Melilla ha inaugurado hoy, a las 12:30 horas, la plaza que llevará el nombre de Sor Adelina, en un acto que ha reunido a autoridades, miembros de la congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña (Divina Infantita) y numerosos vecinos de la ciudad. La nueva plaza se sitúa en la calle Marqués de Montemar, frente a la sede de Correos, y pretende ser un espacio de reconocimiento permanente a la labor de una mujer cuya vida estuvo dedicada al servicio de la infancia y a la promoción de valores cristianos en la sociedad melillense.
María Pilar Ordaz Méndez, superiora general de la congregación, ha sido la encargada de ofrecer las palabras de apertura del acto, destacando la vocación y la entrega de Sor Adelina Sánchez Vela, conocida por todos como Sor Adelina. “Es un gusto estar aquí con ustedes para agradecer ese detalle que tuvieron con ella. Eso manifiesta el aprecio que le tienen y nos da mucho gusto. Somos hermanas y que le hagan un homenaje es gloria de aquí, pero también del cielo”, expresó Ordaz Méndez.
Sor Adelina, nacida como María Dolores en Picena, un pintoresco pueblo de la Alpujarra Granadina, ingresó en la congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña el 1 de junio de 1954. Emitió sus primeros votos en 1956 y los perpetuos en 1963. A lo largo de su vida, desarrolló un profundo compromiso con la educación infantil y con la atención a niñas desfavorecidas, especialmente en las casas hogar de Madrid, El Ejido, Almería, Granada y, durante 38 años, en Melilla.
Con formación en educación infantil y diplomada en catequética, Sor Adelina destacó por su dedicación a la enseñanza, su creatividad y la calidez con la que atendía a sus alumnos. Según Ordaz Méndez, su labor incluía no solo la enseñanza en el aula, sino también la atención afectuosa a las niñas enfermas o en dificultades, así como la organización de festivales y celebraciones, desde Navidad hasta fin de curso. “Su misión ha sido clave en el acompañamiento y desarrollo de muchas niñas que encontraron en ella una figura de referencia y un gran apoyo moral y religioso”, afirmó la superiora general.
Además de su vocación educativa, Sor Adelina participó activamente en actividades de voluntariado, incluyendo la atención a personas en prisiones, demostrando una dedicación que trascendía los límites de su congregación. “Su amor por las almas la llevaba a tener una mirada más amplia de lo que se le pedía como misión”, añadió Ordaz Méndez, quien también destacó su participación en la vida cultural y religiosa de Melilla. Fue pregonera de la Semana Santa en 2015 y pronunció el primer pregón de Navidad de la Unión Nacional de Escritores de España en 2018.
Su creatividad y sensibilidad también se reflejaron en la poesía. Sor Adelina publicó tres poemarios: Todo me habla de ti (2020), La voz del corazón (2021) y Él sí que dio su fruto (2024), en los que plasmó su espiritualidad, su amor por los demás y su relación con la fe. “Desde el cielo no dejará de seguir ayudando e intercediendo por su querida Melilla, en donde encontró y sirvió al Señor a través del encuentro con los hermanos”, aseguró Ordaz Méndez.
El presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, ha participado también en el acto de inauguración y ha recordado la profunda conexión de Sor Adelina con la sociedad melillense. “Sor Adelina estaba muy integrada en Melilla. Además de su labor educativa y su entrega a la congregación, escribía poemarios y participaba en pregones y celebraciones de la ciudad. Era una persona muy caritativa y trabajaba muy bien con los niños y las niñas”, señaló Imbroda.
El presidente ha compartido además algunas anécdotas personales que reflejan la alegría y cercanía de Sor Adelina. Recordó un episodio en el que su hija pequeña, alumna de la congregación, disfrutó de un inesperado espectáculo de espuma preparado por los bomberos en el patio del colegio. “Todos los niños y niñas corrieron encantados. Fue un momento de alegría y sorpresa, y eso refleja cómo Sor Adelina sabía crear experiencias inolvidables para los más pequeños”, narró Imbroda. Otra anécdota destacaba su participación en los festivales de fin de curso, donde su creatividad permitía a los niños vivir experiencias culturales y festivas, como vestirse de flamenca para bailar sevillanas.
Imbroda subrayó también la generosidad y cercanía de Sor Adelina con todas las personas que se acercaban a ella. “Tenía un corazón enorme y una capacidad de relacionarse infinita. Era muy amable y simpática con todo el mundo. Ha sido una persona importante para Melilla, y es justo que esta plaza lleve su nombre”, afirmó. El presidente destacó la labor continua de la congregación en la ciudad, asegurando que su presencia permite a las instituciones públicas atender a quienes más lo necesitan con mayor eficacia.
La inauguración de la plaza Sor Adelina se enmarca dentro del reconocimiento a la trayectoria de personas que han dejado una huella significativa en Melilla, sin importar su origen o credo religioso. La ciudad busca así preservar la memoria de quienes han contribuido al desarrollo social, educativo y cultural de la comunidad. “Que Sor Adelina quede aquí en la memoria colectiva de una gran obra, de una gran congregación y de una gran melillense”, concluyó Imbroda.
La ceremonia ha finalizado con el descubrimiento de la placa conmemorativa. Los asistentes recordaron la figura de Sor Adelina y su contribución a la educación, la cultura y la vida espiritual de Melilla. La plaza permitirá que las nuevas generaciones conozcan y valoren la labor de esta religiosa cuya vida estuvo marcada por la entrega, la alegría y el amor a los demás.
Este homenaje es un recordatorio permanente de los valores de servicio, solidaridad y dedicación que Sor Adelina encarnó y transmitió durante toda su vida. La inauguración de hoy representa, sin duda, un acto de justicia histórica y de gratitud hacia una mujer cuya huella seguirá viva en Melilla.








