Las empresas interesadas en esta actuación podrán presentar sus ofertas hasta el próximo 5 de mayo
Un paso más en la creación de un crematorio público de mascotas en Melilla y, esta vez, parece que definitivo. Lo que hasta hace poco era un anhelo de la población y del Gobierno local empieza a tomar forma con la licitación de las obras de este espacio, que cuenta con un presupuesto de 369.000 euros y un periodo de ejecución estimado de cinco meses.
De hecho, los plazos ya han empezado a correr oficialmente y las empresas interesadas en esta actuación podrán presentar sus ofertas hasta el próximo 5 de mayo, tras lo cual la mesa de contratación evaluará las propuestas antes de proceder a la adjudicación definitiva. El crematorio de mascotas es una iniciativa largamente demandada en la ciudad y que responde tanto a una necesidad estructural como a la creciente sensibilidad social en torno al bienestar animal.
Actualmente, Melilla carece de una instalación específica para el tratamiento de restos de animales de compañía, lo que obliga a los propietarios a recurrir a la incineradora municipal, un recurso no diseñado para este tipo de servicio. Como recogen los documentos que maneja la Ciudad, esta situación ha sido identificada como un déficit desde el punto de vista sanitario y también en términos de dignidad y respeto hacia los animales.
Además, en los últimos años se ha incrementado el malestar entre la ciudadanía, así como las reclamaciones de colectivos vinculados a la protección animal, que venían solicitando un servicio especializado, accesible y acorde a las necesidades emocionales de los propietarios. El propio consejero de Medio Ambiente y Naturaleza, Daniel Ventura, señaló recientemente que el proyecto ha pasado por diferentes departamentos administrativos durante más de un año.
¿Y cómo será el futuro crematorio? Pues los documentos a los que ha tenido acceso este periódico señalan que se ubicará en el entorno del Parque Granja Escuela Felipe VI, concretamente en una zona contigua al museo de fósiles. Desde el punto de vista técnico, esta localización ha sido considerada idónea por tratarse de un espacio controlado, con baja densidad urbana y un marcado carácter educativo y ambiental. La integración del nuevo equipamiento en este entorno permitirá, además, reforzar su dimensión pedagógica y de sensibilización.
Otro de los aspectos destacados del emplazamiento es la posibilidad de habilitar un acceso independiente desde el vial exterior, lo que facilitará la operatividad del servicio y garantizará la privacidad de los usuarios en momentos especialmente sensibles, como es la despedida de una mascota.
El proyecto contempla la adecuación y ampliación de una edificación ya existente, propiedad de la Ciudad, y actualmente en desuso. En concreto, se actuará sobre el antiguo edificio de aseos, la zona posterior al muro que delimita la plaza cercana y los espacios abiertos colindantes, donde se prevé integrar áreas ajardinadas.
La intervención va más allá de la instalación del horno crematorio, ya que también incluye la creación de un columbario destinado al depósito de las cenizas, así como espacios concebidos para la despedida y el recuerdo. De este modo, el conjunto aspira a convertirse en un lugar funcional, pero también simbólico, donde las familias puedan gestionar el duelo de forma más íntima y respetuosa.
Desde el punto de vista arquitectónico, el proyecto se articula en torno a un elemento central denominado “franja blanca”, que actúa como hilo conductor del recorrido. Esta pieza, presente tanto en fachadas como en pavimentos, conecta las distintas áreas del complejo, desde la zona de espera hasta los espacios de despedida, y pretende acompañar al usuario en un tránsito emocional que combina memoria y espiritualidad.
El diseño también pone especial énfasis en la integración del entorno natural. El denominado “Jardín de los Recuerdos” aprovechará el arbolado existente para crear un espacio de contemplación en el que se ubicarán futuras ampliaciones del columbario. La presencia de especies autóctonas, junto con la disposición de zonas de sombra y elementos sensoriales como aromas o sonidos naturales, contribuirá a generar una atmósfera tranquila y recogida.
Según la documentación técnica, el proyecto apuesta por una intervención respetuosa con el paisaje, fomentando la sostenibilidad y el aprovechamiento de los recursos existentes. Asimismo, se ha previsto garantizar la accesibilidad universal en todo el recinto, con el objetivo de que cualquier persona pueda hacer uso de las instalaciones sin limitaciones.
La creación de este crematorio se interpreta también como una respuesta a los cambios sociales en la relación entre las personas y sus animales de compañía. En los últimos años, las mascotas han adquirido un papel cada vez más relevante en el ámbito familiar, lo que ha generado nuevas demandas en servicios públicos relacionados con su cuidado y, en este caso, con su despedida.
Si se cumplen los plazos previstos, Melilla podría disponer por primera vez de un crematorio público específico para mascotas a lo largo de este año, dando respuesta a una carencia histórica y alineándose con otras ciudades que ya cuentan con este tipo de instalaciones.
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