La UD Melilla B no pudo sumar en su visita al Antonio Naranjo, donde cayó por 1-0 ante el FC Marbellí en un encuentro muy disputado correspondiente a la jornada 13 del Grupo IX de Tercera Federación. El filial melillense, que cuajó una buena segunda parte y generó varias ocasiones claras, se marchó de vacío tras una serie de acciones polémicas dentro del área rival que no fueron sancionadas por el colegiado.
Con un once inicial formado por Óscar, Vertiz, Fer, Ussama, Espínola, Alberto, Pepe Gil, Yusef, Suli, Guille Espínola y Chegu, el equipo dirigido por Pepe Arredondo trató de plantar cara desde el inicio a un conjunto local que supo aprovechar su oportunidad en el primer acto para llevarse los tres puntos.
El único tanto del encuentro llegó en el minuto 17, obra de Dani Villa, tras una jugada dentro del área que aprovechó el atacante local. Hasta ese momento, apenas se habían producido ocasiones claras, pero el gol activó al Marbellí, que se volcó sobre el área azulina en busca del segundo.
La defensa del Melilla B aguantó bien ese tramo y el portero Óscar Jiménez fue clave con una gran intervención que evitó el 2-0. Superada la media hora, el filial empezó a encontrarse mejor en el campo y comenzó a generar peligro. La ocasión más destacada vino precedida de una acción polémica: una dura entrada con las dos piernas sobre Guille Espínola que pudo haber supuesto la expulsión del defensor local, pero que el árbitro saldó con cartulina amarilla.
El segundo tiempo comenzó con otra gran intervención de Óscar, que salvó un mano a mano claro nada más reanudarse el juego. A partir de ahí, la UD Melilla B asumió el protagonismo y fue el equipo que más lo intentó, con Abdelah, Juanma, Amir y Adri Castro entrando desde el banquillo para aportar frescura ofensiva. Pasada la hora de juego, los melillenses volcaron su ataque sobre el área local. En el minuto 75, se reclamaron dos posibles penaltis: una mano dentro del área y una patada a Chegu antes de rematar, ambas ignoradas por el colegiado Saúl González. Poco después, Vertiz tuvo el empate en un disparo con la zurda, pero el portero Pablo respondió con una gran estirada. Antes del final, llegó la tercera acción polémica: un codazo a Fer dentro del área que tampoco fue señalado.
La indignación creció en el banquillo y en los jugadores melillenses, que veían cómo el esfuerzo no se traducía en el marcador. Pese a la derrota, el filial ofreció una buena imagen, especialmente en la segunda parte, donde dominó el ritmo, llegó con claridad y compitió con personalidad en un campo complicado. El equipo mostró solidez defensiva, movilidad ofensiva y una gran actitud colectiva. Sin embargo, la falta de acierto en el último pase y las decisiones arbitrales marcaron un partido que pudo haber tenido un desenlace muy distinto. Ahora, la UD Melilla B deberá pasar página y centrarse en el próximo compromiso con el objetivo de recuperar sensaciones y volver a sumar en una categoría cada vez más igualada.








