La formación política Nueva Melilla ha denunciado que la realidad socioeconómica de Melilla es "insostenible" y considera que la realidad actual dista de los "delirios oficiales" de optimismo y transformación digital.
El partido localista señala que, tras el fin de la frontera comercial y el desmantelamiento del comercio transfronterizo, Melilla continúa sin una estrategia económica definida. Además, tilda de "cortinas de humo" las promesas de un nuevo modelo productivo basado en la tecnología. Anuncios, añade, para "tapar la miseria" de una economía local que languidece, reflejada en el goteo constante de persianas bajadas y locales comerciales que, según sostienen, se cierran por doquier en todos los barrios.
"A pesar de los vergonzosos paseos institucionales por foros madrileños para vender una Melilla idílica que no existe, la realidad a pie de calle es devastadora: el turismo es inexistente, el proyecto de ciudad universitaria es un fracaso absoluto y la diversificación económica es una quimera que nunca llega".
Nueva Melilla también alerta de las consecuencias del desempleo, que considera insostenible y un factor de fractura el tejido social de la ciudad.
"Sin un horizonte laboral digno, cada vez son más los melillenses —especialmente los jóvenes formados— que se ven obligados a un exilio forzoso, obligándoles a emigrar a la península o al extranjero ante la falta de oportunidades reales en su propia tierra".
Frente a lo que califican como "política del parche, el aplauso fácil y la propaganda", Nueva Melilla exige la aplicación de un modelo alternativo de desarrollo que rompa con la "parálisis actual" a través de medidas de urgencia.
Entre sus propuestas figura un plan de apoyo al comercio que contemple ayudas directas, nuevas líneas de financiación y exenciones fiscales de ámbito local, además de una reducción de las trabas burocráticas. El objetivo, según la formación, es respaldar a las pequeñas empresas familiares y los negocios de proximidad.
También piden infraestructuras urgentes para una ciudad de congresos que sitúe a Melilla como destino de turismo de negocios. Para ello, exigen un palacio de congresos moderno y multidisciplinar, así como acabar con "el secuestro de las comunicaciones aéreas y marítimas", cuyos "precios prohibitivos", afirman, aíslan por completo a Melilla.
Por otro lado, defienden que el verdadero y único motor de atracción internacional de Melilla es su pluralidad. Es por ello que abogan por oficializar e impulsar sin complejos una Melilla plenamente bilingüe, reconociendo el valor económico y patrimonial de sus lenguas.
"Para lograrlo, es urgente extirpar de las instituciones los prejuicios identitarios y la ideología tardofranquista que todavía lastran el desarrollo económico y social de la ciudad. Esa mentalidad caduca criminaliza la diversidad melillense y bloquea cualquier apertura inteligente a nuestro entorno geográfico".
Por ello, Nueva Melilla defiende que este modelo alternativo, enfocado en blindar el Régimen Económico y Fiscal (REF) para "el autónomo que resiste" y no para las "multinacionales golondrina". Subrayan como esta es la única vía para frenar la "desertificación comercial".
"Melilla no puede seguir alimentándose de expectativas virtuales y discursos vacíos; el cambio de rumbo debe ser radical e inmediato antes de que el éxodo juvenil vacíe definitivamente la ciudad".








