La Ciudad Autónoma mantiene la petición a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) para tener la cesión del Pantano de las Adelfas. Una demanda que a fecha de hoy miércoles, continúa sin respuesta.
Con esta cesión, la ciudad tendría reservas de agua para alrededor de una semana, lo que podría paliar la falta de suministro en caso de posible avería en la planta desaladora.
Según manifestó a El Faro el consejero de Medio Ambiente y Naturaleza, Daniel Ventura, esta medida se solicitó por escrito tanto al secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, como a la CHG y a la Dirección General del Agua. Sin embargo, el Gobierno aún no se ha obtenido respuesta alguna.
El Pantano de las Adelfas, ubicado cerca de los Pinares de Rostrogordo, cuenta con una capacidad teórica de hasta 300.000 metros cúbicos de agua, aunque, por motivos técnicos, solo sería operativo hasta dos tercios de su volumen. En cualquier caso, su puesta en funcionamiento permitiría a la ciudad disponer de una reserva estratégica para afrontar incidencias en la desaladora o los pozos, instalaciones complejas que sufren averías con cierta frecuencia.
El Gobierno de Melilla reclamó el mes pasado de forma urgente la cesión del pantano de las Adelfas a la CHG, argumentando que su activación habría evitado los recientes cortes de agua en la ciudad.
Tanto el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, como el presidente de la Autoridad Portuaria, Manuel Ángel Quevedo, denunciaron en rueda de prensa la falta de voluntad política por parte del Gobierno central y no descartan acudir a la Justicia si no se concede la gestión del embalse. También han rechazado propuestas como la instalación de depósitos provisionales por considerarlas “parches”.
Y es que el Gobierno local sostiene que los argumentos técnicos para justificar la retención del embalse ya no son válidos. Aunque el pantano no puede llenarse a su capacidad máxima por seguridad estructural, los dirigentes locales recuerdan que existe consenso en que puede operar sin riesgo con un volumen limitado a 200.000 metros cúbicos.
El Ejecutivo local insiste en que la ciudad necesita una solución estructural y acusa a la CHG de mantener una infraestructura clave abandonada sin justificación técnica válida.
El presidente de la Ciudad visitó ayer martes la planta desaladora. Fue allí donde calificó de "emergencia" el problema que sufre Melilla con el agua, tras las dos averías sufridas en un mes y que tantas restricciones han causado en la población.
Imbroda dio un plazo de 3 años para acometer una serie de medidas desde el Ejecutivo local. Entre estas, se incluían la construcción de una nueva planta y la petición al Estado para que le ceda el pantano de las Adelfas y que Melilla pueda contar con una reserva de agua durante varios días en caso de que persistan los problemas.
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