La Autoridad Portuaria ha inaugurado este jueves, a las 10:30 horas, el nuevo puesto de control del puerto, denominado técnicamente Alfa 1, una infraestructura que marca un avance significativo tanto en las condiciones laborales del personal como en la imagen de acceso a la instalación portuaria.
Durante el acto, el presidente de la Autoridad Portuaria, Manuel Ángel Quevedo, subrayó la importancia de esta actuación, que ha supuesto una inversión de 447.000 euros y una ejecución de aproximadamente diez meses. La obra ha sido realizada por la empresa Doranjo, bajo la dirección del arquitecto Javier Moreno.
Quevedo calificó la jornada como “un gran día”, destacando que el proyecto responde, en primer lugar, a la necesidad básica de mejorar las condiciones de los trabajadores. El anterior puesto de control, explicó, era un espacio “pequeño, antiguo y sin las condiciones adecuadas”, carente de aseos y de buena climatización. Frente a ello, el nuevo edificio ofrece un entorno amplio, moderno y funcional, con capacidad para albergar hasta siete puestos de trabajo simultáneos, destinados principalmente a los policías portuarios encargados del control de entradas y salidas.
En segundo lugar, el presidente incidió en la relevancia de dignificar el acceso al puerto. Este punto constituye una de las principales puertas de entrada, tanto para el tráfico comercial como para pasajeros, incluidos los cruceristas y los viajeros procedentes de Marruecos durante la Operación Paso del Estrecho (OPE).
El nuevo puesto Alfa 1 se integra estéticamente con el conjunto de la estación marítima y el puerto comercial, reforzando la imagen global de la infraestructura. A ello se suma la instalación de nuevas letras de bienvenida, que contribuyen a identificar el recinto portuario.
El proyecto tiene, además, una tercera dimensión menos visible pero estratégica. Bajo estas instalaciones discurre un entramado subterráneo por el que pasan las conexiones de servicios hacia la Dársena de Pesqueros, un área que será objeto de una profunda transformación en los próximos meses. Según explicó Quevedo, esta actuación está directamente vinculada al ambicioso plan de renovación de esta zona, donde se proyecta la demolición de antiguos pantalanes en estado de ruina, la apertura de nuevos locales comerciales y la creación de una plaza pública de 3.000 metros cuadrados.
Esta intervención cuenta con el respaldo de la Ciudad Autónoma, que ha aportado una subvención de 1,5 millones de euros, aproximadamente la mitad del coste total previsto. No obstante, el desarrollo del proyecto ha experimentado ciertos retrasos debido a la presencia de 14 ejemplares de patellas, cuya reubicación ya ha sido autorizada. Está previsto que estos trabajos se realicen durante el mes de mayo, lo que permitirá avanzar en las obras.
En cuanto a la demolición de los pantalanes, Quevedo señaló que el proceso se encuentra en fase de adjudicación, con dos empresas presentadas, y pendiente de un último informe de Costas y la Dirección General de Biodiversidad. Aunque el informe es favorable, incluye algunas condiciones que deberán cumplirse. La previsión es que los trabajos comiencen en mayo.
El nuevo puesto Alfa 1 incorpora también criterios arquitectónicos y técnicos orientados a la funcionalidad y la estética. Se ha apostado por la transparencia del espacio, favoreciendo tanto el control como la visibilidad, y se ha cuidado especialmente la iluminación nocturna, un aspecto clave en una instalación que mantiene actividad constante durante la noche.
Con esta inauguración, la Autoridad Portuaria da el primer paso de un proyecto más amplio que busca reforzar la conexión entre el puerto y la ciudad, en una transformación que, según las previsiones, marcará un antes y un después en el entorno portuario.








Quemar dinero simplemente en un puerto cuya misión esencial es tener movimientos de entrada y salida de buques de pasaje y de mercancías y también de barcos de pesca. Hoy por hoy, el puerto comercial es un semidesierto carente de buques como la desangelada línea de Almería sin barcos a la península entre el viernes noche y el domingo tarde y la explanada de contenedores caida en el olvido. Y ellos a ser autocomplacientes con sueldos de ministro y tramando destruir la histórica dársena de pesqueros para hormigonarla.