Este domingo 22 de junio, el Santo Sacramento ha recorrido las calles de Melilla en la tradicional procesión del Corpus Christi. Una mañana muy calurosa que no ha impedido que centenares de ciudadanos hayan acompañado el cortejo procesional un año más.
Desde los más jóvenes orgullosos con su traje de comunión hasta los más mayores, los melillenses han seguido a Su Divina Majestad del Corpus Christi a lo largo de su recorrido.
Las celebraciones comenzaron los pasados días 18, 19 y 20 de junio, a las 19:00 horas, con la celebración del Triduo Eucarístico en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.
En este domingo del Corpus, las conmemoraciones arrancaron a las 10:00 horas con la celebración de la Solemne Eucaristía del Corpus Christi en el Sagrado Corazón.
La misa ha estado presidida por el vicario Episcopal, Eduardo Resa. Una Eucaristía que se ha ofrecido a un templo abarrotado de melillenses devotos de una de las fechas más importantes en el calendario litúrgico cristiano.
Entre los presentes en esta Eucaristía se encontraban además gran parte del Gobierno de la Ciudad Autónoma, encabezado por el presidente, Juan José Imbroda y la diputada por Melilla en el Congreso de los Diputados, Sofía Acedo. También estaban representantes de todas las cofradías y hermandades de Pasión y Gloria de Melilla.
Tras concluir la Solemne Eucaristía, poco después de las 11:00 horas, la Solemne Procesión del Corpus salió del templo para recorrer las calles de nuestra ciudad. Decenas de personas acompañaron a Su Divina Majestad del Corpus Christi a su salida de la parroquia, acompañada de los representantes de las distintas cofradías de la ciudad, quienes portaban los estandartes o 'bacalaos' de sus respectivas hermandades; así como de los niños y niñas que este año han recibido el sacramento de la primera comunión.
La Agrupación Musical 'Nuestro Padre Jesús de la Flagelación' abrió el cortejo procesional, que recorrió la calle López Moreno y la Avenida de Castelar, para entrar a continuación en la Avenida Juan Carlos I hasta llegar a la Plaza de España, para después tomar la calle Ejército Español y volver a la iglesia del Sagrado Corazón.
Durante su recorrido, el Santo Sacramento realizó varias paradas frente a los distintos altares levantados por parroquias y cofradías de la ciudad. Los niños lanzaban flores y al realizar la parada, se procedía a hacer acciones de gracia o peticiones por diversas causas como la familia, el trabajo o los enfermos y las personas que los cuidan. En cada parada, como es tradición, se llevaron a cabo sendos cantos y oraciones.
Estos altares fueron elaborados, entre otros, por la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores o la parroquia de la Medalla Milagrosa y la Venerable Cofradía y Hermandad Franciscana de Nuestro Padre Jesús de la Flagelación y Nuestra Señora del Mayor Dolor, ambos situados en la avenida Juan Carlos I o el de la Hermandad del Rocío, en Ejército Español.
Ejemplos estos de fe y devoción que se instalaron a primera hora de la mañana de este domingo con mucho esfuerzo, pero también con muchas ganas y fervor por parte de las diferentes cofradías.
El cortejo procesional lo cerraban las autoridades religiosas y civiles, seguidas por la Banda, Orquesta y Coro Ciudad de Melilla; que acompañó al Santo Sacramento con todo un repertorio de distintas marchas hasta su recogida en la iglesia del Sagrado Corazón.
La Policía Local se encargó de velar por la seguridad ciudadana regulando el tráfico en gran parte del centro de Melilla. Un corte de la circulación que se extendió durante todo el mediodía.
Calor
La fe fue sin duda la protagonista de la jornada, pero el calor no se quedó tampoco atrás. La fuerte humedad y un sol de justicia complicó el recorrido a jóvenes y no tan jóvenes.
La escena habitual durante todo el cortejo procesional fueron los abanicos y las botellas de agua. Las madres trataban de refrescar a sus hijos mientras bajaban por la avenida y en cada parada del Santo Sacramento, los pequeños abandonaban momentáneamente su sitio para situarse en la sombra.
También entre los ciudadanos podía verse como afectaban los rigores del verano, pues la gran mayoría de asistentes se situó a la sombra de las calles, en un en un recorrido desigual de asistencia en cuanto a las zonas de sol y sombra se refiere.
El calor dejó algún susto, que no obstante fue rápidamente atendido por los asistentes y una ambulancia del 061 que se personó al instante.
Sin embargo, el calor no logró opacar la veneración de los melillenses de la comunidad cristiana a Su Divina Majestad del Corpus Christi.
Corpus Christi
Esta fiesta surgió en la Edad Media, cuando en 1208 la religiosa Juliana de Cornillon promovió la idea de celebrar una festividad en honor al Cuerpo y la Sangre de Cristo presente en la Eucaristía. Así, se celebró por primera vez en 1246 en la diócesis de Lieja (Bélgica).
Más tarde, en 1263, mientras un sacerdote celebraba la misa en la iglesia de la localidad de Bolsena (Italia), al romper la Hostia consagrada brotó sangre, según la tradición. Este hecho, muy difundido y celebrado, dio un impulso definitivo al establecimiento como fiesta litúrgica del Corpus Christi, que fue instituida el ocho de septiembre de 1264 por el papa Urbano IV, mediante la bula Transiturus de hoc mundo.








