La Sala Fando y Lis del Teatro Kursaal Fernando Arrabal ha sido esta semana el epicentro del impulso audiovisual en Melilla con la celebración de dos cursos de formación cinematográfica organizados por la Consejería de Cultura de la Ciudad Autónoma a través de la Melilla Film Commission. Del 24 al 27 de noviembre, la ciudad ha acogido a dos figuras reconocidas del cine español: Violeta Salama, directora y guionista de las películas “Alegría” y “La Casa del Caracol”, y Pau Esteve Birba, director de fotografía galardonado recientemente con el Premio a la Mejor Fotografía en el Festival de San Sebastián 2025.
Violeta Salama fue la encargada de impartir el curso “Del concepto a la pantalla”, que se desarrolló durante tres jornadas, del 24 al 26 de noviembre. La actividad estuvo centrada en ayudar a los alumnos a recorrer el camino completo que supone crear una historia, desde que surge la idea inicial hasta que toma forma como guion. La cineasta trabajó con un grupo de alumnos locales en la construcción de relatos propios ambientados en Melilla, poniendo el foco en sus inquietudes personales y las particularidades del entorno.
Durante las sesiones, los participantes aprendieron cómo definir el concepto de una historia, crear personajes, elegir el lugar donde se desarrolla la acción y estructurar el relato para dotarlo de sentido narrativo. Además, compartieron ejercicios prácticos para comprender la importancia de los puntos de giro, la construcción de secuencias y la interpretación de escenas desde diferentes puntos de vista.
La directora valoró muy positivamente el proceso vivido con los alumnos y destacó la importancia de que las historias que nacen en Melilla puedan tener una salida audiovisual. “Hemos creado historias desde Melilla, con inquietudes propias, enseñándoles cómo se escribe una historia, estructurarla y prepararla para su posible rodaje”, explicó Salama, subrayando también el valor de la experiencia práctica en un entorno donde cada alumno aportó su perspectiva y motivación personal.
El jueves 27 de noviembre tuvo lugar el curso “La puesta en escena”, dirigido por Pau Esteve Birba. En esta ocasión, el enfoque fue más técnico y estuvo centrado en el trabajo que realiza el director de fotografía para trasladar el guion a imágenes. Esteve abordó con los asistentes todos los aspectos implicados en este proceso, desde el uso de la luz y la maquinaria hasta la preparación de ‘storyboards’ y la planificación de rodajes.
Explicó que una parte fundamental de su labor es asegurar la continuidad visual de las escenas, lo que implica tomar decisiones técnicas precisas para que lo que aparece en pantalla tenga coherencia, a pesar del tiempo real que lleva rodarlo. “Una escena de tres minutos puede requerir más de cinco horas de rodaje. Eso exige controlar la luz, planificar los planos y mantener la coherencia visual. Todo eso también es narrar”, compartió el director de fotografía, quien quiso resaltar la importancia del diálogo entre los distintos departamentos del rodaje, especialmente entre dirección y fotografía. También ofreció a los participantes una visión realista del oficio, sus retos y la responsabilidad que conlleva traducir las ideas del director en imágenes que impacten al espectador.
La consejera de Cultura, Fadela Mohatar, valoró muy positivamente la acogida y el desarrollo de ambos cursos. Subrayó que este tipo de iniciativas tienen como objetivo no solo mostrar a Melilla como plató cinematográfico y atraer rodajes, sino también capacitar al talento local para que pueda formar parte de las producciones que elijan la ciudad como escenario. “Queremos que Melilla no solo se muestre como plató cinematográfico, sino que su gente pueda ser parte activa de las producciones”, afirmó.
Mohatar destacó que el esfuerzo de la Melilla Film Commission se centra en establecer una programación formativa continuada que acerque el sector audiovisual a todos los públicos, incluyendo profesionales, estudiantes y personas aficionadas. En este sentido, consideró fundamental reforzar las oportunidades de formación en disciplinas como sonido, maquillaje, vestuario, cámaras o imagen y sonido, para que cuando lleguen producciones externas a Melilla puedan contar con profesionales de la ciudad debidamente preparados. “Tenemos talento en la ciudad. Solo hay que ofrecerles formación y oportunidades para que puedan incorporarse a los rodajes que esperamos sigan llegando”, remarcó.
Esta apuesta por la formación en cine y narrativa audiovisual representa un paso firme hacia la consolidación de una base profesional en Melilla que pueda vincularse a futuras producciones cinematográficas y televisivas. Al abrir espacios formativos de calidad con figuras referentes del sector, se ofrece a la ciudadanía la oportunidad de adquirir conocimientos técnicos y creativos esenciales, al tiempo que se fomenta el crecimiento de un ecosistema local capaz de responder a las demandas de la industria. Esta estrategia no solo beneficia a quienes aspiran a trabajar en el cine, sino también a profesionales de sectores afines como la imagen, el sonido, el maquillaje, el diseño de vestuario o la producción televisiva, que encuentran en este tipo de iniciativas una vía para diversificar su perfil y ampliar su capacitación sin necesidad de salir de la ciudad.
La respuesta obtenida ha llevado a los organizadores a plantear nuevas acciones. Entre ellas se contempla una posible segunda parte de la experiencia, en la que los alumnos puedan llevar a cabo un pequeño montaje o pieza audiovisual basada en los conocimientos adquiridos. El objetivo es que puedan aplicar en un entorno real todo lo aprendido durante las jornadas formativas.
La programación formativa de cine continúa esta misma semana con el curso “El arte del casting”, que se celebra los días 28 y 29 de noviembre, también en la Sala Fando y Lis del Teatro Kursaal. Esta nueva cita estará a cargo de Álvaro Haro, un referente del casting en España, que aportará su experiencia tanto artística como pedagógica para introducir a los participantes en una de las fases clave del proceso audiovisual: la selección del reparto.
Con estas actividades, Melilla refuerza su apuesta por la cultura, el talento local y la profesionalización del sector audiovisual. La ciudad no solo se muestra al exterior como un enclave atractivo para rodajes, sino que trabaja desde dentro para formar a las personas que podrán participar activamente en los proyectos que lleguen, aportando sus conocimientos, creatividad y profesionalidad. Esta doble vertiente, la formativa y la promocional, marca el camino que la Melilla Film Commission quiere seguir impulsando a lo largo del año con nuevas propuestas, nuevas miradas y nuevas oportunidades para que el cine siga creciendo también desde Melilla.








