La Delegación del Gobierno ha guardado este lunes un minuto de silencio en memoria de tres nuevas víctimas mortales de la violencia machista en España. Con semblante serio, representantes institucionales y personal de la Delegación se han concentrado ante la sede del organismo para rendir homenaje a Verónica, de 46 años, asesinada en Badajoz el pasado 14 de octubre; Joana, de 53, asesinada en Guipúzcoa el 15 de octubre; y Marta, de 21 años, asesinada en Madrid el 20 de octubre.
Durante el acto, desde la Delegación se lamentó que 2025 suma ya 32 mujeres asesinadas por violencia de género en España, dejando además 17 menores huérfanos. Se recordó que desde que existen registros oficiales, en 2003, el número total de mujeres asesinadas asciende a 1.327, una cifra estremecedora que refleja la persistencia de una violencia estructural que continúa cobrándose vidas cada año.
La Delegación del Gobierno quiso expresar públicamente su condena rotunda ante estos tres asesinatos, que se suman a una larga lista de víctimas en lo que va de año.
“Queremos, en primer lugar, condenar estos tres terribles asesinatos que se suman a las tantas mujeres que han sido ya asesinadas”, señalaron durante la concentración, trasladando además “el más sentido pésame y todo el cariño a los familiares y seres queridos de estas tres nuevas víctimas”.
El acto, breve pero emotivo, volvió a convertirse en un gesto de denuncia y recuerdo, un símbolo de solidaridad con las víctimas y de compromiso institucional con la lucha contra la violencia machista.
La Delegación reafirmó que la violencia de género no es un problema individual, sino un problema social que requiere de la implicación de toda la ciudadanía.
“No es un problema de la víctima, sino un problema de la sociedad”, insistieron, recordando que su erradicación exige compromiso, políticas de igualdad y unidad institucional.
Cifras que duelen
El balance de este año deja cifras que evidencian la magnitud del problema.
En lo que va de 2025, 32 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas.
Desde 2003, el número total de víctimas mortales asciende a 1.327 mujeres, según los datos del Ministerio de Igualdad.
Junto a ellas, la Delegación recordó también el impacto de esta violencia en los menores.
Desde el inicio del registro, 65 niños y niñas han sido asesinados a manos de las parejas o exparejas de sus madres, como forma extrema de infligir dolor. Además, 486 menores han quedado huérfanos, 17 de ellos solo en este año.
“Son cifras que deben estremecernos y que nos obligan a seguir actuando”, subrayaron desde la institución, alertando de que cada número representa una vida truncada, una familia destruida y una sociedad que debe seguir trabajando para evitar más tragedias.
Hacia el 25 de noviembre
Durante su intervención, la Delegación recordó que el 25 de noviembre —Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer— está cada vez más cerca, y que se está preparando un amplio programa de actividades en Melilla orientadas a la sensibilización y la prevención.
“Todas las actividades que desarrollamos en la Ciudad Autónoma están enfocadas, como siempre, a la prevención, la sensibilización y la concienciación de la ciudadanía”, indicaron.
El objetivo, añadieron, es seguir recordando que “la violencia machista no se combate solo con leyes, sino también con educación, con empatía y con una firme convicción colectiva de que ninguna mujer debe vivir con miedo”.
Las actividades del 25N incluirán encuentros, talleres y actos públicos en los que participarán instituciones, asociaciones y centros educativos. Desde la Delegación se destacó la importancia de mantener el foco en la educación y la concienciación como herramientas esenciales para romper el ciclo de la violencia y promover relaciones basadas en el respeto y la igualdad.
Además, la Delegación del Gobierno reiteró su firme compromiso con la erradicación de las violencias machistas, subrayando que cada acto de silencio no es solo un homenaje a las víctimas, sino también un llamamiento a la acción.
“Esto requiere compromiso, requiere políticas de igualdad y sobre todo requiere firmeza y unidad para erradicar la violencia machista”, expresaron.
El mensaje fue claro: mientras sigan produciéndose asesinatos de mujeres por el hecho de serlo, la sociedad no puede permanecer indiferente.
Con este acto, la Delegación del Gobierno quiso recordar que la violencia machista sigue siendo una de las mayores amenazas para la igualdad y la convivencia en España.
Cada nueva víctima —subrayaron— no solo representa un drama personal, sino un fracaso colectivo que obliga a redoblar esfuerzos desde todos los ámbitos: institucional, educativo, judicial y social.
Melilla, una vez más, se sumó a ese compromiso, elevando su voz —en esta ocasión a través del silencio— para decir que no hay cabida para la violencia machista en una sociedad que quiere ser justa, libre e igualitaria.








