Las patronales de Ceuta y Melilla han desmentido el optimismo mostrado por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, respecto al funcionamiento de las aduanas comerciales con Marruecos, calificando la situación de “chiste” y alertando sobre la falta de avances reales. Las críticas llegan tras la comparecencia de Albares en el Congreso, donde aseguró que España y Marruecos viven “las mejores relaciones de su historia” y defendió que las aduanas en ambas ciudades autónomas son un ejemplo de cooperación fructífera.
Desde la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME), su presidente, Enrique Alcoba fue especialmente crítico. “Las imágenes que vemos de los camiones cruzando la frontera son una burla”, denunció, subrayando que, actualmente, apenas circulan camiones de mercancías y que las pocas operaciones que se realizan son “simbólicas”, sin impacto real para la economía local.
Alcoba lamentó, además, que el régimen de viajeros solo funcione en una dirección: “El régimen de viajeros funciona desde hace tres años solo en una única dirección, desde Marruecos hacia Ceuta y Melilla”, recordó.
El líder empresarial insistió en que lo que se está implementando no se corresponde con el concepto de una verdadera aduana comercial. “Lo que nos quiere imponer Marruecos no tiene nada que ver con lo que hemos conocido y lo que es una aduana comercial internacional, libre y para todos los empresarios y sectores, por mucho que lo quiera adornar el ministro de Exteriores”, zanjó Alcoba. Además, recordó que “la aduana comercial de Melilla lleva casi siete años cerrada”, lo que, a su juicio, evidencia la falta de voluntad para alcanzar una reapertura efectiva.
Por su parte, la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE) mostró una preocupación similar. Su presidenta, Arantxa Campos, reclamó al Gobierno mayor claridad y compromiso: “La apertura efectiva es fundamental para Ceuta, y no estamos viendo avances significativos. Seguimos con restricciones y falta de información, lo que genera incertidumbre entre las empresas”. Campos advirtió que el comercio transfronterizo es esencial para las economías locales de Ceuta y Melilla, por lo que resulta urgente que las aduanas funcionen con normalidad y sin trabas.
Las críticas empresariales contrastan con la valoración positiva que ofreció Albares en su comparecencia en el Congreso. El ministro defendió que España y Marruecos atraviesan un momento histórico en sus relaciones, tras el acuerdo alcanzado en 2022 que puso fin a la crisis diplomática abierta en 2021. Albares destacó que las aduanas en Ceuta y Melilla simbolizan ese avance y que, junto a los progresos en migración, seguridad y cooperación antiterrorista, reflejan la buena sintonía entre ambos países.
Sin embargo, Enrique Alcoba expresó que las declaraciones del ministro “no se corresponden con la realidad”. El representante de la CEME denunció que no existe un cronograma claro para la reapertura completa ni inversión suficiente en las infraestructuras necesarias. “Necesitamos saber cuándo y cómo se va a garantizar un flujo continuo de mercancías, con protocolos claros, personal suficiente y garantías para todos los sectores económicos”, subrayó.
Desde Ceuta, Arantxa Campos remarcó la necesidad de que el Gobierno actúe con transparencia y voluntad política. “No podemos permitirnos que la aduana se convierta en un gesto político sin contenido. Las empresas necesitan certezas para poder planificar y sobrevivir en un entorno ya de por sí complicado”, indicó. Para Campos, la falta de medidas concretas pone en riesgo la competitividad de las dos ciudades autónomas y aumenta la desconfianza del tejido empresarial.
El trasfondo de esta situación se sitúa en el acuerdo alcanzado entre España y Marruecos en marzo de 2022, tras la crisis diplomática generada por la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. En ese acuerdo se contemplaba la reapertura gradual de los pasos fronterizos y de las aduanas comerciales. No obstante, según los empresarios, los avances hasta el momento son más formales que efectivos.
Albares, pese a las críticas, sigue defendiendo la estrategia del Gobierno como un “éxito diplomático” que ha permitido reactivar no solo las relaciones bilaterales, sino también mejorar la seguridad, el control migratorio y la cooperación económica. Sin embargo, desde Melilla y Ceuta, el mensaje es claro: “Estamos hartos de titulares grandilocuentes. Queremos soluciones reales y urgentes”, concluyó Enrique Alcoba.








