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Una decisión ¿atípica?

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha dado explicaciones en el Congreso sobre el cierre de la aduana de Melilla. Conclusiones: seguimos como estamos

por Tania Costa
14/09/2018 07:58 CEST

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El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, dio ayer explicaciones en el Congreso de los Diputados sobre el cierre unilateral, por parte de Marruecos, de la aduana comercial del paso fronterizo de Beni Enzar. A grandes rasgos vino a decir que de momento seguimos como estamos aunque el discurso oficial ‘venda’ que el Gobierno confía en un “diálogo constructivo” que desemboque en un acuerdo y en “soluciones satisfactorias”. Para entendernos: bla, bla,bla.

Pero en su intervención también deslizó un par de ideas que a mí me parecen muy interesantes, sobre todo porque el ministro ha comparecido en el Congreso tras pasar por Argelia (enemigo de Marruecos) de visita oficial.

Con una finura que ya querrían tener incorporada a su léxico muchos pijos de Melilla, Borrell definió “la situación” (yo supongo que se refería a los contenedores españoles que llevan 45 días varados en ‘tierra de nadie’) como “un tanto atípica” en las relaciones bilaterales entre España y Marruecos. Y no sólo eso, también catalogó la decisión de cerrar la aduana de “muy poco acertada”.

Si trasladáramos estas frases al lenguaje coloquial, el ministro español poco más o menos que le reprocha a Rabat qué mierda es esto que ha hecho en Melilla.

Otro pequeño detalle: ayer nos enteramos por Borrell de que el cierre unilateral de la aduana podría guardar relación con el anuncio “unilateral” de España de retirar las concertinas de la valla de Melilla. Donde las dan las toman.

En definitiva, la reunión de ayer de los responsables de las aduanas española y marroquí no sirvió de nada. Para crear un “grupo bilateral” donde debatir el veto a la entrada de camiones españoles en Marruecos por el paso de Beni Enzar no había que ir hasta Rabat y mucho menos gastar dinero público en el billete de avión de la responsable de Aduanas española, María Pilar Jurado, y del equipo que le haya acompañado.

Entiendo que el ministro llame a evitar una escalada política. ¿Qué va a decir? Pero no estoy de acuerdo en que defienda una solución “técnica”, cuando aquí estamos hablando de política y de España.

Si Borrell hubiera tenido claro que Marruecos iba a dar marcha atrás en el cierre de la aduana de Melilla habría ido personalmente a Rabat a anotarse el tanto, pero es mejor que el marrón se lo coma una funcionaria que no es muy conocida en los medios.

Cuarenta y cinco días después del cierre de la aduana, con camiones españoles varados en ‘tierra de nadie’, no es admisible que se defienda que esto es un conflicto artificial que sólo afecta a veinte familias de la ciudad.

Eso es una barbaridad tan grande como pensar que el asesinato de Emin y Pisly sólo atañe a dos padres melillenses.

Admito que desde Madrid nos pidan calma, que llamen a la cordura, pero no que nos tomen el pelo. Aquí no hablamos de los nueve camiones que están esclafados en la zona neutral que Marruecos controla a su antojo. Aquí hablamos del desamparo en el que nos hemos visto los melillenses tras la decisión de Marruecos. De no ser porque los medios nacionales se hicieron eco de lo ocurrido, nadie habría dado explicaciones.

Ya ocurrió con el PP cuando el asesinato de Emin y Pisly y nos vuelve a ocurrir ahora con el PSOE tras el cierre de la aduana de Beni Enzar. Que a estas alturas estemos hablando de crear un “grupo bilateral” con Marruecos, de “excelentes e intensas relaciones”, de “diálogo directo y fluido”, de “socios estratégicos”, de “discreción y cautela” es como enviar a un enfermo terminal a cuidados paliativos con una aspirina en la mano izquierda y un rosario en la otra.

En todo caso hay que esperar a ver cómo reacciona Marruecos a las perlas del discurso de Borrell. Sobre todo a la parte en la que el ministro defiende la legitimidad de Marruecos para desarrollar su puerto, pero también el interés “legítimo” de España de promover el desarrollo de Melilla. Ahí le dio donde les duele. Sólo ha sido una estocada, pero esto promete. El culebrón continúa.

Tags: La Jabalina

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