Kilómetros por Sonrisa impulsa en Melilla proyectos inclusivos para personas con discapacidad, celiaquía o enfermedades graves, demostrando que el deporte puede ser también una herramienta de transformación socia
Francisco Javier Padilla preside el Club Deportivo Africanus, entidad con larga trayectoria en pruebas de montaña, pero con una faceta menos conocida que ha cobrado especial protagonismo en los últimos meses: su compromiso solidario con colectivos vulnerables. Aunque en su origen se vincularon a la asociación Africanos, Padilla aclara que actualmente “el club y la asociación funcionan de manera totalmente independiente”.
Bajo esa independencia, nace en Melilla una iniciativa con nombre propio: Kilómetros por Sonrisa. Impulsada por la relación personal entre corredores melillenses y la asociación canaria Kilómetros por Sonrisa, esta colaboración va mucho más allá de compartir dorsal. “Todo comenzó en la prueba 360 de La Palma, donde Juan Díaz Vilar y Del Ciendones recibieron una ayuda inestimable por parte de Cristian, presidente de la asociación canaria. A partir de ahí se estrecharon los lazos”, explica Padilla.
La labor de esta asociación destaca por su enfoque singular en la atención a menores con enfermedades de larga duración. En lugar de canalizar fondos exclusivamente hacia la investigación, “Kilómetros por una Sonrisa” apuesta por el bienestar emocional. “Durante fines de semana libres o entre tratamientos hospitalarios, trasladan a las familias a una isla donde pueden desconectar, alojarse en un hotel y disfrutar de actividades pensadas para aliviar el proceso”, señala Padilla.
Además, la asociación ha logrado avances notables en el apoyo a personas celíacas en Canarias. Entre ellos, el compromiso unánime del Parlamento Canario para subvencionar productos sin gluten, así como la cesión de un local y acuerdos con fábricas para producir alimentos adaptados.
Inspirados por esta labor, en la ciudad han impulsado una campaña de venta de mil camisetas solidarias, fabricadas localmente, para financiar nuevas acciones. Ya se han vendido cerca de 100, y la sede provisional, situada en un garaje de la calle Andalucía, atiende pedidos que llegan vía WhatsApp y redes sociales.
La recaudación se entregará íntegramente a Cristian, presidente de la asociación, una vez cubiertos los costes de producción. “Queríamos que las camisetas se hicieran aquí, en Melilla, fomentando también una economía circular”, destaca Padilla.
Y es que, la futura sede melillense de la asociación ya está en proceso administrativo. Mientras tanto, el equipo avanza con nuevos proyectos. Uno de los más ambiciosos es adquirir una silla Joëlette, un dispositivo de una sola rueda que permite a personas con discapacidad disfrutar de rutas de senderismo.
“Queremos que cualquier persona pueda llegar al Barranco del Nano o a los pinos del Rostro Gordo. Esa es nuestra meta”, afirma Padilla, quien ya ha cursado varios niveles de formación como guía de montaña para personas ciegas y prevé participar en expediciones internacionales para traer esos conocimientos a Melilla.
Además, planean retomar actividades con asociaciones locales como Autismo Melilla, Teama y la Asociación Española Contra el Cáncer. También han mantenido contacto con Fundación ONCE, que ha ofrecido su equipamiento, como un tándem para ciegos, a disposición de esta red de voluntariado.
Una red que crece desde el corazón
Lejos de cuotas o estructuras rígidas, Kilómetros por Sonrisa apuesta por el trabajo voluntario como motor principal. “Estas cosas tienen que salir del corazón. Si no, no funcionan”, asegura Padilla. En 2026, el Club Africano celebrará su décimo aniversario y promete un calendario cargado de actividades solidarias, muchas de ellas vinculadas ya a la nueva asociación.
Y es que en un mundo donde las prisas y el individualismo marcan el ritmo, iniciativas como Kilómetros por Sonrisa nos recuerdan que hay otras formas de avanzar: con pausa, con empatía y siempre acompañando. En cada camiseta, en cada paso de montaña, se entrelazan la solidaridad y el compromiso colectivo, haciendo de Melilla no solo una ciudad que corre… sino una ciudad que abraza.







