La quinta edición de Iwa Fest se acercará a sus jornadas centrales después de una semana en la que Melilla volverá a convertirse en punto de encuentro entre Europa y África a través de la música y la cultura contemporánea. El festival comenzará este sábado 19 de septiembre con la Pre Party y continuará del 21 al 25 con actividades paralelas en la Uned, antes de trasladar su programación principal al Fuerte de Victoria Grande los días 25 y 26.
La primera de esas dos noches de conciertos en el recinto histórico reunirá a Ammar 808, Cushla, Derya Yıldırım & Grup Şimşek, Queralt Lahoz y Tamikrest, mientras que el sábado 26 pasarán por el escenario Bedouin Burger, DJ Travella, Expresso Transatlântico, Indus y Maria Arnal. Las entradas ya pueden adquirirse de manera anticipada en la web oficial del festival, aunque también habrá venta directa en el propio Fuerte durante los días de conciertos. El aforo se ha ampliado este año hasta las 1.200 personas, y un autobús lanzadera gratuito conectará Plaza de España con el recinto durante las jornadas musicales.
El Fuerte de Victoria Grande volverá así a desempeñar un papel central en el festival. La fortificación del siglo XVIII se convierte durante estas dos noches en el escenario en el que Iwa Fest plantea ese encuentro entre patrimonio y creación contemporánea. La organización define el espacio como el lugar donde "historia y creación contemporánea dialogan bajo el cielo del Mediterráneo", pensado para "descubrir, emocionarse, bailar y compartir la música".
En ese escenario, dos de las propuestas del viernes permiten acercarse a esa idea desde caminos muy diferentes. Cushla llega desde el encuentro entre Irlanda y Barcelona con una propuesta construida alrededor del sean-nós, la tradición vocal irlandesa, los instrumentos folk y la producción electrónica. Derya Yıldırım & Grup Şimşek, por su parte, parten de las raíces anatolias y del sonido del bağlama para llevar canciones tradicionales hacia la psicodelia y el groove contemporáneo.
Cushla
Cushla está formado por Marc Fernández, en electrónica y producción; Leo Pearson, en producción y electrónica; y Nell Ní Chroinín, responsable de las voces y del sean-nós. Su propuesta combina una de las formas vocales tradicionales más antiguas de Irlanda con instrumentos de raíz y una producción electrónica contemporánea.
El resultado se sitúa entre la música tradicional y la cultura de club. Las voces conservan el carácter del canto irlandés mientras la producción construye alrededor de ellas paisajes electrónicos que trasladan ese material a otro contexto sonoro. La formación ha desarrollado además un universo visual vinculado a la mitología celta, de manera que la música y la imagen forman parte de una misma propuesta artística.
Ese planteamiento está presente en Aisling, uno de los temas de su álbum de debut, Tech Duinn. El término "Aisling" hace referencia en irlandés a un "sueño" o una "visión", y la canción se adentra en un imaginario relacionado con la mitología celta. Para el videoclip, Cushla trabajó junto a AI::gency, estudio creativo especializado en producción audiovisual con inteligencia artificial. La agencia señala que creó para "Aisling" un universo visual poblado por figuras inspiradas en la mitología celta, con una dirección de arte de carácter ceremonial y herramientas de inteligencia artificial.
Tech Duinn, publicado en abril de 2025, situó a Cushla dentro de una nueva generación de propuestas que están explorando las posibilidades de la música tradicional irlandesa desde lenguajes contemporáneos. Su trayectoria les ha llevado a escenarios como Primavera Sound y Focus Wales, además de Alma Fest y Sala Apolo, y a compartir cartel con Tinariwen en Barcelona. Su directo parte de esa misma combinación: la tradición vocal del sean-nós como elemento reconocible y las bases electrónicas como espacio para transformarla.
Derya Yıldırım & Grup Şimşek
El recorrido de Derya Yıldırım comienza en Hamburgo, donde nació en una familia de origen turco. Su relación con la música estuvo vinculada desde el principio a las raíces anatolias de su familia. Su padre la animó a aprender diferentes instrumentos y el primero fue el bağlama, un instrumento de cuerda característico de la música tradicional turca.
Después llegarían la guitarra, el piano y el saxofón. Pero el bağlama se mantuvo como una pieza fundamental en su identidad musical. Esa relación con el instrumento y con el repertorio anatolio está hoy en el centro de la propuesta de Derya Yıldırım & Grup Şimşek.
La formación combina la voz de Yıldırım y el bağlama con una base musical en la que aparecen la psicodelia y el groove. El grupo recupera canciones tradicionales y las lleva a un lenguaje actual sin desligarlas de sus melodías originales. Uno de los ejemplos más significativos es "Hop Bico", una canción que Yıldırım aprendió a través de la versión que interpretaba su abuela. La canción ya había pasado por una transformación familiar: su abuela había incorporado su propia manera de interpretarla. Yildirim continúa ahora esa cadena de transmisión desde otro tiempo y otro lenguaje, incorporando una dimensión psicodélica y una interpretación vocal propia.
Esa forma de trabajar con el repertorio tradicional explica buena parte de la personalidad de Grup Şimşek. La intención no es modificar las raíces de las canciones, sino mantener sus melodías y letras y cambiar el contexto musical en el que vuelven a sonar.
La historia del grupo comenzó hace alrededor de una década, cuando Derya conoció a los músicos franceses Graham Mushnik y Antonin Voyant, de Catapulte Records, durante un proyecto de teatro comunitario. Posteriormente se incorporó Helen Wells, batería procedente de Ciudad del Cabo, que forma parte de la formación desde 2021. El carácter internacional del grupo ha llevado a sus integrantes a hablar de su música como "outernational", un término que prefieren frente a la etiqueta de world music y que plantea una creación musical que se mueve más allá de las fronteras geográficas.
Ese recorrido desemboca ahora en Yarın Yoksa, "Si no hay mañana", el nuevo álbum de la formación. Después de autoeditar varios trabajos, el grupo firmó en 2024 con Big Crown Records, sello de Nueva York, y trabajó en el nuevo disco junto al productor Leon Michels, nominado a los Grammy y conocido por su trabajo con El Michels Affair. El álbum reúne nueve composiciones originales y tres canciones tradicionales, manteniendo el equilibrio entre repertorio heredado y creación propia.
La cantante defiende la vigencia de ese repertorio porque muchas de esas canciones y poemas, aunque fueron escritos hace cientos de años, continúan hablando del presente. Para ella, la música tradicional conserva además una dimensión social: sigue siendo la voz de personas, minorías y comunidades que la han mantenido viva.








