Ignacio Ruíz Rodríguez, director general de Patrimonio Cultural, ha sido una persona prácticamente desconocida para los melillenses hasta este pasado lunes, cuando se conoció que había dimitido del cargo que venía ocupando en la Consejería que dirige Fadela Mohatar. Inmediatamente, el líder de Somos Melilla, Amín Azmani, aprovechó la ocasión para acusar al Gobierno de falta de transparencia, de tener el área de festejos en un "caos" y de practicar allí el "enchufismo y el amiguismo". Es más, Azmani dejó caer públicamente, sin mostrar ni una sola prueba, que el alto funcionario dejaba la Dirección General porque no comulgaba con los trapicheos que supuestamente le obligaban a hacer en el ejercicio de sus responsabilidades.
Y ahora resulta que va Ruíz Rodríguez, en una entrevista en Onda Cero, y afirma que se va porque la gestión pública no es lo suyo, que ha aprendido mucho en este tiempo pero que se vuelve a sus cuarteles de invierno porque a él lo que realmente le gusta es la investigación. Él manifestó que es un académico, prefiere el estudio y dedicarse a sus cosas. Negó por activa y pasiva haber recibido cualquier tipo de presión para hacer algo que no formara parte de sus quehaceres. Es más, agradeció a Fadela Mohatar que pensara en él para ocupar ese puesto, que deja dando las gracias a Melilla y a los melillenses por la oportunidad que se le brindó.
Reconoció en la citada entrevista que le hubiese gustado poder abrir algún que otro centro de investigación, aunque más allá de ese comentario, todo fueron buenas palabras hacia la Consejería y su titular, así como al conjunto de la ciudad. En definitiva, nada que ver con los aspavientos de Azmani, a los que, por otro lado, ya tiene acostumbrados a los ciudadanos.
Sin embargo, por mucho que ayer el vicepresidente primero del Gobierno, Miguel Marín, negara sus acusaciones y lo pusiera frente a sus propias contradicciones (criticó la creación de la Dirección General y ahora dice defender a quien la ocupó), siempre habrá gente que dé crédito a las palabras del representante de Somos Melilla en la Asamblea. Habrá quien quiera entender que el dimitido director general no ha dicho la verdad y que Azmani tiene toda la razón.
A pesar de ello, el diputado local del partido localista todavía no ha presentado ni una sola prueba de sus acusaciones. Si tan claro es que Festejos navega en la más absoluta de las corruptelas, lo mejor que podría hacer Azmani es presentarse en el juzgado y poner sobre la mesa del juez toda la documentación que respaldara tales cuestiones.








