Luego está la novia, que es otro de los puntos fuertes del presupuesto. En las bodas musulmanas de Melilla no es habitual que la novia lleve un solo vestido. Lo normal es que se cambie varias veces durante la celebración, a veces dos, tres o incluso más cambios de ropa en el mismo día o durante todo el fin de semana.
Cada vestido tiene su momento. Uno más tradicional para la entrada o el inicio de la fiesta, otro más llamativo para el momento central, y otro para el final o el baile. A esto hay que sumarle maquillaje, peluquería, joyas y complementos. Al final, solo la novia puede representar un gasto importante dentro del total de la boda.
El caftán es un vestido más sencillo, de una sola pieza. La takchita es la más típica en bodas grandes. Lleva dos piezas (una base y otra encima más decorada), con bordados, pedrería y cinturón. Es la que más se ve en novias.
Los más sencillos o de alquiler pueden estar alrededor de 150 a 300 euros por vestido. Los modelos más trabajados o de calidad media suelen moverse entre 300 y 500 euros. Los más caros, hechos a medida, con mucha pedrería o diseño exclusivo, pueden subir a 600 euros o más por cada vestido. El conjunto completo (varios vestidos) puede pasar fácilmente de 1.000 o 2.000 euros en total, solo en ropa.
Antes del gran día también se celebra la hanna, que es una fiesta muy especial dentro de la tradición. Es un momento más tranquilo, normalmente con mujeres de la familia y amigas, donde se canta, se baila, se come y se pinta la henna en las manos de la novia como símbolo de buena suerte.
Es una celebración muy emocional y familiar, que puede hacerse de dos maneras. O bien separada, solo mujeres, más tradicional, o bien junta con todos los invitados, algo más moderno y abierto. En cualquier caso, también supone gasto en comida, decoración, música y organización.
Cuando llega el día de la boda en sí, el lugar también influye bastante en el presupuesto. En Melilla lo más habitual es celebrarlo en grandes carpas o en salones de eventos. La carpa Eurofantasía es muy usada cuando hay muchos invitados, porque permite montar espacios grandes, decorarlos desde cero y organizar zonas separadas si la familia lo quiere.
En cambio, salones como El Alcázar son más cerrados, más cómodos y también muy elegidos cuando se busca algo más estructurado y con todo controlado. La elección entre uno u otro depende mucho del número de invitados, del estilo de boda y del presupuesto.
Otro punto importante es si la celebración se hace con hombres y mujeres juntos o separados. En muchas bodas todavía se mantiene la separación por tradición, sobre todo durante el banquete y la fiesta, pero cada vez hay más familias que optan por hacerla conjunta. No hay una norma fija, cada familia decide cómo quiere organizarlo según sus costumbres o preferencias.
Y aunque lo más visible es la comida, la ropa y el lugar, hay más cosas que van sumando. La música, por ejemplo, muchas veces se contrata aparte, con DJ o animación, lo que puede rondar los 300 euros adicionales. También la decoración del espacio, los dulces, el buffet de pastas o incluso algunos detalles de iluminación y montaje suelen ir aparte y corren a cargo de la familia.
Al final, cuando se juntan todos estos elementos, el resultado es que una boda musulmana en Melilla puede empezar siendo algo relativamente controlado y acabar convirtiéndose en un gasto bastante alto. Solo la comida puede sumar varios miles de euros dependiendo del número de mesas, a lo que hay que añadir los vestidos de la novia, la carpa o el salón, la fiesta de la hanna y todos los extras.
Aun así, más allá del dinero, estas bodas siguen teniendo un peso muy importante en la vida social de muchas familias. No se entienden solo como un gasto, sino como un momento grande de reunión, de celebración y de compartir con toda la comunidad.