Diversos analistas internacionales coinciden en que Marruecos carece de una base histórica sobre la que sustentar sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, y defienden que la relación bilateral con Rabat debe construirse sin margen para el chantaje. Así lo ha expuesto el analista internacional Amín Lejarza, especialista en las relaciones entre España y Marruecos, en una entrevista con el comunicador Israel Remuiñán en el programa 'La Tarde' de la cadena COPE.
Lejarza, que ha intervenido desde la propia ciudad autónoma de Melilla, ha advertido de que en el debate sobre la soberanía de ambos territorios conviene vigilar la aparición de la posverdad. "Lo que hay que tener, sobre todo, cuidado con todo esto es en la posverdad", ha señalado el analista.
En su intervención, Lejarza ha sostenido que Marruecos "se siente en una posición de extrema fuerza" ante la ausencia de consecuencias diplomáticas tras las sucesivas crisis migratorias registradas en la frontera con España. El analista ha criticado que se envíen mensajes de debilidad o de carácter derrotista sobre el futuro de Ceuta y Melilla en el escenario internacional, y ha reclamado al Ejecutivo español mayor firmeza. "El Gobierno de España tiene un protocolo que seguir, pero también hay que ser contundentes; hay que marcar líneas rojas y eso es lo que no se está haciendo", ha subrayado en la entrevista.
El especialista ha añadido que la permisividad mostrada por la comunidad internacional y por los socios europeos ha permitido a Rabat mantener de forma constante una posición de ventaja en sus exigencias a España, un factor que, a su juicio, alimenta la actual estrategia marroquí en torno a las dos ciudades autónomas.
Las reflexiones de Lejarza se producen días después de que el ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, reivindicara públicamente los derechos de su país sobre Ceuta y Melilla. En una entrevista concedida a la televisión pública marroquí 2M, Ouahbi defendió que Rabat "defenderá" sus "derechos históricos y geográficos" sobre ambas ciudades y reclamó abrir un "espacio de diálogo" con las autoridades españolas para alcanzar una "solución definitiva" sobre su estatus.
El ministro marroquí justificó entonces la necesidad de abordar la "cuestión" alegando que "no es posible guardar silencio al respecto, ni por el bien del futuro ni por el bien del presente". Sus declaraciones se produjeron semanas después de la entrada irregular de miles de migrantes en Ceuta a través de la frontera con Marruecos, episodio que derivó en una crisis migratoria de gran magnitud y que ha marcado en las últimas semanas la relación bilateral entre ambos países.
El Gobierno español ha trasladado en distintas ocasiones a Marruecos su rechazo a las reivindicaciones de soberanía sobre Ceuta y Melilla, insistiendo en que ambas ciudades son españolas. El debate sobre la españolidad de los dos territorios, que cuentan con estatuto de autonomía desde 1995, se mantiene abierto en el terreno diplomático mientras continúan las tensiones derivadas de la gestión de los flujos migratorios en la frontera sur.








