La consejera de Salud Pública, Randa Mohamed, ha trasladado su preocupación por la situación sanitaria en Melilla tras su participación en el último Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, celebrado el pasado viernes. Durante su intervención, Mohamed puso el foco en la huelga médica que afecta a todo el país y criticó la actitud del Ministerio de Sanidad, al que acusó de no dar la relevancia necesaria a este conflicto.
Según explicó, el paro de los facultativos no figuraba inicialmente en el orden del día del encuentro, y su inclusión se produjo a petición de varias comunidades y ciudades autónomas. “Estamos ante un tema especialmente sensible”, señaló, subrayando que existe una preocupación generalizada entre los territorios por el impacto de esta movilización y por la necesidad de abordar las reivindicaciones del colectivo médico.
En este sentido, Mohamed destacó que, por primera vez en este tipo de reuniones, se ha alcanzado una postura común entre las distintas administraciones sobre la importancia del problema. A su juicio, las demandas de los profesionales sanitarios son “legítimas” y requieren una respuesta clara por parte del Ministerio.
Sin embargo, la consejera mostró su sorpresa por la postura adoptada por el departamento que dirige la ministra de Sanidad. En su opinión, el Gobierno central estaría intentando eludir su responsabilidad al trasladar el peso de la gestión del conflicto a las comunidades autónomas. Una estrategia que, según remarcó, resulta especialmente inadecuada en el caso de Melilla.
Mohamed recordó que la ciudad autónoma no cuenta con las mismas competencias sanitarias que el resto de territorios, ya que dependen directamente del Ministerio. Por ello, insistió en que la responsabilidad sobre la situación sanitaria en Melilla recae de forma exclusiva en la Administración central.
Durante su intervención, la consejera volvió a poner sobre la mesa las dificultades estructurales que arrastra el sistema sanitario melillense desde hace años. Entre ellas, destacó la falta de profesionales, el envejecimiento de la plantilla y la elevada carga asistencial que soportan los sanitarios. “Estamos en un territorio catalogado como de difícil cobertura, pero no vemos que se apliquen medidas eficaces para revertir esta situación”, lamentó.
Asimismo, criticó que no se estén adoptando incentivos suficientes para atraer y retener médicos en la ciudad. En este contexto, hizo referencia al plus de exclusividad, una condición que, a su juicio, penaliza a los profesionales melillenses y genera una situación de desigualdad respecto a otros territorios.
La consejera advirtió de que la escasez de facultativos tiene consecuencias directas sobre la atención sanitaria. Según explicó, la falta de personal provoca una sobrecarga constante, con médicos que encadenan guardias y servicios mínimos que limitan la capacidad de respuesta del sistema. “No se puede medir el impacto de la huelga solo con porcentajes, porque la realidad en Melilla es muy distinta”, afirmó.
En este sentido, señaló que la ciudad presenta una de las ratios de médicos más bajas del país, lo que agrava aún más la situación en un contexto de conflicto laboral. Para Mohamed, este problema no es nuevo, sino que responde a una dinámica que se viene repitiendo desde hace años sin que se hayan adoptado soluciones efectivas.
La consejera incidió en que esta situación repercute directamente en la calidad asistencial y, por tanto, en el bienestar de la ciudadanía. “Nos afecta a todos”, subrayó, al tiempo que reivindicó su papel institucional para trasladar esta preocupación a los órganos competentes.
Por último, Mohamed reiteró la necesidad de abrir una vía de diálogo real con los médicos de Melilla, que dependen directamente del Ministerio de Sanidad. En su opinión, no basta con abordar el problema en foros como el Consejo Interterritorial si no se establecen mecanismos de negociación efectivos con los profesionales.
En este contexto, reclamó que Melilla sea considerada un territorio prioritario en materia sanitaria y que se adopten medidas específicas para corregir las deficiencias existentes. “No puede seguir siendo el más castigado”, concluyó.








