Continuando con la campaña sobre la celebración de los cien años que transcurren desde la batalla de Pavía (1525) a la de Breda (1625), en la que destacaron primordialmente los componentes de los Tercios de Flandes, el Centro de Historia y Cultura Militar presenta este mes el libro “La batalla de San Quintín, 1557”.
En ese sentido, apunta a que en el verano de 1557, los campos de Picardía fueron testigos de una de las victorias más resonantes del Imperio español: la batalla de San Quintín, el día que España se impuso con fuego y acero. Bajo el mando del duque de Saboya, Manuel Filiberto, las tropas imperiales aplastaron al ejército francés en una operación que combinó estrategia, audacia y una maquinaria bélica implacable. El historiador Eduardo de Mesa Gallego sumerge al lector en este episodio con su obra La batalla de San Quintín, 1557, publicada por Almena Ediciones dentro de la colección “Guerreros y Batallas”.
Con apenas 95 páginas, el libro logra condensar los aspectos clave del conflicto: desde los antecedentes diplomáticos y militares, hasta el desarrollo táctico de la batalla y sus consecuencias geopolíticas, incluyendo la posterior batalla de Gravelinas, 1558 y el consiguiente Tratado de Chateau-Cambresis, 1559. Mesa Gallego, conocido por su rigor documental, ofrece una narrativa clara y directa, acompañada de ilustraciones de Ángel García Pinto que enriquecen la experiencia visual del lector.
La batalla se enmarca en las Guerras Italianas (1494–1559), una serie de conflictos que enfrentaron a las principales potencias europeas por el control del norte de Italia y la hegemonía continental. En 1557, Felipe II decidió llevar la guerra al corazón de Francia, en respuesta a las incursiones del duque de Guisa en Nápoles. El ejército imperial, compuesto por soldados de múltiples nacionalidades —españoles, flamencos, alemanes, italianos— se concentró en los Países Bajos y marchó hacia San Quintín.
Mesa describe con precisión cómo el duque de Saboya logró atraer al ejército francés, comandado por el condestable Anne de Montmorency, hacia una trampa mortal. La batalla, librada el 10 de agosto, se saldó con miles de muertos y prisioneros franceses, y una victoria decisiva para España. El autor destaca el papel de los Tercios españoles, cuya disciplina y ferocidad fueron determinantes.
Esta victoria y la del siguiente año, Gravelinas, allanaron el camino para la paz de Chateau- Cambrésis (1559), que consolidó la hegemonía española en Europa durante décadas. Felipe II, en honor a la victoria, ordenó la construcción del monasterio de El Escorial, cuya fecha fundacional coincide con el día de la batalla. Mesa no solo narra los hechos, sino que los conecta con el imaginario político y religioso del Siglo de Oro.
La batalla de San Quintín, 1557 es más que un libro de historia militar: es una ventana al alma de un imperio en expansión, al arte de la guerra en su forma más refinada, y al pulso de una Europa que se debatía entre la gloria y la ruina. Este libro está disponible para su consulta en la Biblioteca Histórico Militar de Melilla.
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