La Comunidad Hindú de Melilla celebra este viernes 28 de agosto el Raksha Bandhan, una de las festividades más emotivas de su calendario, que simboliza el amor, el respeto y el deber de protección entre hermanos. La celebración, de raíces hindúes pero de alcance multicultural, se conmemora tradicionalmente en la luna llena del mes de Shravan, entre julio y agosto.
El festival celebra el vínculo entre hermanos y hermanas, aunque hoy también se utiliza para conmemorar cualquier relación fraternal, sean o no parientes biológicos. Para la comunidad hindú, esta celebración trasciende lo religioso y se convierte en símbolo de armonía universal, unión familiar y cohesión social.
El núcleo de la festividad es un ritual íntimo y cargado de simbolismo. La hermana coloca en la frente de su hermano el tilaka, un punto rojo ritual, y realiza el aarti, una oración con luz inspirada en las escrituras hindúes, con la que le desea salud, bienestar y una larga vida.
A continuación, la hermana ata en la muñeca derecha de su hermano el rakhi, un cordón o pulsera de hilo de seda decorado que representa sus buenos deseos. El ritual se completa alimentándose mutuamente con dulces tradicionales. Como respuesta, el hermano entrega a la hermana regalos o dinero, reafirmando así su compromiso de protegerla ante cualquier adversidad.
Aunque el Raksha Bandhan tiene su origen en el hinduismo, la evolución social lo ha transformado en un evento multicultural y secular. El rakhi ya no se limita a los hermanos biológicos, sino que se comparte también entre primos, familiares lejanos y amigos cercanos.
A lo largo de la historia, la festividad ha mostrado capacidad para derribar barreras sociales y religiosas. En la India, comunidades sij, jainistas, cristianas y musulmanas participan también en la celebración. Es costumbre, además, que las mujeres aten rakhis a líderes sociales o jefes de Estado como muestra de solidaridad, una práctica empleada de forma masiva durante los movimientos por la independencia del país.
La tradición hindú vincula esta festividad con distintos relatos mitológicos e históricos. Según las escrituras, Sachi, esposa del dios Indra, le anudó un hilo sagrado en la muñeca para protegerlo y asegurar su victoria frente al demonio Vritra. Otro pasaje recuerda cómo Draupadi rasgó un trozo de seda de su sari para vendar el dedo herido del dios Krishna, quien le prometió a cambio protegerla para siempre.
La festividad cuenta también con un episodio histórico documentado en la época medieval. Según el relato, la reina Rani Karnawati, viuda del rey de Chittor, al no poder defender sus tierras ante la invasión del sultán de Gujarat, envió un rakhi al emperador mogol Humayun, de confesión musulmana, solicitando su ayuda. El emperador aceptó el hilo, consideró a la reina su hermana legítima y movilizó de inmediato a sus tropas para acudir en su defensa.
Con este acto, la Comunidad Hindú de Melilla se suma un año más a una celebración que, más allá de su origen religioso, reivindica valores como la protección mutua, el respeto y la unión entre las personas.








