El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, coordinó este pasado jueves una nueva reunión clave en el marco del proceso de elaboración de los Presupuestos Generales de la Ciudad para el ejercicio 2026. La cita tiene lugar en el despacho presidencial y cuenta con la participación de la presidenta de la sociedad pública Promesa, Esther Donoso, así como de los responsables técnicos de la Consejería de Hacienda.
Este encuentro representa un nuevo paso en el calendario de trabajo del Ejecutivo local, que se ha marcado como objetivo cerrar un borrador presupuestario antes de que finalice este mes de noviembre. Según las estimaciones iniciales del propio Gobierno, las cuentas del próximo ejercicio podrían alcanzar los 400 millones de euros, una cifra que mantiene la línea de crecimiento marcada en años anteriores y que refleja la intención del equipo de gobierno de reforzar las áreas estratégicas para el desarrollo de la ciudad.
Desde principios del otoño, el Gobierno de Melilla ha intensificado los contactos entre consejerías para avanzar en la definición del documento económico que regirá la acción política durante el próximo año. A finales de septiembre comenzaron las primeras reuniones de coordinación, en las que cada departamento expuso sus previsiones de gasto, sus necesidades y sus prioridades de inversión. La reunión de este jueves confirma la continuidad de ese proceso y el compromiso del Ejecutivo con unos presupuestos elaborados de forma técnica y rigurosa.
Entre las prioridades que el Gobierno melillense busca reflejar en estas cuentas se encuentran el fortalecimiento de los servicios públicos esenciales, el impulso de las políticas activas de empleo y el fomento de la actividad económica local. En este último punto, la implicación de Promesa es clave, dado su papel como entidad encargada de canalizar ayudas, promover la formación y facilitar el emprendimiento en la ciudad.
Además, los técnicos de la Consejería de Hacienda están centrados en analizar la previsión de ingresos y gastos, teniendo en cuenta factores como la evolución de los recursos provenientes del Estado, los fondos europeos y los compromisos de financiación con cargo al Plan de Recuperación. También se están evaluando los proyectos plurianuales ya en marcha y las nuevas propuestas que podrían incorporarse para consolidar el crecimiento económico y social de Melilla.
Uno de los retos que afronta el Ejecutivo en la elaboración de estos presupuestos es garantizar un equilibrio entre las necesidades inmediatas de la población y la planificación a medio plazo. Para ello, se busca diseñar un documento que no solo atienda las urgencias del presente, sino que también sirva como herramienta de transformación estructural.
Desde el Gobierno local se insiste en que estas cuentas permitirán responder a los desafíos sociales y económicos de Melilla, con inversiones previstas en áreas como educación, sanidad, vivienda, seguridad ciudadana y modernización de infraestructuras. También se trabaja en mejorar la eficiencia administrativa y en reforzar el apoyo a sectores clave como el comercio, el turismo y la economía digital.
Una vez culminada esta fase de trabajo interno, el documento pasará al Consejo de Gobierno para su aprobación inicial y, posteriormente, será remitido a los grupos parlamentarios, que dispondrán de unos días para su estudio y presentación de alternativas. La Comisión de Hacienda será el foro donde se debatirá y se informará afirmativamente el presupuesto antes de su paso por el Pleno de la Asamblea.
La intención del Ejecutivo es que los presupuestos puedan entrar en vigor el 1 de enero de 2026, evitando prórrogas y garantizando la estabilidad financiera desde el inicio del ejercicio.
El presidente Imbroda ha reiterado en varias ocasiones que estos presupuestos serán una herramienta clave para consolidar el nuevo rumbo de la ciudad y responder con eficacia a las demandas de los ciudadanos, en un contexto de transición económica y de redefinición del modelo productivo melillense.








