La reciente Declaración de Impacto Ambiental (DIA) desfavorable emitida por el Ministerio para la Transición Ecológica sobre el proyecto de ampliación del puerto de Melilla ha reabierto el debate sobre el equilibrio entre la protección medioambiental y el desarrollo económico de la ciudad autónoma. La resolución considera que la actuación prevista tendría un impacto significativo sobre la población de lapa ferrugínea (Patella ferruginea), una especie catalogada en peligro de extinción.
Ante esta situación, el partido Nueva Melilla ha planteado la necesidad de abordar el asunto desde una perspectiva más amplia, defendiendo que la conservación de una especie protegida y el progreso económico de la ciudad no son objetivos incompatibles. La formación recuerda que en numerosos países se han desarrollado proyectos de infraestructura mediante rediseños técnicos, medidas compensatorias e iniciativas de innovación ambiental que han permitido compatibilizar ambos intereses.
Desde Nueva Melilla se subraya además que el proyecto de ampliación fue concebido hace años y respondía a una realidad económica diferente a la actual. Por ello, considera que el debate no debe centrarse en una supuesta disyuntiva entre la protección de las lapas y las necesidades de la población, sino en la capacidad de diseñar una estrategia de largo plazo para Melilla que combine sostenibilidad ambiental, crecimiento económico y relevancia geopolítica.
La formación ha solicitado al Gobierno de la Ciudad Autónoma y a la Autoridad Portuaria que aclaren si existen alternativas al proyecto rechazado por el Ministerio y si se está trabajando en nuevas propuestas que permitan impulsar el desarrollo del puerto dentro de los requisitos ambientales vigentes.
Asimismo, Nueva Melilla señala que las grandes decisiones que afectan a Ceuta y Melilla suelen estar estrechamente vinculadas a la política exterior española, una circunstancia que, a su juicio, ha condicionado históricamente el desarrollo de ambas ciudades.
La negativa ministerial supone un importante revés para una infraestructura considerada estratégica para Melilla. Sus defensores sostienen que la ampliación habría contribuido a incrementar la actividad logística y comercial del puerto, generando empleo, impulsando el crecimiento económico y favoreciendo la mejora de diversos indicadores sociales en la ciudad.








