El Espacio Joven abrió sus puertas a las diez de la noche y, poco a poco, el público fue acercándose al escenario. La espera se prolongó casi cuarenta minutos hasta que Parecidos Razonables apareció sobre un escenario con tarima adjunta, dispuesta para ampliar el espacio escénico y hacerlo converger directamente con quienes aguardaban al otro lado. La banda tomó posiciones y, casi de inmediato, comenzó a llenar el recinto con guitarras, bajo, batería, teclado y la voz de Lola Padial, que no tardó en hacerse dueña de una escena mucho más amplia de las que habitualmente encuentra el grupo en sus actuaciones.
Padial se movió por el escenario con soltura, recorriéndola de un extremo a otro, acercándose al público, animándolo, hablando con ellos directamente y buscando su respuesta mientras las canciones iban encadenándose. Jiu Heredia marcaba el ritmo desde la batería y Juanka Feliu sostenía la base con el bajo, mientras Lázaro Cervantes y Omar A. daban cuerpo a la parte más rockera con las guitarras. Miguel Bravo, desde el teclado, completaba el sonido de la formación y aportaba una dimensión imprescindible a unas versiones que no se limitaban a reproducir los originales. Incluso, enlazan en una misma pista varias canciones diferentes. Cuando llegaban los momentos instrumentales, los músicos aprovechaban también la amplitud del escenario para avanzar, ocupar el frente y llenar el espacio con soltura y diálogo constante con el instrumento.
La noche tuvo pronto un momento diferente. En medio de la energía inicial, Lola Padial detuvo por unos instantes el recorrido musical para saludar, expresar las ganas con las que esperaban regresar a la Feria y, sobre todo, mirar hacia Ceuta en este día señalado. Era una jornada especialmente significativa para la ciudad hermana y la cantante quiso tenerla presente desde el escenario del Espacio Joven. Explicó que la banda no había podido acudir a la manifestación programada esta tarde de miércoles porque había estado realizando las pruebas de sonido y decidió convertir aquella ausencia en un gesto de apoyo a través de la música. La canción escogida fue "Insurrección", de El Último de la Fila. "Me gustaría dedicarles esta canción porque es nuestra ciudad hermana y, de verdad, necesitamos que este problema se solucione. Va por ellos; por Ceuta. Ha llegado la hora de la insurrección", dijo Lola Padial ante el público.
La interpretación adquirió entonces un peso distinto. La canción dejó de ser una versión más dentro del repertorio para convertirse en un gesto de cercanía hacia la población ceutí. El escenario de la Feria se transformó durante unos minutos en un espacio desde el que acompañar a la ciudad en una jornada marcada por la reivindicación. La voz de Padial puso palabras al sentimiento de la banda y la música hizo el resto, tendiendo ese puente entre las dos ciudades. Fue uno de los momentos más emotivos de la noche y también uno de los que mejor resumieron la capacidad de un concierto para ir más allá.
La actuación de esta noche tenía además el atractivo de recuperar un escenario que el grupo echaba de menos. En 2023 habían llegado a la Feria como telonera en la Caseta Oficial. El año pasado, sin embargo, el turno en la Feria correspondió a otras bandas locales, mientras Parecidos Razonables desplegó su propuesta en Música y Mar. Esta vez regresaban a las fiestas con ganas de volver a encontrarse con ese ambiente y de aprovechar las posibilidades de un escenario que les permitía desplegarse de otra manera.
Como explicaba Padial antes del concierto, la diferencia se apreciaba en los movimientos. En los espacios pequeños donde el grupo ha continuado actuando durante estos años, los músicos prácticamente se tienen al alcance de la mano. Aquí había que repartirse, buscarse con la mirada y llenar una superficie mayor. Lola podía desplazarse, saltar, elevar las piernas al golpe de la batería y correr con más libertad; los guitarristas y el bajista podían adelantarse o juntarse en los solos, los cuales construyeron una puesta en escena especialmente enérgica acompañando a la cantante en el despliegue de la dimensión musical y la interpretación.
Pero la amplitud no alteró la esencia de la banda. Parecidos Razonables siguió midiendo la noche a través de la respuesta de la gente a la que interpelaba continuamente. Para el grupo, explica Padial, el repertorio nunca está completamente cerrado. Las canciones entran y salen según cómo las recibe el público, y esa escucha constante permite renovar una propuesta. Temas que fueron protagonistas durante una temporada, como "APT" o "Flowers", terminan dejando paso a otros cuando consideran que han agotado su momento, sostenía la cantante durante la conversación previa al concierto.
Parecidos Razonables ha ido construyendo un repertorio durante estos años. AC/DC, Bon Jovi y Europe conviven en su propuesta con La Oreja de Van Gogh, Amaral, Raphael, Alaska u Hombres G. El rock tiene un peso evidente, pero la banda se mueve con libertad entre estilos y somete cada canción a su propia personalidad. El resultado puede llevar un tema de pop hacia terrenos más contundentes o convertir una bachata en una versión tan rockera que apenas conserve el aire de su origen.
Esa mezcla responde a la esencia con la que nació Parecidos Razonables. El grupo quería una banda de versiones que aportara algo diferente a la escena melillense, que pudiera recorrer muchos estilos sin perder una identidad propia. Sus compañeros, todos músicos con experiencia y procedentes de otras formaciones de la ciudad, terminaron dando forma a una agrupación de seis integrantes que, con batería, bajo, teclado, dos guitarras y voz, ha encontrado en el directo su principal espacio de expresión.
Con unas cuarenta canciones disponibles, cada concierto se construye como un ejercicio de equilibrio. Hay que encontrar un inicio que enganche, alternar intensidades y reservar nuevos momentos de fuerza para evitar que la actuación pierda ritmo. Se trata de contar una historia a través de las canciones, provocar emociones distintas y conducir al público de una a otra. En ese recorrido, algunas canciones se convierten en imprescindibles porque la experiencia demuestra que siempre funcionan.
La filosofía que hay detrás de esa manera de trabajar es sencilla: la banda toca y trabaja para el público. El objetivo de Lola Padial no es únicamente disfrutar de las canciones junto a sus compañeros, sino, por encima de ello, conseguir que quienes están delante disfruten, participen y que se marchen con alguna melodía todavía rondándoles la cabeza. El verdadero resultado de un concierto, para ella, se mide en esa respuesta y el feedback directo con quienes acuden a sus conciertos.
Y esa relación con el público se extiende también a la forma en que la cantante entiende el futuro de la música local. Padial agradece profundamente que las bandas melillenses sean tenidas en cuenta y contratadas para formar parte de las programaciones, pero considera que sería importante ir un paso más allá: que quienes trabajan en la contratación de artistas se acerquen a los grupos, conozcan lo que hacen, acudan a sus actuaciones y puedan dialogar directamente con ellos sobre sus necesidades y propuestas. No se trata de obligar a que alguien le guste un género concreto de música sino permitir el diálogo más constante entre las partes.
En ese sentido, la mirada se dirige también hacia los músicos más jóvenes. El Espacio Joven, precisamente por su naturaleza, ofrece un marco adecuado para recordar que detrás de cada banda consolidada hay siempre una primera oportunidad, un primer escenario y muchas horas de ensayo. Parecidos Razonables ha recorrido ya ese camino y esta noche regresaba a la Feria después de varios años de actuaciones y escenarios diferentes, con la experiencia suficiente para llenar una tarima mayor y, al mismo tiempo, con la ilusión de seguir formando parte de la música que suena en Melilla. Padial piensa en las siguientes generaciones y en esos caminos para ellas.







