilla. Jawad, con 18 años de servicio, destaca el orgullo que siente. “Mi abuelo también fue regular. Esto es una tradición familiar. Lo que más me gusta es la vestimenta y los desfiles, es algo único”. Chica, por su parte, reconocía que lo más duro es la separación de la familia, a veces de hasta dos meses. “Sobre todo en fechas señaladas, cuando estás de misión en lugares como Alhucemas o el Peñón de Vélez. Pero actos como este te recuerdan por qué estás aquí.”
Ambos coincidían en la importancia de rendir homenaje a los caídos de ambas tradiciones religiosas. “Somos una unidad única. Nuestra historia es cristiana, musulmana y española. Es justo que se recuerde a todos.”
En los actos también han estado presentes destacadas autoridades militares, como el general Martín Cabrero, antiguo jefe del Grupo de Regulares de Melilla, y Diego Manzano, jefe del Regimiento Alcántara. El coronel Carlos Asensi ha cerrado la jornada con unas palabras de agradecimiento. “Muchas gracias a todos por vuestra asistencia en los homenajes celebrados en nuestros cementerios. El acto militar ha finalizado.”
Así ha concluido una mañana de profunda emoción, de memoria y de reafirmación de los valores de unidad, respeto y servicio que definen desde hace más de un siglo a los Regulares de Melilla.







