Finalización de la ruta teatralizada en el interior de las Cuevas del Conventico. -AGC-
Sibila Teatro cerró este fin de semana una nueva edición de sus rutas teatralizadas en Melilla la Vieja con una propuesta que volvió a convertir las murallas en escenario y al público en parte activa de la historia. La cita del domingo, con inicio a las cinco de la tarde en el acceso al Foso del Hornabeque, reunió a más de una veintena de participantes dispuestos a adentrarse en el pasado de la ciudad a través de una experiencia escénica en movimiento.
Familias, grupos de amigos y niños aguardaban bajo el sol el inicio de una actividad que, desde el primer momento, marcó el tránsito entre el presente y el siglo XVIII. Fue Ana Jiménez la encargada de abrir la ruta con una bienvenida que ya anunciaba el cambio de registro: “buenas tardes tengan vuestras mercedes”. Con esa fórmula, introdujo a los asistentes en la Melilla de 1774, punto de partida de un recorrido que se desarrollaría entre murallas, recintos fortificados y pasajes históricos.
Tras cruzar el puente, el grupo se encontró con el guía, interpretado por Beltrán Escarmer, cuya presencia, vestimenta y lenguaje corporal contribuían a sostener la atmósfera de época. Su voz, firme y pausada, condujo al público por los primeros compases del relato. “Nuestras piedras cuentan nuestra historia”, afirmó, dando inicio a una narración que combinaba explicación arquitectónica con contexto histórico.
El itinerario situó a los visitantes en el tercer recinto, un espacio que, según se explicó, estuvo reservado en su momento a la vida militar y habitado exclusivamente por hombres del ejército. Desde allí, el guía señaló la disposición estratégica de la plaza y ubicó en la distancia los fuertes de Victoria Grande y Victoria Chica, concebidos como elementos de defensa. También introdujo referencias al Baluarte de las Cinco Palabras, integrando cada enclave en el discurso general del sistema defensivo de la ciudad.
El paso al segundo recinto marcó la entrada de los personajes en escena. El mariscal Sherlock, interpretado por Ceci Urbano, y el capitán Antonio Manso, encarnado por Pedro Bueno, irrumpieron en el recorrido para trasladar al público al corazón del asedio. A través de su diálogo, se reconstruyó el avance de las tropas del sultán hacia la plaza, así como el contexto internacional en el que se enmarcaba el conflicto, con referencias a la participación británica y al origen irlandés del mariscal.
La escena se vio acompañada por efectos sonoros que evocaban el fuego de artillería, reforzando la sensación de inmediatez y tensión. En ese contexto, se aludió al reclutamiento de la población y a la complejidad de una guerra que, en palabras del capitán, suponía “varias batallas” para él en su relación con el conflicto en Irlanda. Tras su intervención, los personajes se retiraron momentáneamente, permitiendo al guía retomar la explicación sobre la Plaza de Armas, su uso histórico y las transformaciones experimentadas hasta su estado actual.
La ruta avanzó hacia la Puerta de Santiago, donde se describió su función como punto de control del acceso a la ciudad a través de un puente levadizo. El recorrido arquitectónico incluyó la mención al escudo de Carlos V y a la estructura en zigzag del túnel, concebida tanto para la defensa como para la organización interna del espacio, incluyendo el almacenamiento y distribución de armamento.
Al atravesar este punto, los asistentes llegaron a la Capilla de Santiago, cuya apertura en ambos lados y su bóveda de crucería de estilo gótico fueron destacadas durante la explicación. Fue entonces cuando la narrativa volvió a intensificarse con la irrupción del capitán Manso, que, en plena escena, instó a los visitantes a resguardarse como si formasen parte de la población civil en medio del conflicto.
El acceso al primer recinto devolvió al mariscal y al capitán al centro del relato. En este tramo, ambos personajes profundizaron en las dificultades del ejército, la escasez de recursos y el desarrollo de la contienda. Se describieron las condiciones adversas, la necesidad de reforzar la artillería y las noticias procedentes del frente, incluyendo la deserción de grupos que combatían junto al sultán.
El relato también puso el foco en la resistencia de la ciudad, sostenida por apenas 800 hombres, y en las estrategias desplegadas, donde el control marítimo adquiría un papel estratégico. Con ello, se instaba a pedir el despliegue de la flota de Carlos III como una necesidad en medio de un escenario marcado por el desgaste en tierra.
Las Cuevas del Conventico adquirieron especial protagonismo en este tramo de la historia. Descritas como espacios húmedos e inhóspitos, en ellas se refugiaba la población mientras el conflicto se desarrollaba tanto en la superficie como bajo tierra. La enfermedad y las bajas formaban parte de ese escenario, al igual que la decisión de trasladar la Virgen de la Victoria a este entorno junto a los civiles.
El recorrido continuó con referencias a los aljibes y los almacenes de la Peñuela, antes de dirigirse hacia la Torre del Reloj. En ese punto, una nueva intervención escénica alteró el ritmo de la visita. Una mujer llamada María, interpretada por Montse Artero, irrumpió en la escena corriendo y alertando a los presentes: “corran hacia las cuevas”. Su aparición condujo al grupo por el Callejón de San Miguel hasta el acceso a los espacios subterráneos.
Ya en el interior, su personaje, María, tomó la palabra para ofrecer un relato centrado en la vida cotidiana durante el asedio. Su historia, marcada por la pérdida y la incertidumbre, permitió acercar al público a la experiencia de quienes permanecieron refugiados durante meses en las cuevas. A través de su testimonio, se abordaron las relaciones entre la población civil y los militares, así como el impacto emocional de la guerra en las familias.
La ruta teatralizada concluyó este domingo tras tres días consecutivos de representaciones, consolidando una propuesta que combina teatro, historia y patrimonio. La iniciativa de Sibila Teatro volvió a situar el espacio urbano como un escenario vivo, en el que el relato histórico se construye a través del movimiento y la interpretación.
Los clubes melillenses ya conocen el camino que deberán afrontar en los Campeonatos de España…
La Primera FS Iberdrola afronta ya su última jornada liguera después de un fin de…
En Melilla, el verano, además de en grados de temperatura se mide en reservas de…
La presidenta de CSIF Educación Melilla, Sonia Heredia, considera que el sistema de acceso a…
El pabellón Javier Imbroda Ortiz acogió este pasado domingo la celebración del Torneo Autonómico de…
El Comité de Entrenadores de la Real Federación Melillense de Fútbol celebrará el próximo martes…