La gala de los Premios Goya 2026 tuvo lugar el pasado 28 de febrero en el Auditori Fòrum del Centre de Convencions Internacionals de Barcelona (CCIB), escenario de una noche marcada por el peso simbólico de la efeméride. No era una edición más. La Academia celebraba los 40 años de sus premios y quiso convertir la ceremonia en una mirada al presente del cine español, pero también en un repaso a su memoria, a sus nombres y a las películas que han ido construyendo estas cuatro décadas. Con Rigoberta Bandini y Luis Tosar al frente de la gala, Barcelona volvió a acoger unos Goya veintiséis años después de la celebrada en la ciudad en 2000.
Antes de que se abrieran los sobres y comenzara el desfile de estatuillas, esta 40 edición ya ofrecía una fotografía amplia del momento que atraviesa el cine español. A los premios concurrían un total de 218 películas españolas estrenadas entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2025. De ellas, 123 eran largometrajes de ficción, 87 documentales y 9 de animación. A esa cifra se sumaba el apartado del formato corto, con 48 cortometrajes con opciones de nominación: 15 de ficción, 18 documentales y 15 de animación. En el plano internacional, la competición también reunía 18 películas europeas y 15 largometrajes iberoamericanos elegidos por sus respectivos países.
De ese amplio mapa de candidaturas saldría después el bloque final de nominadas, encabezado por Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, que partía como la producción con más opciones al reunir 13 nominaciones. Tras ella aparecía Sirât, de Oliver Laxe, con 11; Maspalomas, de Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, con 9; La cena, con 8; y Sorda, El cautivo y Los tigres, con 7 cada una. Romería, de Carla Simón, completaba el grupo de títulos más presentes en la carrera con 6 nominaciones.
En la categoría de Mejor Película, la Academia había seleccionado cinco títulos: La cena, Los domingos, Maspalomas, Sirât y Sorda. También en Mejor Dirección se concentraba buena parte de la fuerza creativa de la temporada, con Alauda Ruiz de Azúa por Los domingos, Carla Simón por Romería, Oliver Laxe por Sirât, Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi por Maspalomas y Albert Serra por Tardes de soledad. El cuadro de nominaciones, muy repartido, anticipaba una noche abierta, con espacio tanto para el cine más íntimo como para propuestas de gran personalidad autoral y películas con un notable despliegue técnico.
En interpretación femenina, las nominadas a Mejor Actriz Protagonista fueron Ángela Cervantes por La furia, Patricia López Arnaiz por Los domingos, Antonia Zegers por Los Tortuga, Nora Navas por Mi amiga Eva y Susana Abaitua por Un fantasma en la batalla. En el apartado masculino, competían Alberto San Juan por La cena, Miguel Garcés por Los domingos, José Ramón Soroiz por Maspalomas, Mario Casas por Muy lejos y Manolo Solo por Una quinta portuguesa. Junto a ellos, las categorías de reparto y revelación dibujaban una mezcla de nombres consolidados y nuevos intérpretes que terminarían dejando algunos de los momentos más destacados de la velada.
Poco a poco, conforme avanzó la ceremonia, fue tomando forma una ganadora clara en las categorías principales. Los domingos, el drama dirigido por Alauda Ruiz de Azúa sobre el conflicto familiar desatado cuando una menor anuncia su deseo de convertirse en monja de clausura, acabó siendo la gran triunfadora de la noche. De las 13 nominaciones con las que llegaba a Barcelona, transformó cinco en premio: Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guion Original, Mejor Actriz Protagonista para Patricia López Arnaiz y Mejor Actriz de Reparto para Nagore Aranburu. Fue, en definitiva, la película que concentró el reconocimiento central de la Academia y la que terminó ocupando el lugar más visible del palmarés.
Junto a ella, Sirât firmó una de las cosechas más sólidas de la noche, aunque desde otro lugar. La película seleccionada por la Academia para representar a España en los Oscar se impuso en seis apartados técnicos: Mejor Música Original para Kangding Ray, Mejor Dirección de Producción para Oriol Maymó, Mejor Dirección de Fotografía para Mauro Herce, Mejor Montaje para Cristóbal Fernández, Mejor Dirección de Arte para Laia Ateca Font y Mejor Sonido para Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas. Su recorrido confirmó el peso técnico de una producción que llegaba muy bien posicionada y que terminó dominando ese terreno.
Otra de las películas con una presencia destacada fue Sorda, dirigida por Eva Libertad. La cinta logró tres premios: Mejor Dirección Novel para su directora, Mejor Actriz Revelación para Miriam Garlo y Mejor Actor de Reparto para Álvaro Cervantes. Su paso por la gala dejó además uno de los focos más reconocibles de la noche, al situar en primer plano una película protagonizada por una actriz sorda y con una propuesta marcada por la accesibilidad y la mirada a los conflictos que atraviesan la maternidad y la pareja.
En las grandes categorías interpretativas, además del premio a Patricia López Arnaiz por Los domingos, el Goya a Mejor Actor Protagonista fue para José Ramón Soroiz por Maspalomas. El veterano intérprete sumó así uno de los galardones más relevantes de la noche para una película que partía con nueve nominaciones. En reparto, Nagore Aranburu se impuso por Los domingos y Álvaro Cervantes lo hizo por Sorda, mientras que en los apartados de revelación fueron reconocidos Miriam Garlo, también por Sorda, y Antonio ‘Toni’ Fernández Gabarre por Ciudad sin sueño.
La cena, que llegaba con ocho nominaciones, cerró la noche con dos premios: Mejor Guion Adaptado para Joaquín Oristrell, Manuel Gómez Pereira y Yolanda García Serrano, y Mejor Diseño de Vestuario para Helena Sanchís. El resto del palmarés fue completando un mapa muy diverso del cine español e internacional presente en esta edición. Tardes de soledad, de Albert Serra, consiguió el Goya a Mejor Película Documental. Decorado fue distinguida como Mejor Película de Animación. En el apartado iberoamericano, el premio fue para la argentina Belén, mientras que la noruega Valor sentimental obtuvo el Goya a Mejor Película Europea.
Los cortometrajes también tuvieron su espacio en una noche de aniversario que quiso abarcar todos los formatos. Ángulo muerto ganó el Goya a Mejor Cortometraje de Ficción, El Santo se llevó el de Mejor Cortometraje Documental y Gilbert fue reconocido como Mejor Cortometraje de Animación.
Más allá de las categorías competitivas, la ceremonia reservó dos de sus momentos más solemnes para los premios honoríficos. El Goya de Honor fue para Gonzalo Suárez, director, guionista, productor, escritor y periodista deportivo, distinguido por una trayectoria de más de medio siglo ligada al cine y a la literatura. El Goya Internacional recayó en Susan Sarandon, reconocida por su carrera y por una presencia artística que ha trascendido fronteras. Ambos nombres aportaron a la gala una dimensión de homenaje y de continuidad entre generaciones, en una edición que quiso mirar hacia atrás sin dejar de subrayar la vitalidad del presente.
Así transcurrió la 40 edición de los Goya: entre el recuerdo, la celebración y el reparto de premios, con Barcelona como telón de fondo y con Los domingos al frente de una noche que dejó una imagen precisa del cine español actual. Un cine amplio en registros, nutrido en candidaturas y capaz de reunir en una misma ceremonia el peso de la industria, la fuerza de los nuevos nombres y el reconocimiento a las trayectorias que ya forman parte de su historia.








