Una fábrica donde se elaboran los miedos que después llegan a las casas humanas, un monstruo incapaz de superar el examen para convertirse en asustador profesional y una criatura creada a partir de las inseguridades de las personas. Con estos ingredientes, La Vidriera Producciones construye ‘La fábrica de los miedos’, el musical familiar escrito y dirigido por Alejandra Nogales que llegará al Teatro Kursaal de Melilla los días 31 de octubre y 1 de noviembre, a las 19.00 horas. La propuesta combina interpretación, canciones, danza y humor para convertir el imaginario de Halloween en una historia sobre aquello que nos impide avanzar.
La acción transcurre en una fábrica que prepara los miedos bajo la estricta supervisión de Griselda, su directora. Cada trabajador cumple una función, pero también tiene sus propias inseguridades. Sombrín, interpretado por Lara Megía, se presenta por decimonovena vez al examen oficial para ser un asustador profesional y vuelve a suspender. Griselda, a quien da vida May Melero, necesita tenerlo todo previsto; Morgana, la alquimista mayor, interpretada por Lola Padial, teme decepcionar y no dar lo mejor de sí misma; y Bruma, la mecánica encarnada por Umaima Ansar, vive preocupada por la posibilidad de que algo falle y no sepa repararlo.
Los personajes representan distintas formas de enfrentarse a la inseguridad: el miedo al rechazo, al error, a perder el control o a no cumplir las expectativas ajenas. Sin embargo, el conflicto principal surge cuando las responsables de la fábrica deciden ir más allá de su actividad habitual y crear una criatura capaz de concentrar todos los temores humanos. Para elaborar la fórmula reúnen miedos como no ser suficiente, equivocarse o convertirse en objeto de burla. Así nace Gran Temor, cuya fuerza termina siendo tan grande que tienen que encerrarlo.
Treinta y siete años después, una explosión libera a la criatura y desencadena el conflicto de la obra. Interpretado por la bailarina Irene Miño, Gran Temor representa el poder paralizante de unas inseguridades que pueden impedir tomar decisiones o afrontar situaciones por miedo a fracasar. La historia plantea entonces cómo enfrentarse a aquello que, en lugar de protegernos, acaba limitando nuestras posibilidades.
"Los miedos se fabrican y, como se fabrican, se pueden combatir, atajar y desaparecer", explica Nogales. La dramaturga ha querido partir de esa idea para alejarse de una visión del miedo exclusivamente tenebrosa y explorar su origen. La fábrica adquiere así una dimensión visual y narrativa: Griselda controla la calidad de cada producto y las bailarinas, que representan a los trabajadores, participan en la elaboración de las distintas fórmulas.
La historia encuentra su correspondencia en Leo, el personaje interpretado por Manuel Fernández, un niño que debe participar en una actuación musical, pero siente vergüenza y no quiere enfrentarse a ella. Su habitación constituye el segundo gran espacio de la escenografía y conecta la fantasía de la fábrica con una situación reconocible para muchos menores. Para construirlo, Nogales ha permitido que el propio Manuel elija fotografías y pósteres acordes con los gustos de su personaje, después de trabajar con él su biografía, sus relaciones familiares y sus motivaciones en la construcción de personaje.
La elección de este joven intérprete melillense tiene su origen en el Certamen de Teatro Escolar César Jiménez 2026. La Vidriera lo conoció durante la representación de ‘El Principito’ del CEIP Encarna León, en la que interpretaba al narrador. Su actuación convenció a Nogales de que el papel de Leo debía recaer en un niño y no en un adulto caracterizado como tal. La oportunidad supone también reconocer el trabajo de los centros educativos que incorporan el teatro a la formación de sus alumnos.
Con tan solo diez años, Manuel ha asumido las exigencias de un musical en el que debe actuar, cantar, bailar y participar en los movimientos de la escenografía. Compagina los ensayos con sus actividades de fútbol y judo, y su disciplina y compromiso ha sorprendido al equipo. Nogales destaca que conoce el texto de sus compañeras y que incluso puede ayudarlas a retomar sus intervenciones cuando alguna se queda en blanco.
La directora recuerda especialmente una anécdota durante los ensayos: al comprobar que el armario de su habitación necesitaba un pomo para abrirse y cerrarse correctamente, Manuel se dirigió directamente al responsable de la escenografía para explicarle el problema. La naturalidad con la que resolvió la situación contrastó con las dudas que, según reflexiona Nogales, suelen llevar a los adultos a aplazar conversaciones o anticipar posibles inconvenientes. La experiencia está siendo, asegura, una oportunidad de aprendizaje para todo el equipo.
Junto a los intérpretes, participan Irene Cano, Irene Miño, Mar Moncada, Majda Tarouate, Sheila Azaustre y Victoria Sánchez, integrantes del cuerpo de baile. La producción combina alumnado de interpretación, canto y danza de El Invernadero con participantes procedentes de otras escuelas dancísticas, seleccionados mediante un proceso de casting abierto.
La música original está dirigida y creada por Lola Padial, con arreglos y mezclas de Javier Salmerón. Las voces se interpretan en directo, mientras que la base musical es grabada. La coreografía lleva la firma de Raúl Naranjo; la iluminación, la de Oscar Lara; y el vestuario y la escenografía corresponden a La Vidriera Producciones, con la colaboración de Encarni Felices en esta última área.
El montaje ha exigido una intensa preparación, especialmente para las seis bailarinas y los participantes que se enfrentan por primera vez a las exigencias de un musical de gran formato. Nogales explica que el equipo ha mantenido un alto nivel de exigencia y que algunos intérpretes continúan practicando fuera del horario fijado para perfeccionar las canciones y las coreografías. La compañía, que inició esta línea de espectáculos de Halloween en 2021 con ‘La maldición de la calabaza’ y la retomó en 2024, vuelve así a apostar por una producción colectiva de gran formato.
Los ensayos se trasladaron al Teatro Kursaal el pasado miércoles para montar los elementos escénicos y ajustar los movimientos a las características del espacio. El musical podrá verse los días 31 de octubre y 1 de noviembre, a las 19.00 horas. Las entradas ya están a la venta a través de Bacantix y en la taquilla del teatro.








