El vicepresidente primero del Gobierno de Melilla, Miguel Marín, ha denunciado públicamente el “descontrol” con el que, a su juicio, se ha producido la apertura del nuevo Hospital Universitario, calificando la gestión del centro sanitario como una “auténtica locura y desastre”. El dirigente popular trasladó su preocupación por la falta de previsión y organización en los servicios hospitalarios, basándose en los testimonios de profesionales del propio centro, que le han alertado del caos operativo desde el inicio de su funcionamiento.
Las críticas de Marín se producen pocos días después de que se culminara el traslado de pacientes desde el antiguo Comarcal al nuevo complejo sanitario. Pese a que desde el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) se destacaba el éxito del proceso, el vicepresidente de la Ciudad Autónoma ha puesto el foco en los problemas estructurales y organizativos que afectan al día a día del hospital.
Según ha manifestado, existen “graves deficiencias” en la distribución de los servicios, lo que estaría generando importantes perjuicios a los trabajadores sanitarios y, por extensión, a los propios pacientes. “Hay servicios que deberían estar cerca unos de otros porque son complementarios y están situados en puntos opuestos del hospital”, explicó Marín, subrayando que esto complica la operativa diaria y retrasa la atención sanitaria.
“A nosotros lo que nos llega por parte de los profesionales es una auténtica locura y desastre lo que es la gestión del día a día del centro”, afirmó en declaraciones a preguntas de los periodistas. “Nos reportan que no se ha tenido en cuenta la operatividad real, la casuística del día a día en un hospital. Esa previsión no ha existido y ahora se están viendo las consecuencias”, añadió.
Desde la Ciudad Autónoma se ha mostrado una gran preocupación ante la situación, especialmente por tratarse de una infraestructura largamente esperada por la población melillense y que ha supuesto una inversión millonaria. “No se trata solo de tener un edificio nuevo con tecnología avanzada. Si no se planifica correctamente cómo deben funcionar los servicios en conjunto, se convierte en una instalación ineficiente”, advirtió Marín.
La Ciudad considera que, más allá del acto de apertura o del éxito logístico del traslado, lo fundamental es garantizar un funcionamiento óptimo de las unidades hospitalarias y una atención digna a los pacientes. Por ello, Marín ha exigido a Ingesa una revisión urgente de la distribución de servicios, escuchando las propuestas y experiencias del personal sanitario que ya trabaja en el centro.
La situación del nuevo Hospital Universitario ha generado un creciente debate en la ciudad. Aunque su apertura fue celebrada como un hito tras años de retrasos y paralizaciones, las críticas actuales ponen de relieve que la inauguración, lejos de cerrar una etapa, ha abierto nuevos desafíos para el sistema sanitario público de Melilla.
El vicepresidente primero ha insistido en que su preocupación no obedece a cuestiones políticas, sino a la necesidad de ofrecer un servicio sanitario de calidad. “Serán los profesionales los que tengan que decir cómo se encuentran, pero lo que nos trasladan es que no se ha previsto correctamente la organización de los distintos servicios dentro del hospital”, reiteró.
Desde el Gobierno local se ha solicitado a Ingesa que actúe con diligencia para corregir los errores detectados. Mientras tanto, Marín ha asegurado que la Ciudad Autónoma estará vigilante y no dejará de denunciar aquellas deficiencias que afecten al bienestar de los melillenses.







