La ciudad autónoma de Melilla registró uno de los menores incrementos en el gasto interno en I+D en 2023, con apenas un 4,2 %, según el informe Científicas en cifras 2025, elaborado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Solo superada por Ceuta (6,5 %) y Castilla-La Mancha (6,0 %), la cifra contrasta con comunidades como Galicia o Asturias, que encabezan los aumentos con crecimientos superiores al 28 %.
Este desajuste evidencia una brecha territorial preocupante en la arquitectura científica española, que, hasta ahora, no ha logrado situar a Melilla como un espacio significativo de producción investigadora o visibilidad científica.
La respuesta de las administraciones locales no se ha hecho esperar. Jesús Romero Imbroda, diputado delegado para Asuntos Universitarios, anunció recientemente que la Ciudad Autónoma ha duplicado la dotación de la convocatoria "Proyectos de Investigación Melilla 2025", que ahora asciende a 60.000 euros, frente a los 30.000 de la edición anterior. Cada proyecto puede optar a una financiación de hasta 8.000 euros, con un plazo de ejecución de dos años. Romero Imbroda subrayó que la calidad y diversidad de los proyectos presentados en la primera convocatoria motivó este refuerzo presupuestario y animó a la comunidad investigadora local a participar activamente.
Además, desde la Consejería de Innovación Tecnológica, liderada por Miguel Marín, se ha destacado el avance que ha supuesto su labor para posicionar a Melilla como destino atractivo para inversiones tecnológicas. En palabras del consejero: "el trabajo que inició el Gobierno local en julio de 2023 para posicionar a Melilla como destino de inversión tecnológica ya está dando sus frutos".
El contraste entre los datos del informe y las iniciativas lanzadas desde la ciudad resaltan una intención clara de cambiar el guion. Con la duplicación de fondos para proyectos de investigación y una estrategia activa de atracción tecnológica, Melilla empieza a articular políticas que apuntan a reducir la brecha observada.
Este dinamismo se suma a otras estrategias territoriales, como el Plan Estratégico Integral de Melilla, que identifica tres pilares de desarrollo (turismo, economía digital y economía verde y circular) como ejes para diversificar su modelo productivo y reforzar su tejido científico y empresarial








