El Ministerio de Sanidad tiene previsto gastar 7.696.000 euros en campañas de publicidad institucional durante el año 2025, según el Plan de Publicidad y Comunicación Institucional elaborado por el Gobierno central y al que ha tenido acceso este medio. La cifra sitúa al departamento entre los diez ministerios con mayor inversión en este tipo de acciones comunicativas. La paradoja, sin embargo, es evidente: mientras se destinan millones a campañas de concienciación, territorios como Melilla siguen esperando financiación para atender sus necesidades sanitarias más básicas.
En el año 2023, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto por el que Melilla era declarada zona de difícil cobertura sanitaria, una figura que reconocía los serios problemas estructurales que sufre la ciudad en materia de personal médico y servicios asistenciales. Se trataba de un hito histórico que despertó cierta esperanza entre la ciudadanía, pues abría la puerta a recibir recursos extraordinarios, incentivos económicos para profesionales sanitarios y refuerzos asistenciales.
Dos años después, el diagnóstico es el mismo, pero el tratamiento nunca llegó. El decreto sigue sin ninguna dotación económica asignada, ni figura en el presupuesto del Ministerio de Sanidad ni en los planes operativos del Ingesa, el organismo encargado de la gestión sanitaria en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
Mientras tanto, la inversión publicitaria del Ministerio crece. Solo una de las campañas previstas para 2025, concretamente la de promoción de hábitos saludables en la infancia, absorberá 4,5 millones de euros, más de la mitad del presupuesto total del departamento para este fin. A esta se suman acciones como la promoción de la salud mental (631.000 euros), la prevención del tabaquismo y el VIH (más de 400.000 euros) o campañas sobre salud y cambio climático (700.000 euros).
Todas ellas persiguen fines legítimos de concienciación ciudadana, pero la falta de equilibrio territorial en la asignación de recursos es una realidad palpable en Melilla, donde los déficits de personal médico no se solucionan con anuncios, sino con incentivos, planificación y voluntad política.
El Ingesa continúa sin ser capaz de cubrir plazas básicas en especialidades como Pediatría, Medicina Interna, Ginecología o Anestesiología. La fuga de profesionales se mantiene constante y no existen programas atractivos que los retengan, según han denunciado los facultativos en reiteradas ocasiones. El decreto aprobado en 2023 reconocía este problema y prometía intervenir. Pero a fecha de hoy, sigue sin aplicarse en ningún aspecto práctico.
Este contraste ha generado un profundo malestar entre los colectivos profesionales y sociales de la ciudad. Para el personal sanitario, la declaración de zona de difícil cobertura fue “una declaración simbólica sin consecuencias reales”. Desde sindicatos médicos hasta pacientes han reclamado en repetidas ocasiones que se acompañe esa declaración con una ficha financiera que permita actuar de forma inmediata y efectiva.
“Es frustrante ver cómo se aprueban millones en campañas publicitarias y nosotros seguimos trabajando con plantillas bajo mínimos”, denuncia un médico del Hospital Comarcal que prefiere mantener el anonimato. “El problema no es de imagen, es de abandono real del sistema sanitario en Melilla”, añade.
La brecha entre las campañas del Ministerio y las realidades asistenciales de la ciudad autónoma también se refleja en los indicadores de salud pública. Las listas de espera aumentan, los pacientes son derivados con más frecuencia a centros de la península y la carga de trabajo sobre el personal médico y de enfermería es cada vez mayor.
En este contexto, la falta de ejecución del decreto aprobado en 2023 no solo es una oportunidad perdida, sino una muestra preocupante de desconexión entre las prioridades comunicativas y las necesidades reales.
El Gobierno podrá invertir casi ocho millones de euros en convencer a la población de llevar una vida más saludable, pero para muchos melillenses, lo verdaderamente saludable sería contar con un sistema sanitario dotado, estable y cercano. Y eso, de momento, ni se anuncia ni se paga.








Y cuanto lleva el Faro de Melilla cobrado en Publicidad Prostitucional del bolsillo de los Melillenses y sin licitación?? Pa colmo filtrando y censurando todos los comentarios de sus lectores que no se alineen con la receta Imbrodiana y dejando al periodismo a nivel de cualquier zangano con cuenta X o Facelibro bailarín a Roberto Cano. Que el Faro hambre no pase, pero lavar y centrífugar la imagen y los haceres de una mafia más que conocida??? Ahora vais y me censuraís por decir verdaes!!
TOTALMENTE DE ACUERDO