Amura, Bethfrain,Mistri, Raúl y Judith durante su actuación el pasado Holi en Melilla. -Cedida por Mistri-
Mistri todavía recuerda aquellos años en Londres en los que bailar era casi una necesidad cotidiana. Empezó con apenas siete años, moviéndose entre clases y ensayos mientras descubría una conexión cada vez más profunda con el movimiento y la expresión corporal. A los once inició su formación en Bharatanatyam, una de las grandes danzas clásicas de la India, en una etapa marcada tanto por el respaldo familiar como por el apoyo que encontró dentro de la escuela. Durante primaria y secundaria, sus profesores favorecieron que pudiera seguir desarrollando esa inquietud artística que poco a poco comenzaba a ocupar el centro de su vida.
En casa, el baile tampoco era algo extraño. Su padre disfrutaba especialmente de la danza y alentó desde el principio aquella pasión que terminaría convirtiéndose en una trayectoria profesional atravesada por escenarios, teatros, festivales y platós de televisión. Con el tiempo, aquella niña que encontraba en la danza una forma natural de expresarse terminaría estudiando en la Universidad Middlesex de Londres, donde amplió su formación en danza contemporánea, jazz y street dance, incorporando nuevos lenguajes a una base profundamente vinculada a las tradiciones clásicas indias.
Ese recorrido explica también la manera en la que Mistri entiende hoy el Bollywood: no como un único estilo de baile reconocible o cerrado, sino como una enorme industria cultural donde confluyen géneros, músicas y narrativas muy diversas. Porque Bollywood, insiste, no es realmente un género coreográfico concreto, sino un universo cinematográfico capaz de absorber influencias de prácticamente cualquier parte del mundo.
Dentro de sus películas conviven desde las danzas clásicas de la India hasta ritmos contemporáneos, salsa, jazz, música funk o influencias orientales procedentes de Egipto. Todo depende de la historia que quiera contarse. Algunas producciones recurren a códigos más tradicionales y otras se acercan a lenguajes mucho más modernos, urbanos o internacionales. Esa capacidad de transformación constante es precisamente una de las grandes características de una industria que produce más de mil películas al año y que ha ido ampliando progresivamente sus temáticas y formas de representación.
Las historias de amor, la comedia y los grandes números musicales siguen formando parte esencial del imaginario popular del Bollywood, pero las producciones actuales también han comenzado a incorporar relatos políticos, cuestiones sociales o narrativas más contemporáneas. Del mismo modo, las películas han ido modificando poco a poco sus códigos visuales y emocionales, abriendo espacio a nuevas sensibilidades, a escenas más íntimas y a formatos cada vez más diversos.
Toda esa mezcla ha terminado convirtiéndose también en la esencia artística de Mistri. Su carrera se ha construido precisamente desde la capacidad de adaptación y desde la exploración constante de nuevos formatos escénicos. Ha trabajado como bailarina y coreógrafa junto al músico Nitin Sawhney durante la promoción de su álbum Migration, colaboró con DJ Ritu, Joi Karma y la Shobhana Jeyasingh Dance Company y participó en producciones británicas como Bollywood Jane, Bollywood Queen o 14 Songs, 2 Weddings and a Funeral. Más adelante, en España, desarrollaría además una intensa trayectoria vinculada a programas televisivos como FAMA ¡A Bailar! o ¡Mira Quién Baila!, además de producir y dirigir espectáculos propios como Sueños de Bollywood y Bollywood The Cabaret.
Precisamente esos dos montajes reflejan bien las múltiples dimensiones que puede asumir el Bollywood. Mientras Sueños de Bollywood apostaba por una estética más clásica y colorista, ligada a las grandes historias románticas del cine indio, Bollywood The Cabaret exploraba propuestas mucho más contemporáneas y sensuales, ampliando las posibilidades narrativas y visuales del género. Ambas producciones compartían, sin embargo, un mismo punto de partida: la danza como forma de narrar emociones, conflictos y relaciones humanas.
Porque para Mistri el baile funciona, ante todo, como un lenguaje expresivo. Una herramienta capaz de contar historias incluso sin necesidad de palabras. De ahí también su interés permanente por seguir experimentando y creando nuevas coreografías. Buena parte de ese proceso creativo nace en sus propias clases regulares, donde prueba secuencias, movimientos y canciones junto a sus alumnos antes de trasladarlas posteriormente a espectáculos más complejos.
Muchas de las ideas que terminan sobre el escenario surgen precisamente en esas aulas convertidas casi en laboratorios creativos. Allí experimenta constantemente con músicas, ritmos y combinaciones coreográficas mientras observa qué movimientos funcionan mejor o qué emociones despiertan determinadas secuencias. Sus alumnos terminan convirtiéndose, entre bromas, en sus “conejillos de indias”, en la base desde la que va construyendo nuevas propuestas.
Su mente, reconoce, permanece activa prácticamente todo el tiempo. Las ideas aparecen a menudo de madrugada, en mitad de la noche, cuando surge una canción o un movimiento capaz de activar una nueva coreografía. Ese impulso creativo constante convierte la danza en una forma de pensamiento permanente, en una mirada continua sobre el cuerpo, la música y las posibilidades expresivas del movimiento.
También los ensayos forman parte de una dimensión profundamente cotidiana y personal de su vida. Muchos tienen lugar en su propia casa, compartiendo espacio con bailarinas y alumnas a las que conoce desde hace más de una década. Los encuentros terminan mezclando trabajo, amistad y convivencia hasta convertir el propio proceso creativo en una extensión de su vida social.
Esa combinación entre experiencia, versatilidad y capacidad de adaptación volverá a reflejarse este sábado en la Holi Run 2026, el evento que pondrá el broche final a la Holi Week en Melilla. La Plaza Multifuncional volverá a llenarse de música, color y danza en una celebración donde Mistri y su equipo artístico asumirán nuevamente un papel protagonista.
La propuesta estará completamente adaptada al carácter festivo y participativo del Holi. Lejos de un espectáculo escénico cerrado, la jornada girará alrededor de la animación, la interacción constante con el público y pequeñas coreografías abiertas a la participación colectiva. Junto a DJ Chuso y el percusionista Sukhwinder, la artista dinamizará una tarde concebida para convertir la celebración en una experiencia compartida.
La programación arrancará a las 16.30 horas con la entrega de packs de bienvenida. A las 17.30 horas comenzará la animación previa y la Holi Run se celebrará a partir de las 18.30 horas. Posteriormente continuará la fiesta hasta las 21.00 horas.
La celebración del Holi, tradicionalmente vinculada en la India a la llegada de la primavera y al triunfo del bien sobre el mal, terminará encontrando así en Melilla una nueva expresión marcada por el encuentro colectivo, la música y la diversidad cultural. Y será precisamente en ese contexto donde la versatilidad artística de Mistri volverá a desplegarse con naturalidad: adaptando el lenguaje del Bollywood al espacio, al público y al espíritu de una fiesta donde el baile deja de ser únicamente espectáculo para convertirse en una forma compartida de celebración.
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