Como el resto de autos judiciales relacionados con la trama de voto por correo de las generales de 2008, el último, dictado por el juez competente el pasado lunes y del que damos cumplida cuenta en esta edición, resulta demoledor y preocupante. El juez motiva los indicios que considera suficientes para ampliar las imputaciones ya realizadas contra Aberchán y Dionisio Muñoz, así como contra el responsable provincial de Correos. Además, a partir de los mismos indicios, amplia la lista de imputados a otros dos empleados o funcionarios del mismo organismo postal en Melilla, y a los cepemistas Hassan Mohatar y Abderrahim Sellam. En el auto se da por hecho que se tuvieron que cometer irregularidades dentro de Correos para llevar a cabo el entramado que perseguía aumentar el número de votos a favor de la candidatura conjunta de CpM y PSOE para aquellos comicios generales.
La macroinvestigación judicial en curso pone en entredicho el proceder de Correos y evidencia las muchas irregularidades que determinaron el abultado crecimiento del voto postal en 2008, cuando el sufragio vía Correos se disparó inusitadamente por encima del cien por cien respecto de las elecciones anteriores. De hecho, en los comicios nacionales de noviembre pasado, el voto por correo bajó, respecto de las generales anteriores, nada más y nada menos que un 52,8%.
Habrá que esperar a que la causa que instruye el Juzgado nº4 de Melilla prosiga, porque entre tanto todos los indicios apuntan a que en aquellos comicios se intentó llevar a cabo lo que vulgarmente se llama un pucherazo electoral. Y esto, en Democracia, es del todo inadmisible.







