En la mañana de este jueves, el Salón Dorado del Palacio de la Asamblea se convirtió en escenario de un sentido reconocimiento a los bomberos melillenses que participaron este verano en las tareas de extinción de los devastadores incendios forestales registrados en Castilla y León, concretamente en la provincia de Zamora.
El acto, presidido por Juan José Imbroda, presidente de la Ciudad Autónoma, y José Ronda, consejero de Seguridad Ciudadana, sirvió para poner en valor la labor de los 15 efectivos desplazados, así como del resto del cuerpo que permaneció en la ciudad para cubrir los servicios locales.
“Un gesto de cierta heroicidad”
Juan José Imbroda, visiblemente emocionado, expresó su más sincera gratitud a los miembros del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS), destacando el compromiso, entrega y profesionalidad con que actuaron en una situación tan extrema como la vivida en la Península.
“He querido recibirles para darles las gracias y decirles que estoy muy orgulloso, muy orgulloso de su función, de su responsabilidad, de su profesionalidad. A todos los bomberos de Melilla, pero sobre todo a esos 15 que fueron a Castilla y León a apagar incendios. Hicieron un gesto enorme de solidaridad”.
Imbroda subrayó que el equipo melillense participó en intervenciones de gran dificultad, trabajando incluso durante jornadas de casi 24 horas seguidas, como ocurrió en Guirosuelos, donde su intervención fue decisiva para evitar que el fuego arrasara el núcleo urbano. “Gracias a ellos, hay pueblos que se pudieron salvar”, afirmó el presidente.
Calificó su actuación como un gesto de cierta heroicidad y recordó que todos los integrantes de la expedición fueron voluntarios que interrumpieron sus vacaciones o descansos para colaborar en la emergencia. “Han hecho grande el nombre de Melilla. Es un orgullo para todos los melillenses contar con personas con semejante vocación y entrega”, sentenció.
“No solo palabras: haremos algo más”
Durante su intervención, Imbroda también se comprometió a que este agradecimiento institucional no se quede únicamente en palabras. “Les he dicho que no vamos a quedarnos aquí, que haremos algo más”, aseguró, dejando entrever que podrían adoptarse medidas de compensación o reconocimiento más tangibles.
Asimismo, quiso recordar otras actuaciones solidarias del cuerpo en el exterior, como la participación anterior de bomberos melillenses en las zonas donde se produjo la DANA, o la movilización de efectivos de la Policía Local para colaborar en la misma catástrofe. “Los bomberos han estado presentes en dos realidades distintas: una vinculada al agua y la reconstrucción, y otra al fuego forestal. Y todo ello siendo bomberos urbanos”, dijo Imbroda, destacando que estas experiencias también han servido para enriquecerlos profesionalmente.
“Han aprendido lo que es un fuego forestal, algo que no vemos aquí, pero que les aporta una visión más completa de su labor. Se han enriquecido como profesionales y como personas”.
El presidente finalizó su discurso apelando a los valores que deben distinguir a una sociedad: la solidaridad, la vocación de servicio y la altura moral. “Las personas y las entidades se miden por su altura moral. Y nuestros bomberos tienen una altura inmensa”, concluyó.
“Una fortaleza física y mental increíble”
Por su parte, el consejero de Seguridad Ciudadana, José Ronda, profundizó en el aspecto logístico y humano de la intervención en Castilla y León. Explicó que la Ciudad Autónoma apoyó desde el primer momento la iniciativa y que se mantuvo una comunicación constante de 24 horas con los equipos desplazados.
“Todos los que se incorporaron fueron voluntarios. Muchos estaban de vacaciones o de descanso y las interrumpieron para participar. Estábamos informados al detalle de todo lo que hacían, tanto cuando trabajaban como cuando descansaban”.
Ronda relató que la jornada más dura fue la última, en la que los efectivos trabajaron desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la madrugada del día siguiente, controlando un incendio que amenazaba a un pueblo de la zona. “Terminó la intervención, se ducharon, se cambiaron, se montaron en los vehículos y regresaron a Melilla. Se dieron un buen palizón, pero lo hicieron con una entereza y un temple impresionantes”, subrayó.
El consejero no escatimó elogios al cuerpo: “Son personas especiales. Tienen una fortaleza física y mental increíble, y no lo digo por decir. Se enfrentan a situaciones extremas con una profesionalidad admirable”.
Entrega también en casa
Ronda aprovechó su intervención para recordar que, mientras unos compañeros estaban en la Península, el resto del cuerpo mantuvo la operatividad total en Melilla, cubriendo emergencias de toda índole, incluida una reciente actuación destacada en el incendio de un almacén en Casamontes.
“Allí trabajaron casi toda la plantilla. Incluso se sumaron bomberos que estaban de descanso o que acababan de salir de servicio. Es un cuerpo tremendamente solidario y comprometido”.
El consejero insistió en la necesidad de seguir apoyando institucionalmente a este colectivo. “Merecen que estemos siempre a su lado en todo lo que reivindiquen. Han demostrado que no hay frontera, ni descanso, ni fuego que los detenga cuando se trata de ayudar”.








