En el juicio que se está celebrando en la Audiencia de Murcia contra un sargento de la Guardia Civil, destinado en Melilla en 2003, por un delito de cohecho, un compañero suyo declaró ayer que las filtraciones a los dos narcotraficantes, que estaban siendo investigados en el marco de la ‘Operación Palmera’, se terminaron cuando el acusado abandonó Melilla.
La Fiscalía sostiene que el guardia civil procesado ayudó a los dos ‘narcos’ investigados a cambio de 120.000 euros.
Este testigo era uno de los investigadores de la ‘Operación Palmera’ y dijo que a través de las escuchas telefónicas realizadas a los dos narcotraficantes, también acusados en este juicio, dedujo que había filtraciones desde la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla, pues ambos sabían que la Benemérita estaba detrás de ellos y conocían sus movimientos. Es más, destacó que el sargento procesado abandonó Melilla en julio de 2004 y los dos ‘narcos’ fueron detenidos poco tiempo después, en noviembre de ese mismo año.
En relación a los documentos de la investigación antidroga que el sargento sacó de las dependencias de la Comandancia melillense al considerar que se estaban cometiendo “irregularidades”, otro testigo, un alférez de la Guardia Civil, afirmó que las cámaras de seguridad de la Comandancia grabaron cómo el acusado entraba y salía con una cámara de fotografías en cuya tarjeta los agentes hallaron imágenes con datos de la investigación. Recalcó que está prohibido sacar información de la Comandancia, máxime si está bajo secreto sumarial.
Por último, un subordinado del sargento procesado declaró que él entregó a la oficina de Asuntos Internos un disco con las presuntas irregularidades cometidas en la investigación antidroga. De hecho, afirmó que el sargento le dijo que en una incautación faltaba droga. Por ello, lo puso en conocimiento de Asuntos Internos, si bien este departamento nunca vio el contenido del disco al tratarse de información bajo investigación secreta.







