• Contacto
  • Barcos
  • Portal del suscriptor
miércoles 29 de julio de 2026   - 04:21 CEST
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Faro de Melilla
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio » Cultura y Tradiciones

Un homenaje a la memoria del pueblo gitano para que la historia no vuelva a repetirse

La Ciudad Autónoma y la Fundación Instituto de Cultura Gitana conmemoraron la Gran Redada de 1749 y el Samudaripen (genocidio nazi) con un acto institucional que reivindicó el recuerdo de las víctimas, la justicia, la reparación histórica y el compromiso frente al odio y la discriminación

por Alejandra Gutiérrez
29/07/2026 15:19 CEST
Un homenaje a la memoria del pueblo gitano para que la historia no vuelva a repetirse

Autoridades políticas, militares, miembros de la comunidad gitana, la comunidad hindú, organizaciones sociales y académicas unidas en el homanaje. -Cedida por la CAM-


Compartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en Twitter

"Mi condena, mi condena, pensar que mis niños crezcan camino de esta cadena". El verso de Mi condena, de Juan Peña "El Lebrijano", fue el punto de partida del acto institucional celebrado este miércoles en la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor para conmemorar la Gran Redada de 1749 y el Samudaripen, el genocidio sufrido por el pueblo gitano durante el régimen nazi. El poema, recitado por los conductores de la ceremonia, Manoly y José, ambos miembros de la comunidad gitana, fue introduciendo a los asistentes en una historia marcada por la persecución, la separación de las familias y la pérdida de la libertad. Su desenlace, "Los golpes me han despertado, las lágrimas me han dormido", resumió el sentido de una jornada dedicada a la memoria, la justicia y la reparación.

La Ciudad Autónoma de Melilla y la Fundación Instituto de Cultura Gitana organizaron un acto que reunió a representantes institucionales, miembros de la comunidad gitana, entidades sociales y académicas, representantes de las fuerzas de seguridad y militares, integrantes de la comunidad hindú y ciudadanos que quisieron participar en un homenaje a las víctimas de dos de los episodios más dolorosos de la historia del pueblo gitano.

La ceremonia comenzó con la bienvenida de los conductores, quienes explicaron que la conmemoración pretendía recordar dos acontecimientos separados por casi dos siglos, pero unidos por una misma realidad: la persecución de un pueblo por el simple hecho de ser gitano. Según expusieron, el primero de esos episodios fue la Gran Redada o Prisión General de Gitanos, iniciada el 30 de julio de 1749, una operación organizada para detener de forma simultánea a miles de hombres, mujeres y niños gitanos en distintos territorios de España. Recordaron que las familias fueron separadas y que muchos hombres fueron destinados a galeras y trabajos forzados, mientras mujeres y menores permanecieron recluidos en diferentes establecimientos.

A continuación situaron la mirada en el 2 de agosto de 1944, fecha en la que tuvo lugar la liquidación del denominado Zigeunerlager, el campo destinado a las familias gitanas en Auschwitz-Birkenau. Según señalaron durante la presentación del acto, aquella noche culminó uno de los episodios más trágicos del Samudaripen, el genocidio sufrido por el pueblo gitano bajo el régimen nazi. El objetivo de la ceremonia, añadieron, era rendir homenaje "a todas las víctimas del antigitanismo a lo largo de la historia" y reafirmar el compromiso de las instituciones y de la sociedad con la dignidad humana, la igualdad y los derechos fundamentales.

Tras esa introducción, los asistentes se pusieron en pie para escuchar Gelem, Gelem, el himno internacional del pueblo gitano, interpretado al violín por Mario Fernández. Los conductores recordaron que esa composición representa la memoria, la resistencia y la esperanza de un pueblo que, pese a la persecución sufrida a lo largo de la historia, nunca renunció a su identidad ni a su cultura. Finalizada la interpretación, invitaron a guardar un minuto de silencio en memoria de quienes fueron perseguidos, encarcelados, deportados y asesinados, así como de quienes sobrevivieron y transmitieron su historia para que hoy pudiera ser conocida y preservada.

Entonces, la poesía ocupó después el centro de la ceremonia. Manoly y José recitaron Mi condena, una obra que, según explicaron, pone voz al sufrimiento de quienes padecieron la Gran Redada. Los versos describen el dolor de un padre separado de sus hijos, el temor a que estos crezcan "camino de esta cadena" y el deseo de que su esposa logre alejarse con ellos de las galeras. Con esa lectura, los conductores quisieron rendir homenaje a todas las víctimas de la persecución sufrida por el pueblo gitano y recordar que la memoria también se ha transmitido de generación en generación a través de la palabra, la música y la poesía. "Recordar no significa permanecer en el pasado", señalaron, sino asumir la responsabilidad de construir un futuro donde la persecución, el odio y la discriminación no tengan cabida.

 

1 de 27
- +

Ese mismo hilo conductor estuvo presente en la intervención de la consejera de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, Fadela Mohatar. Tras agradecer el trabajo realizado por la Fundación Instituto de Cultura Gitana y saludar a la comunidad gitana, así como al resto de autoridades civiles y militares presentes, destacó que Melilla puede sentirse orgullosa de compartir actos como este, en los que diferentes comunidades se reúnen para preservar una memoria común.

Mohatar afirmó que el Samudaripen constituye una de las páginas "más oscuras y durante demasiado tiempo más silenciadas" de la historia y defendió la necesidad de seguir recordándolo públicamente. En ese contexto sostuvo que "recordar no es reabrir heridas, es impedir que las heridas se cierren en falso", porque una sociedad que olvida el sufrimiento padecido por quienes fueron perseguidos debido a su origen, su cultura o su forma de vida debilita también los valores sobre los que quiere construir su futuro.

La consejera subrayó asimismo que la comunidad gitana forma parte inseparable de la historia de España y también de la historia de Melilla. A su juicio, recordar el Samudaripen supone un acto de justicia, reconocimiento y dignidad hacia una comunidad cuya contribución cultural forma parte del patrimonio compartido de la ciudad.

Durante su intervención amplió además esa reflexión al presente. Mohatar señaló que la memoria solo adquiere sentido si también permite mirar la realidad actual y rechazó los crímenes contra la humanidad allí donde continúan produciéndose. Citó expresamente conflictos como los de Gaza, Israel, Ucrania, Sudán, Siria, Myanmar o la República Democrática del Congo para defender que todas las víctimas merecen la misma protección, el mismo respeto y la misma compasión, con independencia de su origen, religión o nacionalidad. Concluyó apelando a que el recuerdo del Samudaripen se convierta en un compromiso permanente con la convivencia, la paz y la defensa de la dignidad humana.

Tras sus palabras, los conductores agradecieron el compromiso de la Ciudad Autónoma de Melilla con la preservación de la memoria histórica y dieron paso al representante de la Fundación Instituto de Cultura Gitana, José Heredia, cuya intervención estuvo centrada en la necesidad de seguir difundiendo una historia que, según lamentó, continúa siendo desconocida para buena parte de la sociedad.

José Heredia comenzó su intervención saludando a las autoridades civiles y militares presentes, a las entidades participantes y, de manera especial, a la comunidad gitana que acudió al acto. En representación de la Fundación Instituto de Cultura Gitana, explicó que la conmemoración de la Gran Redada y del Samudaripen responde a la voluntad de preservar una parte de la historia que, a su juicio, todavía sigue siendo poco conocida. "Todos tienen que conocer nuestra historia", afirmó, antes de recordar que el pueblo gitano habla de un largo camino, un lungo drom, marcado por episodios de persecución que no pueden caer en el olvido.

Heredia se detuvo primero en la Gran Redada del 30 de julio de 1749. Recordó que aquella noche fueron arrestados más de 12.000 gitanos en España y que las familias quedaron completamente separadas. Explicó que muchos hombres fueron enviados a galeras, mientras mujeres, niños y niñas fueron destinados a presidios y otros lugares de reclusión. Aquel episodio, señaló, constituye uno de los momentos más dolorosos de la historia del pueblo gitano y forma parte de una memoria que continúa reclamando reconocimiento.

El representante de la Fundación Instituto de Cultura Gitana trasladó después la mirada al Samudaripen, el genocidio sufrido por el pueblo gitano durante la Segunda Guerra Mundial. Explicó que la conmemoración del 2 de agosto recuerda la noche en la que fue liquidado el campo destinado a las familias gitanas en Auschwitz-Birkenau y destacó que, según expuso, cerca de 4.300 gitanos y gitanas, entre ellos numerosos niños y niñas, fueron asesinados. Ambas fechas, añadió, representan momentos distintos de la historia, pero están unidas por una misma realidad: la persecución de un pueblo por el simple hecho de ser gitano.

Heredia explicó que la Fundación Instituto de Cultura Gitana y la Consejería de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor mantienen cada año esta conmemoración porque supone una manera de mirar al pasado para construir un presente basado en la convivencia. En ese sentido puso a Melilla como ejemplo de una ciudad donde esa convivencia entre comunidades forma parte de la vida cotidiana. "Lo digo muy orgulloso porque soy melillense y soy gitano", afirmó, antes de destacar que no en todos los lugares resulta posible celebrar públicamente un acto de estas características.

Durante su intervención recordó también el testimonio de una superviviente gitana del Holocausto, una mujer austríaca que, siendo niña, estuvo internada en un campo de concentración nazi y que años después reflejó en uno de sus poemas el temor a que Europa olvidara su pasado creyendo que Auschwitz "solo estuviera dormido". A partir de ese recuerdo, Heredia insistió en que conservar la memoria constituye la mejor herramienta para impedir que tragedias como aquellas vuelvan a repetirse.

El representante de la Fundación Instituto de Cultura Gitana defendió que los pueblos que han sufrido persecuciones como las padecidas por el pueblo gitano merecen "verdad, justicia y reparación". Asimismo, lamentó que la discriminación por razón de origen siga formando parte de la realidad cotidiana de muchas personas gitanas y sostuvo que una sociedad no podrá considerarse plenamente justa mientras continúen produciéndose vulneraciones de derechos humanos por el hecho de ser gitano o gitana.

Con ese mensaje concluyó una intervención en la que quiso rendir homenaje "a cada gitano, a cada gitana, a cada niño y a cada niña que fueron vejados, esterilizados, encarcelados y asesinados solo por pertenecer al pueblo gitano". Sus últimas palabras, "salud y libertad", enlazaron con el espíritu que había presidido toda la ceremonia.

Los conductores retomaron entonces la palabra para agradecer la labor que desarrolla la Fundación Instituto de Cultura Gitana en la preservación de la memoria histórica y recordaron que la memoria no se construye únicamente con el conocimiento del pasado, sino también mediante el reconocimiento y el compromiso de transmitir esa historia a las generaciones futuras. Subrayaron que la Gran Redada y el Samudaripen representan dos episodios distintos, pero unidos por una misma persecución, y defendieron que el recuerdo necesita también símbolos capaces de expresar respeto, reconocimiento y esperanza.

Ese simbolismo encontró su máxima expresión en la ofrenda floral con la que concluyó el acto. Antes de iniciarla, los moderadores explicaron el significado de los claveles que iban a depositarse sobre la bandera internacional del pueblo gitano. El clavel azul representaba el cielo, la libertad y la esperanza; el verde simbolizaba la tierra, las raíces y la vida. Juntos evocaban los colores de la bandera gitana y, con ellos, la identidad, la dignidad y la libertad de un pueblo que ha mantenido viva su cultura a pesar de siglos de persecución.

La organización pidió que aquel momento se desarrollara en el más absoluto silencio, con el único sonido de la música acompañando el movimiento de cada persona que se acercaba a depositar el clavel. Cada flor, explicaron los conductores, representaba una vida, una familia, un nombre y una historia que nunca debió ser interrumpida.

La primera ofrenda estuvo dedicada a las mujeres gitanas perseguidas, humilladas, deportadas, esterilizadas y asesinadas. Los moderadores recordaron que muchas de ellas fueron privadas no solo de su libertad, sino también de su derecho a la maternidad, a la familia y a la esperanza. Para ese homenaje invitaron a depositar los claveles a la consejera de Cultura, Patrimonio Cultural y del Mayor, Fadela Mohatar, acompañada por mujeres de la comunidad gitana.

La segunda ofrenda recordó a los hombres gitanos separados de sus familias, encarcelados y condenados a trabajos forzados. En representación de ese homenaje fueron llamados distintos responsables institucionales y autoridades presentes, junto a hombres de la comunidad gitana y representantes de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil.

El acto continuó con nuevas ofrendas dedicadas a los niños y niñas que sufrieron la persecución y la separación de sus padres, así como a quienes resistieron la injusticia y mantuvieron viva la memoria de su pueblo. Uno a uno, los participantes fueron acercándose hasta la bandera gitana para depositar los claveles, construyendo un homenaje colectivo donde el protagonismo dejó de estar en las palabras para recaer en el valor simbólico de aquel gesto compartido.

La ceremonia concluyó sin grandes discursos finales. Habían sido la historia, la música, la poesía y los propios símbolos quienes habían dado sentido a una conmemoración concebida para recordar dos de los episodios más dolorosos vividos por el pueblo gitano y para reivindicar la necesidad de preservar esa memoria.

A lo largo de la mañana, las distintas intervenciones coincidieron en una misma idea: recordar la Gran Redada y el Samudaripen no supone permanecer anclados en el pasado, sino asumir una responsabilidad con el presente y con el futuro. La memoria fue presentada como una herramienta de justicia, de reconocimiento y de reparación hacia quienes padecieron la persecución y también como una forma de reforzar el compromiso colectivo con la igualdad, la convivencia y los derechos humanos.

Tags: Consejería de CulturaFundación Instituto de Cultura Gitana

RelacionadoEntradas

Diputada nacional del PP por Melilla

Acedo: "La política migratoria del Gobierno del PSOE ha fracasado"

hace 32 segundos
Vivienda a la venta en el centro de Melilla (Idealista)

Los precios para comprar o alquilar viviendas han ido “in crescendo” en las últimas décadas

hace 59 minutos
Prueba de autoridades en la Gran Movida

Magdalenas, espaguetis y políticos en acción: la Gran Movida deja momentos muy divertidos

hace 2 horas
Elenco de la adaptación de Maldita Manía de la obra de Lope de Vega. -AGC-

Entre el verso, la prosa y el escenario, el último viaje de unos personajes antes del estreno

hace 2 horas
Melilla

CSIF y Cemsatse acusan al Ingesa de romper el diálogo social

hace 3 horas
Vox Melilla

Vox denuncia falta de atención municipal al barrio del Real

hace 4 horas

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más visto

  • Nació entre bombas en Melilla y celebra 90 años rodeada de cuatro generaciones

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Hallan el cuerpo sin vida de un hombre mayor en el interior de su vivienda

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Un legionario del Tercio "Gran Capitán" salva la vida de un niño que se ahogaba en una piscina

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Denuncian un gran vertido ilegal en la Pista de Carros

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • El motor humano que sostiene la experiencia de un espectáculo

    0 shares
    Share 0 Tweet 0
  • Medio auditado por   
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Términos de uso
  • Política de privacidad
  • Política de Cookies

Grupo Faro © 2023

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Sucesos
  • Frontera
  • Tribunales
  • Sociedad
  • Cultura
  • Educación
  • Política
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión

Grupo Faro © 2023