Melilla se encuentra en el punto de mira del Parlamento Europeo. Su posición estratégica como frontera sur de Europa, su aislamiento geográfico respecto al continente y las tensiones derivadas de su relación con Marruecos han reabierto el debate sobre la necesidad de otorgarle un estatus especial dentro de la Unión Europea. Una demanda que gana fuerza en Bruselas y que podría suponer un punto de inflexión para su desarrollo económico y social.
Durante una reciente sesión parlamentaria, diversos eurodiputados españoles, especialmente del Partido Popular, coincidieron en señalar la urgencia de que tanto Melilla como Ceuta reciban un tratamiento diferenciado por parte de las instituciones europeas. Entre las propuestas sobre la mesa se encuentra su posible inclusión en la categoría de Regiones Ultraperiféricas (RUP), una figura jurídica que otorga ventajas fiscales y estructurales a territorios con características especiales, como ocurre actualmente con Canarias, Azores o la Guayana Francesa.
“La situación de Melilla es única en Europa. No se trata solo de una cuestión semántica sobre si es o no una región ultraperiférica, sino de reconocer su singularidad estructural y actuar en consecuencia”, ha afirmado el eurodiputado Javier Zarzalejos. En su opinión, el objetivo es lograr que se establezcan mecanismos específicos de apoyo económico y social que garanticen la viabilidad de la ciudad autónoma a largo plazo. “Nuestros compañeros europeos han tomado buena nota”, ha asegurado.
Sin embargo, las críticas al Gobierno central no se han hecho esperar. Dolors Montserrat, eurodiputada del PP, ha cuestionado abiertamente la versión ofrecida por el Ejecutivo sobre el estado de las relaciones con Marruecos, que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha calificado como “el mejor momento histórico”. Montserrat ha replicado con contundencia, “eso no es cierto. Lo estamos viendo con nuestros propios ojos. Las fronteras siguen cerradas y las dos ciudades están asfixiadas económicamente”.
La eurodiputada catalana ha ido más allá al trazar una hoja de ruta ambiciosa para Ceuta y Melilla dentro del marco europeo. “Ceuta y Melilla no son solo la frontera sur de Europa. Son dos grandes ciudades que necesitan viabilidad económica, que necesitan dar un futuro a sus jóvenes”, ha afirmado. Montserrat ha explicado que, al igual que ocurre con las islas que cuentan con estatus de ultraperiferia, “tenemos que buscar un estatus especial para Ceuta y Melilla entre las dos ciudades, el Partido Popular Europeo y las instituciones europeas”.
“¿Para qué?”, ha preguntado. “Para que haya riqueza, infraestructuras, también sanitarias, no solo hablo de conectividad. Necesitamos conectividad de Ceuta y Melilla con Europa, con la península, para que venga inversión económica y que eso suponga el futuro de nuestros jóvenes aquí”, ha añadido. Además, ha anunciado el compromiso firme del Partido Popular Europeo de trabajar para que la agencia Frontex esté presente en ambas ciudades y para garantizar que lleguen los fondos europeos necesarios para impulsar su desarrollo.
El discurso de Montserrat ha sido recibido con agradecimiento por representantes institucionales de ambas ciudades autónomas, que llevan años reclamando una mayor implicación de Europa ante el aislamiento geográfico y político que sufren. La eurodiputada ha terminado su intervención reafirmando su compromiso. “Queremos que Ceuta y Melilla sean dos ciudades europeas con todo su esplendor económico, social y en seguridad. Nos tenéis a vuestra entera disposición”.
En paralelo, el debate sobre la gestión migratoria sigue siendo central en el análisis europeo sobre Melilla. Javier Zarzalejos ha insistido en la necesidad de reforzar las vías legales y seguras para la entrada de inmigrantes. “Nada hace más vulnerable a un inmigrante que la ilegalidad. Nuestra apuesta por la legalidad no es represión, es humanidad”, ha asegurado. Ha reclamado también que se facilite la posibilidad de pedir asilo en embajadas y consulados, una petición constante de las organizaciones humanitarias.
La propuesta de un estatus especial para Melilla (y Ceuta) no es simplemente simbólica. Implicaría un acceso reforzado a fondos de cohesión, ayudas al transporte, exenciones fiscales, mejoras en la conectividad con la península y un enfoque específico para el desarrollo socioeconómico de estas ciudades. Sería también un mensaje político claro de que la Unión Europea no olvida a sus territorios más periféricos.
De momento, los eurodiputados populares aseguran que seguirán defendiendo en Europa lo que consideran que el Gobierno español ha abandonado: "el derecho de Melilla a ser tratada con equidad y a tener un futuro garantizado dentro del marco europeo". El tiempo dirá si ese reconocimiento se traduce finalmente en un estatus que le permita encarar el futuro con mayor estabilidad.









Evidentemente la relación con Marruecos es clara, el abusa de Melilla y de España y nosotros nos callamos. Una relación tóxica, como se denominan ahora. Melilla necesita un plan de futuro claro. Desde que llegó el Gobierno del Sr Sánchez la ciudad se ha ido al garete. Los militares ya no quieren venir a la ciudad y en cada tanda de vacantes se marchan otros tantos. Hemos perdido el 70% de las comunicaciones con la península. Se ha encarecido todo exponencialmente. Se cargaron la bonificación al transporte de los militares nada más llegar al gobierno. Melilla que depende del transporte regulado por el Gobierno Central, tiene el peor Ministro de transporte de la historia.
Melilla tiene que saber hacia donde quiere ir. Y luchar. Ya mismo tendremos aquí la maravillosa OPE, de la que disfrutaremos como cada año. Pues eso, a disfrutar de nuestra relación tóxica.