Bañistas y usuarios de las playas de Melilla han denunciado la enorme cantidad de algas invasoras de la especie Rugulopteryx okamurae que se acumula en las orillas del litoral, una situación que consideran cada vez más visible en la ciudad. El consejero de Medio Ambiente, Daniel Ventura, ha reconocido las dificultades técnicas que entraña la retirada de esta especie, catalogada como exótica invasora, y ha defendido el trabajo de coordinación institucional desarrollado en los últimos años.
Los usuarios que frecuentan las playas melillenses aseguran que la presencia de algas en las orillas ha dejado de ser un episodio puntual para convertirse en una molestia recurrente que afecta al uso normal del litoral. Según sus quejas, la acumulación se concentra principalmente en la zona de la orilla, lo que dificulta el baño y afea el aspecto de las playas en plena temporada estival.
Ventura ha explicado que la retirada de esta alga no puede realizarse con maquinaria convencional. Si la maquinaria no es específica, arrastra también arena junto con el alga, y esa mezcla no puede valorizarse ni incinerarse. Por ello, la Consejería emplea maquinaria capaz de trillar el alga directamente en la playa, dejando la arena en su lugar, para después secarla y trasladarla a la planta de valorización energética situada en la subida al Monte María Cristina.
El consejero ha recordado que la llegada de la especie a Melilla se detectó por primera vez en 2021, en la zona de Aguadú, y que desde entonces su presencia ha pasado de los hallazgos científicos iniciales a arribazones visibles en playas emblemáticas de la ciudad, especialmente a partir de 2024. Ha subrayado que buena parte del alga que llega a la costa melillense procede del litoral marroquí, donde no existe un plan específico de tratamiento de residuos, lo que agrava el problema en la orilla melillense.
Frente a esta situación, la Ciudad Autónoma aprobó en 2025 el Plan de Gestión y Control de la Rugulopteryx y el Plan de Gestión de Biomasa, este último en diciembre de ese año. Ventura ha defendido que la administración ha actuado con anticipación y no ha esperado a que el problema alcanzara una dimensión incontrolable, apoyándose en convenios con las universidades de Granada y Málaga, con una inversión anual de entre 30.000 y 40.000 euros, a los que se sumará a partir de este año un contrato de mayor envergadura para ampliar la investigación.
El consejero ha insistido en que los servicios de limpieza actúan de forma inmediata cuando se detectan acumulaciones y ha señalado que las playas cuentan con mobiliario y equipamientos reforzados durante la temporada de verano, cuando la gestión pasa a manos de la Ciudad Autónoma. Pese a ello, los usuarios mantienen su denuncia ante lo que perciben como una presencia constante del alga en las orillas.








