La plantilla del centro de menores La Purísima, el más importante de Melilla, ha suspendido la huelga prevista para los días 3 a 6 de septiembre tras el repunte de la presión migratoria que ha elevado su ocupación muy por encima de su capacidad máxima. La decisión, adoptada este martes en asamblea general, busca avanzar en la vía del diálogo con el Gobierno local.
Según ha informado el Comité de Empresa del centro de protección en una nota, la suspensión responde al acuerdo alcanzado en la propia asamblea, cuya votación ha llevado a paralizar y no continuar con las movilizaciones ni con la huelga previstas para estas fechas, que coincidían con las fiestas patronales de la ciudad.
Durante el encuentro, el comité dio a conocer íntegramente a los trabajadores las negociaciones mantenidas, así como las soluciones aportadas por la Consejería de Políticas Sociales y por Tragsatec, la empresa responsable de la gestión del centro. Tras valorar estas propuestas, la plantilla ha apostado por la vía del diálogo social y ha optado finalmente por no acudir a las jornadas de paro, decisión a la que el comité ha expresado su "firme" respeto.
El centro acoge actualmente a un número de menores muy por encima de su capacidad máxima, tras el inicio de la crisis migratoria hace algo más de un mes.
La convocatoria había sido registrada formalmente por la Confederación General del Trabajo (CGT) el pasado 23 de agosto para los días 3 a 6 de septiembre. El sindicato denunciaba entonces falta de personal y de garantías de empleo, sobrecarga de trabajo, inestabilidad laboral y una deuda con la plantilla por impagos correspondientes a las anualidades 2025 y 2026. CGT acusaba además a Tragsatec de incumplir el pliego de prescripciones técnicas de la concesión y el V Convenio Estatal de Reforma, y denunciaba condiciones "paupérrimas" de seguridad, salud e higiene para trabajadores y menores.
El proceso se aceleró el 1 de septiembre, cuando el comité convocó una asamblea general extraordinaria para el día siguiente, después de que la Consejería, Tragsatec y el propio comité retomaran las reuniones de diálogo social. Esos encuentros, según trasladó entonces el comité, transcurrieron en un ambiente de cordialidad, aunque las tres partes advirtieron de que serían necesarias más reuniones para cerrar un acuerdo definitivo.
Finalmente, ha sido la propia plantilla, reunida en asamblea, la que ha decidido los siguientes pasos a seguir, en línea con lo que el comité había anticipado: que la decisión final correspondería a los trabajadores y trabajadoras del centro.








