Las escaleras de la Iglesia del Sagrado Corazón vivieron este sábado por la tarde una escena entrañable y ya tradicional en Melilla: la bendición de animales con motivo de la festividad de San Antón, patrón de los animales. Entre las 17.30 y las 18.30 horas, decenas de feligreses y vecinos de toda la ciudad se acercaron con sus mascotas —en su mayoría perros— hasta un pequeño altar instalado a las puertas del templo para recibir la bendición del Vicario Episcopal Eduardo Resa, quien inició esta costumbre en la parroquia hace ya siete años.
La imagen de San Antón, dispuesta junto al altar, presidió esta celebración cargada de simbolismo. La tradición recuerda al santo como protector de los animales, no solo por su cercanía espiritual con la naturaleza, sino también por el famoso episodio en el que, según la leyenda, curó a los jabatos de una jabalina, quien en agradecimiento lo acompañó el resto de su vida. Por ello, su iconografía lo muestra habitualmente con un cerdo a los pies. Este relato, además de entrañable, refleja una visión profundamente espiritual sobre la relación entre el ser humano, los animales y la creación: todas las criaturas, grandes y pequeñas, son obras de Dios, llenas de sabiduría, dependencia y amor divino, reza el culto.
Con el paso de los años, esta sencilla pero significativa ceremonia se ha ganado un lugar especial en la comunidad parroquial y en el corazón de muchos melillenses, que no dudan en participar con sus animales de compañía.








